2El cacao y el chocolate: la subida que ya no se explica solo por la semana
El cacao es la excepción de la cesta: su cotización casi se triplicó durante 2024 y marcó máximos históricos en Nueva York, en torno a los 12.000-13.000 dólares por tonelada, para después derrumbarse más de la mitad a lo largo de 2025 —la mayor caída anual desde que hay registros, en 1960— y tocar mínimos por debajo de los 3.000 dólares en la primavera de 2026. Lo que ha vuelto a mover el mercado es el rebote posterior: desde abril el grano se ha más que duplicado y en la última semana de agosto se movía en torno a los 6.000 dólares, con picos por encima de los 6.500 y subidas superiores al 25% en un solo mes. Detrás sigue habiendo un mercado muy concentrado —Costa de Marfil y Ghana suman más de la mitad de la producción mundial—, con cosechas aún inciertas en África Occidental, la entrada del cacao en los grandes índices de materias primas desde enero y el encarecimiento del transporte marítimo.
El chocolate del supermercado, en cambio, apenas ha notado la bajada: los fabricantes compran la materia prima con meses o hasta un año de antelación, así que lo que llega ahora al lineal arrastra los costes del pico anterior. En España, el IPC situaba en un 9,5% la subida interanual de chocolate, cacao y sus derivados en enero de 2026, después de un 12,7% el año anterior. La respuesta de la industria ha combinado subidas de precio, reducciones de gramaje y reformulaciones: algunas marcas han dejado de poder etiquetar sus productos como chocolate tras recortar la proporción de cacao. Y hay un trasfondo que no se resuelve en una semana: plantaciones envejecidas, virus y hongos, escasa replantación —los árboles nuevos tardan unos cinco años en dar fruto— y un informe de Fairtrade que advierte de que África Occidental podría ser demasiado cálida para cultivar cacao en un cuarto de siglo.



