Circle lanza la mainnet de Arc: BlackRock y Visa validan su red de USDC

La red de pagos de Circle arranca con el respaldo de 11 validadores de las finanzas tradicionales, liderados por BlackRock y Visa. Los operadores de memecoins acechan el lanzamiento tras el precedente de Robinhood Chain, donde el volumen especulativo batió récords.

Circle abre este miércoles la mainnet pública (la red principal) de Arc, su red de pagos basada en USDC. Lo hará con 11 validadores fundadores de las finanzas tradicionales, entre ellos BlackRock y Visa, y con un objetivo declarado: llevar pagos y liquidaciones al mundo cripto. Antes de que lleguen los usos institucionales, los operadores de memecoins, esos tokens volátiles que suelen nacer como un chiste, ya preparan el terreno.

Arc es una blockchain de capa 1, una red propia que no depende de Ethereum ni de Solana. Circle, la empresa emisora de USD Coin, la ha diseñado para que las comisiones de red se paguen directamente en USDC. En la mayoría de cadenas, operar obliga a mantener un token volátil para cubrir el gas. Aquí, el coste se asume en la propia stablecoin, lo que reduce fricciones para empresas acostumbradas a facturar en dólares.

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Qué es Arc y por qué Circle apuesta por una red de pagos

Circle recaudó 222 millones de dólares en una preventa del token Arc, con una valoración de 3.000 millones de dólares. La red arranca con 11 validadores fundadores. BlackRock, Visa, Mastercard, Galaxy, SBI Group y Standard Chartered figuran en la lista, un cartel poco habitual en los primeros días de una cadena pública. Ese respaldo institucional es el principal argumento de venta del proyecto.

USDC, la stablecoin que emite Circle, una criptomoneda diseñada para valer siempre un dólar, tiene una capitalización de mercado cercana a los 74.200 millones de dólares. A diferencia del token de Arc, el gas se pagará en USDC y no en una moneda especulativa. Esa decisión técnica es también un mensaje de posicionamiento. Circle quiere bancos, procesadores de pagos y tesorerías corporativas, no solo usuarios minoristas.

La elección de USDC como gas tiene otra ventaja para los grandes actores: elimina el riesgo de cambio. Una multinacional que quiera mover pagos entre filiales no necesita comprar un token cripto cuyo valor puede variar un 20% en un día. Paga exactamente en dólares digitales. Eso convierte a Arc en una alternativa más previsible que muchas cadenas generalistas.

Un validador es un actor que confirma transacciones y mantiene la seguridad de la red. En la mayoría de cadenas nuevas, los validadores son fondos cripto o equipos técnicos. Aquí, los nombres de Wall Street marcan la diferencia.

La infraestructura institucional no basta para atraer volumen; la liquidez especulativa llega antes, para lo bueno y para lo malo.

El precedente de Robinhood Chain: la especulación llegó antes que los activos tokenizados

El guion ya se ha visto. Robinhood lanzó su Capa 2 basada en Arbitrum el 1 de julio, con los activos del mundo real como gran argumento comercial. Una semana después, los traders minoristas habían llenado la red de memecoins. El volumen diario en exchanges descentralizados (DEX, plataformas de intercambio sin intermediario) alcanzó 563,9 millones de dólares el 8 de julio, según datos de Dune, y se llegaron a crear 16.639 tokens en un solo día.

Detrás de ese frenesí hay un dato que suele pasar desapercibido: la mayoría de los tokens lanzados en esas primeras semanas acaba sin liquidez. Los traders profesionales lo saben y aun así participan, porque las ventanas de mayor volatilidad concentran las mayores ganancias y pérdidas. Es un juego de velocidad, no de fundamentales.

La fiebre bajó en agosto, pero volvió con más fuerza. El 29 de agosto, Robinhood Chain superó por primera vez los 1.060 millones de dólares de volumen diario. A principios de septiembre marcó un nuevo máximo histórico de 3.700 millones de dólares. Si aquello fue un aperitivo, los operadores de memecoins consideran Arc el plato siguiente.

Qué está en juego: pagos institucionales frente al apetito especulativo

El diseño de Arc apunta a pagos transfronterizos, cambio de divisas y valores tokenizados. La presencia de BlackRock y Visa entre los validadores sugiere que el proyecto nace con contactos serios. Pero un lanzamiento abierto también atrae a los llamados degens, inversores especulativos que entran en cada nueva red buscando multiplicar posiciones en cuestión de horas.

El riesgo no es nuevo. La llegada de memecoins puede disparar el volumen y los ingresos de los validadores, pero también la congestión y la volatilidad. Si Arc se convierte en otro coto de caza especulativo, Circle tendrá que decidir cuánto fomenta ese uso. Una red pensada para pagos no puede permitirse comisiones disparadas ni fallos de disponibilidad justo cuando un token viral copa la atención.

Hay además un riesgo reputacional. Los validadores como BlackRock o Visa no quieren verse asociados a estafas o pump and dump. Si la primera semana de Arc se llena de proyectos sin auditoría, el mensaje institucional se resiente. Circle puede imponer filtros, pero en una red pública la moderación tiene límites y siempre llega tarde frente al lanzamiento masivo de tokens.

El primer dato para seguir no será el precio del token Arc, sino el volumen en DEX y el número de tokens creados por día. Si esas cifras se disparan en la primera semana, la red habrá ganado en actividad, pero perderá parte de su promesa original. Si se mantienen contenidas, Circle habrá conseguido algo poco habitual en cripto: un lanzamiento institucional que no termina en parque temático.

La pregunta de fondo es casi cultural. Las criptomonedas nacieron para desintermediar, y las redes abiertas tienden a parecerse antes a un bazar que a un parqué. Arc intenta un equilibrio difícil: puertas abiertas para desarrolladores, pero reglas claras para que los pagos no se ahoguen. De momento, el miércoles sabremos si aparecen primero los banqueros o los buscadores de memecoins.


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