Llegar a fin de mes con el sueldo medio: los 6 gastos invisibles que te están devorando la cuenta corriente

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Comisiones de mantenimiento y de tarjeta: el banco que te cobra por tener nómina

Un primer plano de una mujer contando dólares estadounidenses en un entorno de oficina, simbolizando gestión financiera.

Que una cuenta sea «gratuita» depende casi siempre de un mismo requisito: domiciliar la nómina. Las entidades han convertido el cobro del sueldo en la llave que abre la exención de la comisión de mantenimiento y, quien no la cumple, paga. Según el último barómetro de Asufin, mantener una cuenta corriente no bonificada cuesta de media unos 160 euros al año, con cinco grandes bancos (Santander, CaixaBank, Sabadell, Deutsche Bank y Cajamar) instalados en el tope de 240 euros anuales. La paradoja está en quién acaba pagando: la gratuidad se liga a ingresos mínimos que van de los 600 euros mensuales que piden Kutxabank o CaixaBank a los 2.000 que exige Deutsche Bank. Un mes sin nómina, una reducción de jornada o la propia jubilación expulsan al cliente de la bonificación justo cuando su capacidad de pago empeora, y el cargo, que se liquida por trimestres, llega al extracto como un apunte discreto más.

El mantenimiento no es el único cargo que se esconde tras la tarjeta. Emisión y cuota anual de la de débito se suman a la factura aunque el sueldo entre cada mes: Asufin calcula una cuota media de unos 22 euros y que, sin bonificaciones, cuenta y tarjeta superan juntas los 180 euros anuales. Algunas entidades condicionan además la gratuidad del plástico a un uso mínimo, como tres compras al trimestre o varios recibos domiciliados, de modo que quien menos la utiliza acaba pagando por no usarla. El golpe final es la deriva de los precios: desde 2021 las comisiones han subido un 35,8% según el índice de Asufin, casi diez puntos por encima de la inflación, en pleno récord de beneficios de la banca. Son cargos automáticos, rara vez negociados y que se descuentan sin previo aviso, lo que los convierte en uno de los agujeros más silenciosos del presupuesto mensual.


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