Las 6 barreras que te impiden firmar una hipoteca antes de los 40 (aunque tengas contrato indefinido)

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Indefinido no es estable: antigüedad, sector y fijos discontinuos

Foto en blanco y negro de un puesto vintage en un mercado de pulgas en Puebla, México.

El contrato indefinido abre la puerta, pero no es el salvoconducto. Las entidades cruzan el tipo de contrato con la antigüedad real en el puesto, el sector y la solvencia del empleador. Lo habitual es exigir entre seis meses y un año en la empresa actual y una trayectoria laboral de alrededor de dos años, así que un indefinido firmado hace pocas semanas sigue siendo un perfil frágil. Si además no se ha superado el periodo de prueba, algunas entidades rechazan la operación o piden documentación de refuerzo y esperar a consolidar el puesto. También pesa el sector: sanidad, educación o empleo público generan más confianza, mientras que la hostelería, el turismo o las actividades muy estacionales activan las alertas por su exposición a los vaivenes económicos. Y aunque el contrato sea fijo, si la empresa es pequeña o su futuro es incierto, el banco lo descuenta en su scoring.

El caso más incómodo es el de los fijos discontinuos, que sumaban 841.000 trabajadores al cierre de 2025, apenas un 0,24% más que un año antes, y que representan en torno al 4% de los indefinidos, según los datos de la Seguridad Social. Aunque su contrato es indefinido, alternan periodos de alta y baja según la temporada, y el banco lo lee como un ingreso intermitente. Si en el momento del estudio están parados, sus ingresos directamente no computan y la solicitud cae: en el sector se admite que ir solo hace la operación muy difícil y que lo aconsejable es solicitarla en plena temporada. Cuando sí trabajan, algunas entidades rebajan el nivel de ingresos que reconocen, piden más ahorro o financian un porcentaje menor. Sumar un segundo titular con indefinido estable mejora el expediente, pero el límite de esfuerzo sigue siendo el 35% de la renta familiar.


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