Ethereum fija en diciembre de 2029 para completar su resistencia cuántica

La Fundación Ethereum trata el plazo como inamovible y admite que es una suposición deliberadamente agresiva. Hegotá, el próximo hard fork, servirá para comprobar si los cambios post-cuánticos llegan a tiempo.

La Fundación Ethereum se ha puesto un plazo firme: diciembre de 2029. Para esa fecha, la capa base de Ethereum debería ser resistente a la computación cuántica, un tipo de tecnología que, si madura antes de lo previsto, podría dejar expuestas las claves que protegen las criptomonedas.

El anuncio llega desde el grupo de trabajo Protocol, que ha publicado su evaluación de 62 propuestas para Hegotá, el próximo hard fork (una actualización profunda de la red) que sucederá a Glamsterdam. La fecha no es una simple hoja de ruta: la Fundación la tratará como inamovible al menos hasta enero de 2027, cuando expertos externos ayuden a reevaluar el ritmo al que avanza la computación cuántica.

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El calendario de la Fundación Ethereum, plazo en mano

El compromiso abarca las tres capas del protocolo: ejecución, consenso y datos. Dicho de otro modo, no basta con proteger una parte de la red; la resistencia cuántica debe aplicarse a todo el sistema antes de que llegue el llamado Q-Day, el momento en que un ordenador cuántico podría romper los esquemas de firma actuales.

La propia Fundación califica la preparación para un Q-Day en 2030 como ‘una suposición deliberadamente agresiva’. Esa urgencia explica la fecha de cierre. De hecho, los cronogramas de migración fijados por Google, Cloudflare y Microsoft se mueven en la misma dirección, según el grupo de trabajo. La estimación de partida no es menor: alrededor del 65% del ETH se encuentra en direcciones vulnerables a la computación cuántica, según Project Eleven.

Con ese punto de partida, Hegotá se convierte en la primera prueba real. Si este fork no deja encarrilados los cambios necesarios, el calendario posterior a 2027 se complica. Por eso la evaluación de las 62 propuestas no ha sido un trámite: cada una se ha clasificado por niveles, con las prioridades claramente marcadas.

La Fundación Ethereum no está marcando un deseo: está fijando un plazo que condicionará el desarrollo de los próximos tres años.

Hegotá, la primera prueba técnica del camino

Fundación Ethereum 2029

Entre las propuestas más relevantes está Frame Transactions, un elemento que permitiría incorporar nuevos esquemas de firma en la capa de ejecución sin necesidad de activar un hard fork cada vez. Esa es una de las claves para ganar velocidad: si cada cambio criptográfico exige una actualización completa de la red, el calendario se resentiría casi de inmediato.

También destacan los paquetes EIP-8298 y EIP-8151, pensados para que las cuentas dejen de usar secp256k1 como clave maestra. Esa firma elíptica es la base criptográfica que hoy protege la mayoría de las direcciones. Un tercer elemento, EIP-8365, comienza a retirar las credenciales de retiro de los validadores que todavía dependen de criptografía vulnerable.

La capa de consenso, en cambio, no admite cambios sin pasar por un fork. Por eso componentes como Hash-Chain RANDAO se han quedado en la categoría B: apuntan en la dirección correcta, pero aún es pronto para integrarlos. La misma prudencia se aplica a las precompilaciones de verificación ML-DSA, que quedan en categoría C a la espera de una revisión criptográfica dedicada.

Cinco forks en 40 meses y una duda razonable

El plan contempla completar la resistencia cuántica en cinco hard forks. Con diciembre de 2029 como tope, el grupo de trabajo calcula una media de 7,2 meses por fork. Es un ritmo muy exigente, incluso para Ethereum, acostumbrado a actualizaciones relevantes desde The Merge, el cambio de consenso que eliminó la minería en 2022. La diferencia ahora es que los plazos no dependen solo de la voluntad de los desarrolladores; dependen también de cuánto avance la computación cuántica durante los próximos tres años.

Aquí aparece el matiz más interesante. La Fundación admite que se está adelantando a la mayoría de las predicciones fiables. No es habitual que un protocolo tan descentralizado asuma una fecha de cierre tan rígida. Eso dice bastante sobre el cambio de prioridades: la seguridad criptográfica ha pasado de ser un debate académico a convertirse en un asunto operativo.

El riesgo, sin embargo, no desaparece. La coordinación entre equipos, la revisión de nuevos esquemas de firma y la actualización de millones de carteras no son triviales. Si en enero de 2027 los expertos externos estiman que Q-Day se acerca más rápido de lo previsto, el calendario podría volver a tensarse. Y si la computación cuántica avanza más despacio, algunos pasos podrían relajarse sin comprometer la seguridad.

Lo que sí queda claro es que Hegotá ya no es una actualización más. Marca el punto en el que Ethereum se mide contra un reloj que no controla. Para el usuario particular, el mensaje práctico es sencillo: conviene seguir de cerca las novedades sobre direcciones resistentes a la computación cuántica y entender que, a partir de 2027, cada fork contará el doble.


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