F1 Madrid arte: el GP estrena galería y crea un nuevo canal de inversión para el coleccionismo

La curva peraltada del circuito madrileño se convierte en escenario de venta directa de obra contemporánea. El coleccionismo español suma un canal alternativo a las ferias tradicionales, con talento emergente y riesgo de liquidez limitado.

Antes de que ruja el primer monoplaza, la F1 de Madrid ya vende arte. Art In Motion, la galería que nace en el Gran Premio de F1 de Madrid, estrena un canal de venta directa de obra contemporánea con La Monumental de Jaime Monge como pieza central.

Si el automovilismo y el coleccionismo nunca habían cruzado sus circuitos en el gran premio español, la nueva cita propone un escenario alternativo a las ferias de arte tradicionales, con la hospitalidad VIP transformada en sala de exposición y venta activa.

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La Monumental: de curva peraltada a obra de colección

La Monumental no es un capricho artístico: es la curva 12 del circuito madrileño, la curva peraltada más larga del calendario de Fórmula 1, con aproximadamente 550 metros de asfalto semicircular, un peralte cercano al 24% y hasta 10 metros de altura. Su forma, cerrada sobre sí misma en unos 270 grados de giro, evoca deliberadamente el ruedo de una plaza de toros. Los datos que maneja Madring hablan de entradas a 180-200 km/h y de un paso por la inclinación que durará unos seis segundos.

Jaime Monge, formado como arquitecto antes de dedicarse a la pintura, reconoce la huella de maestros como Juan Genovés. Ha construido una trayectoria que lo ha llevado de las ferias de Tokio, Miami o Barcelona a las paredes de coleccionistas tan dispares como Rafa Nadal, Mikel Arteta o Eva Longoria. La obra que da título a la galería ya cuelga de una pared antes de que el primer adelantamiento se haya producido. El lenguaje visual del artista –líneas limpias, paisajes minimalistas, figuras humanas en escala mínima– encaja con la vocación iconográfica de una curva que aspira a quedar en la retina del espectador.

Venta directa, sin estructura de ferias

A diferencia de una exposición al uso, las obras de Art In Motion estarán a la venta durante el evento, entre el 11 y el 13 de septiembre. Madring confía a The Global Art la curaduría de una selección que reúne a una notable representación de la escena española, gestionada en los espacios de Match Hospitality.

Victoria de Liñán, Iván Montaña, Anna Barrachina, Sol Felpeto, Gonhdo, Beatriz Sanz, Claudia Alonso-Allende, Moisés Yagües, Marta Ruiz, Fran Mayor Maestre, Kike Garcinuño, Lluis Salvador y Miki Leal, entre otros, convierten el recorrido en una conversación entre disciplinas. La operación permite pasar del asombro a la propiedad sin intermediarios.

La conversión de una zona VIP en galería de arte contemporáneo es un canal de venta directa sin la estructura de costes de las ferias tradicionales.

La activación más viva del fin de semana no estará colgada de una pared, sino ocurriendo delante del público. Tres artistas pintarán en directo: Jaime Monge en Club 91, Mr Drip en El Mirador y Paul Oz en Traction Club.

El live painting tiene algo de carrera: el asistente asiste al proceso completo, desde las primeras líneas hasta el resultado final, sin saber del todo cómo terminará. Y entre las propuestas expuestas, la de Lluis Salvador merece una pausa. Sus piezas son telares construidos a partir de camisetas recicladas, trabajadas con una técnica artesanal minuciosa que transforma el textil desechado en tejido con voluntad de obra.

galería Art In Motion

Implicaciones para el inversor en arte

El fenómeno que subyace a Art In Motion no es estético, sino de estructura de mercado. En los últimos diez años, las casas de subastas han intentado captar al comprador de arte a través de nuevos canales: ventas en línea, colaboraciones con marcas de moda, exposiciones en contextos ajenos a las ferias.

El circuito de F1 de Madrid replica esa lógica con una variante relevante: el acceso directo al público de la hospitalidad corporativa. Estamos ante un comprador con capacidad de gasto, acostumbrado a adquirir en contextos de evento y, en muchos casos, nuevo en el coleccionismo. La venta sin intermediario reduce el coste de adquisición y acerca a un capital que tradicionalmente se ha movido en real estate, automoción o relojería.

Sin embargo, hay que ser honesto con el riesgo: ninguna de las obras presentes en esta edición tiene un mercado secundario establecido. Se trata de talento emergente o de trayectoria consolidada en circuitos de galería, pero con precios de venta primaria.

Para el inversor, esto implica exposición a una clase de activo con alta asimetría: el potencial de revalorización es significativo si la trayectoria del artista se consolida en galerías o ferias internacionales, pero la liquidez es limitada y el buy-back no existe. Comprar obra en un gran premio de F1 es, en términos rigurosos, una inversión de horizonte largo y capital paciente.

El comprador de obra en un gran premio no es un coleccionista tradicional: es capital nuevo que puede redefinir la demanda primaria de arte contemporáneo español.

El precedente más cercano es el mercado del arte en contextos no artísticos: las ferias de lujo y los eventos premium ya han demostrado que el público de ese perfil puede actuar como comprador activo. La diferencia es que Art In Motion da un paso más: no se trata de una galería que se traslada, sino de una plataforma de venta impulsada por el propio organizador del circuito.

💎 Veredicto Wealth

Las obras de Art In Motion son un activo emergente de alta asimetría, recomendable para revalorización agresiva por parte de compradores con horizonte superior a cinco años y sin necesidad de liquidez. El riesgo principal es la falta de mercado secundario establecido para estos artistas: conviene vigilar su evolución en galerías madrileñas y ferias internacionales durante los próximos dos años.


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