El Frieze Seoul y el mercado del arte: Corea del Sur afianza su atractivo inversor pese a las ventas mesuradas

La quinta edición de Frieze Seoul arranca con ventas a ritmo mesurado y precios de cinco y seis cifras. La estructura regional y la lealtad de los nuevos coleccionistas consolidan Corea del Sur como activo de diversificación patrimonial a largo plazo.

Frieze Seoul inaugura su quinta edición con ventas a ritmo mesurado, mientras Corea del Sur afianza su atractivo inversor en el arte contemporáneo. La feria, que comparte sede con Kiaf Seoul en el COEX Convention Center de Gangnam, registró una jornada VIP de pasillos abarrotados pero cierres más lentos que en ciclos anteriores.

Ventas mesuradas en la jornada inaugural

Los primeros datos de hammer price confirman una corrección del mercado, no su desaparición. Adrian Ghenie lideró las ventas de la jornada inaugural con su óleo Figure with Funerary Stele (2026), adjudicado por 1,1 millones de euros a través de Thaddaeus Ropac. La misma galería vendió una escultura de hierro fundido de Antony Gormley por 750.000 libras (un millón de dólares). Gallery Hyundai colocó varias obras de Kim Tschang-yeul, incluida una por 1,1 millones de dólares, y piezas de Seung-taek Lee entre 170.000 y 700.000 dólares.

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Según ARTnews, los precios de la jornada inaugural se situaron mayoritariamente entre cinco y seis cifras, con algunos lotes de cuatro dígitos. La demanda abarcó desde modernistas coreanos hasta nombres blue-chip internacionales y artistas emergentes. Kukje Gallery vendió una obra mixta de Ha Chong-Hyun por entre 253.000 y 303.600 dólares y una pintura de Park Seo-bo por entre 250.000 y 300.000 dólares. White Cube colocó dos obras del mismo artista por 300.000 y 190.000 dólares.

Las galerías internacionales también registraron ventas institucionales relevantes. David Zwirner vendió una obra nueva de Lucas Arruda a un museo asiático; Gagosian colocó obras de Damien Hirst en varias colecciones, incluida una de un museo de Asia. Hauser & Wirth adjudicó piezas de Louise Bourgeois, Jenny Holzer y Jeffrey Gibson con precios entre 185.000 y 600.000 dólares. David Kordansky vendió nueve pinturas de Chase Hall, cada una entre 25.000 y 125.000 dólares, con notable aceptación entre el público coreano.

El mercado del arte coreano se ha vuelto más lento, pero no menos profundo: la demanda local exige cultura y las galerías apuestan por relaciones a largo plazo.

Más del 70% de las galerías operan en Asia-Pacífico

La estructura de Frieze Seoul revela el giro regional del mercado. De las 125 galerías participantes procedentes de 30 países, más del 70% operan espacios en Asia-Pacífico, un salto frente al 50% de 2022. La edición de 2026 registra una rotación del 40%: unas 50 galerías participan por primera vez. Kiaf, que celebra su 25 aniversario, reúne 175 galerías de 18 países.

Algunos coleccionistas locales cuestionan si la mezcla ha hecho la feria «menos internacional». Jay Park, un coleccionista de 39 años del sector médico, defiende que ciertas galerías traen «joyas ocultas» de ultramar nunca vistas antes en Seúl. La conversación no gira solo en torno a los trofeos: también importa la profundidad del catálogo.

El contexto macroeconómico refuerza esa lectura. Sunghoon Lee, presidente de la Asociación de Galerías de Corea, cifra la caída del mercado coreano en casi un 25% en 2025, hasta los 615.000 millones de wones (unos 433 millones de dólares), desde el pico de 2022. La lealtad de la nueva generación de coleccionistas, dice, es mayor aunque el volumen de venta sea menor.

La caída del 25% del mercado coreano desde 2022 no es una fuga de capital: es una transición de la especulación a una base de coleccionistas leales.

Paula Cooper, galería neoyorquina que participó en las tres primeras ediciones, ha optado este año por una exposición temporal de tres semanas en Frieze House Seoul en lugar de asegurar un estand. El argumento es simple: las ferias son demasiado cortas para desarrollar conexiones profundas con coleccionistas y museos.

Lectura de inversión: liquidez, corrección y horizonte de cinco años

He seguido con atención la evolución del mercado coreano desde 2022 y la fotografía actual es coherente con un proceso de maduración, no con un agotamiento. La caída del 25% desde el pico refleja la salida de compradores especulativos que entraban en la fase alcista pospandémica. Lo que queda es una demanda más lenta pero más informada, apoyada en un ecosistema de museos privados y una nueva generación de aficionados que, como advierte la asesora Gladys Lin, aún no se ha convertido en compradora plena.

Para el inversor patrimonial, Corea del Sur ofrece una oportunidad de diversificación en el arte asiático con menor volatilidad que Hong Kong o Shanghái en el segmento de modernistas coreanos. Nombres como Kim Tschang-yeul, Park Seo-bo o Lee Bae mantienen demanda institucional y precios de realización estables. El riesgo de liquidez se concentra en las piezas internacionales de precio medio, donde los compradores tardan más en aparecer y la negociación se alarga. No es un mercado para revalorización agresiva a corto plazo; es un activo de preservación y diversificación con horizonte mínimo de cinco a siete años.

La Bienal de Gwangju abre este fin de semana y la feria Kiaf se extiende hasta el 6 de septiembre: dos hitos que permitirán medir si la cautela de la primera jornada se traduce en cierres firmes o en una nueva tanda de esperas.

💎 Veredicto Wealth

El mercado coreano contemporáneo resulta adecuado para la diversificación patrimonial a largo plazo, con foco en maestros modernos coreanos y artistas emergentes con demanda institucional. El riesgo principal es la liquidez en el segmento internacional de precio medio, donde los vendedores deben asumir horizontes de cinco a siete años.


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