Michigan destina 7,5 millones a explorar hidrógeno geológico para descarbonizar industria pesada

La investigación se apoyará en el estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos que sitúa al estado entre las zonas con mayor potencial. El objetivo es comprobar si el hidrógeno natural puede abastecer a la siderurgia, el cemento y el transporte pesado.

Michigan destina 7,5 millones de dólares a explorar el hidrógeno geológico de su subsuelo, una fuente de energía que no emite CO2 y que podría descarbonizar el transporte pesado y la siderurgia.

Qué es el hidrógeno geológico y por qué Michigan lo investiga

Al quemarse, el hidrógeno solo produce vapor de agua. No libera gases de efecto invernadero ni contaminantes atmosféricos nocivos, a diferencia de los combustibles fósiles. Kevin Mehren, director de la Oficina de Infraestructura de Michigan, lo define como una de las mayores herramientas de descarbonización identificadas hasta ahora.

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El punto de partida es un estudio de 2025 del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Ese mapa del potencial de hidrógeno natural situó a Michigan en el extremo superior. A raíz de los datos, la gobernadora Gretchen Whitmer ordenó en enero destinar recursos estatales a profundizar la investigación, de la que surge esta financiación inicial.

La geología de Michigan, un activo listo para la exploración

hidrógeno natural

No es una apuesta aislada. Empresas de Kansas, Nebraska e Iowa, también señaladas por el USGS, ya perforan en busca de hidrógeno geológico, según Sandia National Laboratories. La carrera por el hidrógeno natural ha comenzado en el Medio Oeste estadounidense.

En Michigan, la geología juega a favor. El estado se asienta sobre el llamado Midcontinent Rift, donde Norteamérica empezó a dividirse hace más de mil millones de años y se detuvo. Ese proceso formó la cuenca de Michigan y dejó rocas más antiguas y profundas cerca de los bordes, en zonas urbanas como Detroit y Traverse City.

Michigan no busca un eslogan verde: quiere comprobar si el hidrógeno existe, si es accesible y si puede alimentar su industria más contaminante.

La infraestructura ya instalada también cuenta. Numerosos pozos de petróleo y gas natural salpican el norte del estado, y la región concentra algunos de los campos más productivos. Brian Ellis, profesor asociado de la Universidad de Michigan y codirector del programa MI Hydrogen, explica que históricamente no se buscaba hidrógeno al perforar esos pozos. Ahora se puede minar los datos existentes para detectar su presencia.

El hidrógeno natural no es una promesa a 2050: los pozos para confirmarlo ya existen y la perforación puede arrancar esta misma década.

Esta semana se ha conocido que el Departamento de Energía de Estados Unidos reservó en 2024 unos 20 millones de dólares para proyectos de hidrógeno geológico a través de su programa ARPA-E. Ellis confía en que la financiación estatal inicial sirva de palanca para captar fondos federales.

El proyecto tiene una dimensión bipartidista poco habitual. Aunque la administración federal apuesta por ampliar la perforación de petróleo y gas, el hidrógeno geológico encaja en el relato doméstico de extracción. Mehren lo resume: bajo el lema de perforar, se trata de obtener una fuente de energía limpia, descarbonizar la industria y combatir el cambio climático.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Inversión pública: 7,5 millones de dólares para la fase inicial de investigación.
  • Emisiones directas: Cero CO2 en la combustión del hidrógeno, solo vapor de agua.
  • Potencial geológico: Michigan figura en el extremo superior del mapa del USGS.
  • Sectores críticos: Siderurgia, cemento y transporte pesado, los más difíciles de descarbonizar.

Una herramienta para la industria pesada y el efecto dominó en la cadena

El hidrógeno geológico no es un simple combustible alternativo. Puede atacar directamente sectores de altas emisiones como el transporte pesado, la siderurgia y la fabricación de cemento. Son actividades con pocas alternativas de electrificación viables a corto plazo.

Eso sí, conviene ser cauto. El anuncio de Michigan es una fase de exploración, no una planta en construcción. El objetivo, según Mehren, es determinar si el recurso existe, si es accesible y si puede convertirse en la herramienta que esperan. La financiación inicial respalda estudios en la península inferior del estado, donde los investigadores creen que puede acumularse más hidrógeno natural.

El caso tiene un precedente relevante. Al otro lado del Atlántico, países como España exploran el potencial del hidrógeno verde, pero la variante geológica añade una pieza nueva: el recurso natural, ya presente en el subsuelo, no necesita electrólisis ni grandes plantas renovables para producirse. Eso, si se confirma, cambia la ecuación de costes.

La mayoría de los expertos en energía coincide en que la exploración de fuentes limpias debe multiplicarse para cumplir los objetivos climáticos de 2030 y 2050. No basta con electrificar la movilidad ligera: el acero, el cemento y la logística pesada exigen una solución combustible limpia.

Si prospera, la inversión de Michigan tendrá un efecto dominó. Las empresas de servicios petroleros podrían reorientar sus equipos de perforación. Las acerías y cementeras del Medio Oeste verían una ruta de descarbonización sin renunciar a su capacidad industrial. Y el consumidor final, al comprar acero o cemento de menor huella, pagaría por un material que realmente recorta emisiones en su cadena de valor.

Por qué el hidrógeno geológico encaja en la transición global

El precedente más sólido es el propio programa ARPA-E del Departamento de Energía. En 2024 destinó unos 20 millones de dólares al hidrógeno geológico, una señal de que el gobierno federal estadounidense lo considera una opción viable pese a su hostilidad hacia otras tecnologías limpias. Los laboratorios nacionales ya investigan desde hace años si las rocas del subsuelo pueden liberar hidrógeno de forma rentable.

La diferencia con el hidrógeno verde es esencial. El hidrógeno verde se produce mediante electrólisis con electricidad renovable, y su coste sigue siendo entre dos y tres veces superior al del hidrógeno fósil en muchos mercados. El hidrógeno geológico, en cambio, se extraería como un recurso natural, sin necesidad de construir grandes parques solares o eólicos dedicados. Eso reduciría el coste energético asociado a la producción y aceleraría su adopción industrial.

Claro que también hay incógnitas. La viabilidad geológica no garantiza extracción comercial. Habrá que demostrar que el hidrógeno puede acumularse en cantidades suficientes, que los pozos existentes pueden reutilizarse sin fugas y que el balance ambiental de todo el proceso sigue siendo limpio.

La decisión de Michigan es, en cualquier caso, una apuesta por la innovación de alto riesgo y alta recompensa. La historia reciente de la energía está llena de fracasos que, una década después, se convirtieron en tecnología dominante. El fracking pasó por esa fase antes de transformar el mercado del gas en Estados Unidos.

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Michigan ha puesto sobre la mesa una cifra de inversión inicial y un horizonte concreto: comprobar si el hidrógeno existe y si puede accederse a él de forma rentable. Eso es más de lo que ofrecen muchos planes de sostenibilidad corporativos.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Si la exploración confirma el potencial, la siderurgia, el cemento y el transporte pesado de Michigan podrían reducir emisiones sin electrificación completa.
  • Modelo que cambia: La perforación se reorienta desde los combustibles fósiles hacia la extracción de hidrógeno natural, un recurso limpio.
  • Para las próximas generaciones: Una fuente de energía sin emisiones directas en la combustión y un ecosistema industrial que deja de depender del CO2.

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