Seis claves de un psicólogo para volver al trabajo sin síndrome postvacacional

7
No mires el correo del trabajo la noche anterior

yellow and white concrete building

La noche previa a la reincorporación concentra la mayor ansiedad anticipatoria de todo el ciclo vacacional. Pensar en reuniones, en la bandeja de entrada o en lo que quedó a medias es, en palabras de la psicóloga María Calle (Sanitas), ensayar una amenaza con datos irreales: repasar mentalmente el trabajo no resuelve nada, pero roba justo el descanso que las vacaciones deberían haber asegurado. Abrir el correo «solo un momento» en ese contexto equivale a reactivar el circuito de alerta cuando el cerebro debería desconectarlo. No es solo una intuición clínica: un estudio con 4.393 trabajadores publicado en 2025 en Industrial Health, dentro del Korean Work, Sleep and Health Study, concluyó que la activación cognitiva previa al sueño —revisar mensajes, planificar la agenda, dar vueltas a las demandas del puesto— es el principal mediador entre la alta exigencia laboral y el insomnio, con un peso cercano al 48%.

Un único correo estresante leído antes de dormir puede arruinar la noche aunque no se responda: la mente sigue procesando la demanda y alimenta la rumiación, que mantiene el cuerpo en alerta y fragmenta el sueño. A la mañana siguiente se llega con menos descanso y peor capacidad de concentración, los síntomas exactos del síndrome postvacacional (somnolencia, irritabilidad, astenia), lo que convierte la primera jornada en un círculo vicioso. Por eso conviene tratar esa noche como un límite no negociable: dejar el móvil fuera del dormitorio, silenciar notificaciones y reservar la revisión del correo para la mañana, dentro de una franja acotada. En España, el derecho a la desconexión digital (artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018) ampara esa frontera, pero la medida más eficaz es individual: lo que se lea a las once de la noche no podrá resolverse hasta el día siguiente, así que solo añade tensión sin ningún beneficio real.


Publicidad