9No compartas vasos, cubiertos ni toallas durante los brotes
Que Sanidad sitúe esta medida entre sus recomendaciones para la temporada de otoño responde a una realidad incómoda: buena parte de los contagios de gripe, covid y virus respiratorio sincitial se consuman dentro del propio hogar, donde conviven sanos y enfermos en espacios reducidos y con utensilios en común. Los virus respiratorios viajan sobre todo en las gotitas de saliva y en las secreciones nasales que se expulsan al toser, hablar o estornudar, y esas gotitas no solo quedan suspendidas en el aire: también se depositan en el borde de un vaso, en un tenedor o en la toalla con la que alguien acaba de secarse la cara. Compartir cualquiera de esos objetos abre una vía directa de transmisión, y el peligro crece porque una persona con gripe puede contagiar desde un día antes de notar los primeros síntomas y hasta siete días después, con el pico de capacidad transmisora en los tres primeros días. En la práctica, quien bebe del mismo vaso que un familiar puede estar exponiéndose aunque nadie en la mesa parezca enfermo todavía.
El caso de las toallas merece atención propia, porque suele pasar desapercibido y puede tirar por tierra el resto de la higiene. Lavarse las manos con frecuencia sirve de poco si después se secan en la misma toalla que ha utilizado la persona contagiada: el virus de la gripe puede mantenerse viable entre 8 y 12 horas en tejidos como el algodón y hasta 24 o 48 horas en superficies duras como el cristal o el acero de los cubiertos, según distintos organismos sanitarios, y una toalla húmeda ofrece además un entorno favorable para que el patógeno aguante más tiempo. Por eso, durante un brote en casa conviene asignar una toalla individual a cada miembro de la familia, cambiarla y lavarla a menudo y recurrir a papel desechable para secarse las manos. Es una medida barata, inmediata y que no depende de vacunas ni fármacos, pero que protege sobre todo a los más vulnerables de la vivienda, mayores y bebés, precisamente quienes más tiempo pasan encerrados cuando bajan las temperaturas.



