10Lava con más frecuencia la ropa de cama y las toallas
Cuando un virus respiratorio entra en casa, las sábanas, las fundas de almohada y las toallas se convierten en uno de sus principales refugios. Al toser, estornudar o sudar durante la fiebre, las secreciones cargadas de patógenos quedan depositadas en estos tejidos, que rozan la cara y la piel durante horas cada día. No es un riesgo teórico: el virus de la gripe puede excretarse entre 24 y 48 horas después de que caiga la fiebre, y el norovirus, causante de gastroenteritis, sobrevive hasta 12 días sobre un textil seco e incluso resiste un lavado a 40 ºC. Por eso los protocolos de aislamiento domiciliario que maneja la Asociación Española de Pediatría fijan el lavado de la ropa de cama y las toallas de la persona enferma a 60-90 ºC, sin sacudirla antes y guardándola en una bolsa cerrada. Acortar la frecuencia habitual —al menos una vez por semana y cada dos días si hay un enfermo en casa— es la diferencia entre cortar la cadena de contagio dentro del hogar o dejar que el propio textil la alimente.
El detalle decisivo es la temperatura: lavar a 30 o 40 ºC quita la suciedad visible, pero deja intactos virus y bacterias. La OMS, el CDC y fabricantes como AEG, Haier o Siemens coinciden en que 60 ºC es el mínimo para una desinfección eficaz, con un ciclo que mantenga esa temperatura el tiempo suficiente y detergente normal; para tejidos delicados existen alternativas como el percarbonato de sodio a 40 ºC o desinfectantes textiles activos en frío. Igual de importante es el secado completo, idealmente en secadora, que añade una capa extra de calor, y prolongar el lavado separado a 60 ºC hasta 48 horas después del final de los síntomas, porque el virus sigue eliminándose. El margen de mejora en los hogares españoles es amplio: según una encuesta recogida por la prensa, solo la mitad lava las sábanas una vez a la semana y más del 15% lo hace cada dos meses o más. Con esos hábitos, la lavadora deja de ser una aliada y se convierte en el punto débil de la casa justo cuando los virus del otoño aprietan.



