Rafa Latorre afronta el próximo lunes un reto mayúsculo: ponerse al frente del primer tramo de ‘Más de uno’ tras la marcha de Carlos Alsina, que se mantendrá al frente del tramo del magazine matinal de Onda Cero. El periodista gallego reconoce que el relevo no estaba entre sus planes, pero afronta el cambio con entusiasmo y con la intención de construir un programa con personalidad propia, apoyándose en buena parte del equipo que ya conoce la casa. En esta entrevista habla de su nueva etapa, de Alsina y de cómo debe ser la radio del siglo XXI.
P: El lunes empieza una nueva etapa y, además, con un horario especialmente duro. ¿Cómo lleva el madrugón?
R: Estoy tranquilo y hoy estoy animado, aunque el madrugón es atroz. Me acuesto a las diez y me despierto a las cuatro. A las cinco estoy en la radio y la primera hora empieza a las seis. Pero también tiene algo positivo: a las diez de la mañana has terminado y tienes todo el día por delante.
P: Sustituir a Carlos Alsina después de tantos años no debe de ser sencillo.
R: Siempre es más fácil relevar a alguien peor que tú (ríe). Si soy sincero, no estaba en mis planes. Yo estaba muy cómodo en ‘La brújula’ y Alsina estaba muy cómodo haciendo ‘Más de uno’. Nos iba bien a los dos donde estábamos. Pero ha aparecido esta oportunidad única y creo que hay que aprovecharla. A partir del lunes voy a apoyarme en Alsina y él va a hacer algo importante. Creo que él va a trabajar prácticamente lo mismo que antes, pero en dos horas y pico de programa en lugar de seis. Él quería hacer programas más pequeños, más condensados, y creo que eso puede ser muy interesante.

P: ¿Qué quiere hacer con ‘Más de uno’?
R: La radio parece sencilla, pero es complicadísima. No existe una fórmula ni un algoritmo que te diga cómo hacer un buen programa. Quiero construir una estructura, crear secciones y ponerles nombre, pero sobre todo quiero que haya personas que me acompañen y que tengan una función clara. Me interesa que sea un espacio acogedor. En televisión se tiende mucho más a construir una escaleta y después colocar a las personas dentro de ella. Yo quiero hacerlo al revés: pensar en las personas, en su personalidad y en lo que pueden aportar al programa.
P: ¿Qué nombres tendrán peso en esta nueva etapa?
R: Quiero que sea un relevo suave, entreverado. Habrá gente de ‘La brújula’ y gente que ya estaba en ‘Más de uno. Quiero que el oyente que venía escuchándome no sienta que entra en un espacio completamente ajeno. Estarán personas como Rubén Amón o Rodríguez Braun, y también habrá gente nueva. Con Alsina, además, tendremos una nueva sección para unir los dos tramos.
P: ¿Quién le acompañará?
R: Habrá gente que ha estado conmigo en la ‘La brújula’, como Ketty Garat, David Mejía o David Jiménez Torres, además de otros profesionales.
P: Hace unos años rechazó ser el número dos de Alsina. ¿Se arrepiente?
R: No. No era mi lugar ni mi momento. Sinceramente, no estaba entre mis planes. También me daba pereza dirigir ‘La brújula’ porque no veía la necesidad de dirigir ningún espacio. Yo era muy feliz trabajando como colaborador, con libertad, horarios y haciendo mi agenda. No veía entonces que tuviera sentido meterme en una redacción y dirigir equipos.
P: ¿Y qué cambió?
R: Cuando me propusieron ‘La brújula’, al principio no lo veía claro. Ahora miro atrás y pienso que he sido muy feliz estos cuatro años. A veces las relaciones inesperadas son las que terminan siendo más felices. Probablemente el oyente tampoco esperaba verme ahí.
P: ¿Le preocupa la vigilancia ideológica que existe actualmente sobre los periodistas?
R: Hay que permanecer ajeno a las etiquetas. Recuerdo campañas feroces de la izquierda contra Alsina durante la pandemia y después campañas igualmente feroces desde la derecha cuando consideraban que había traicionado determinados principios. Eso demuestra que muchas veces el problema no es lo que dices, sino que alguien considera que no estás diciendo lo que debería decir alguien de tu supuesta ideología.
Hay campañas que buscan amedrentar, condicionar y coaccionar. Yo intento permanecer sordo ante eso. Hay que leer el feedback, por supuesto, pero también discriminar entre una opinión razonable de un oyente y una campaña orquestada desde un determinado sector ideológico.
Hay periodistas aterrados por el feedback. Eso me parece tremendo. Hay campañas electorales en las que se produce una inversión enorme para intentar influir en la conversación. Si uno se deja llevar por cada tendencia, acaba loco. No puedes estar modificando tu criterio porque en un momento determinado haya veinte personas diciendo algo en redes sociales.
P: Carlos Alsina tiene en la entrevista uno de sus grandes puntos fuertes. ¿Será difícil competir con él?
R: No puedo competir con Alsina haciendo lo que él sabe hacer. Sería ridículo intentar calcarlo. Lo que quiero es hacer un programa a mi medida, con otro estilo y otro tono.
P: ¿Qué recuerdo guarda de Punto Radio?
R: Es una etapa muy interesante. Fue una radio extraordinaria, con muchísimo talento. Por allí pasaron profesionales como Luis del Olmo, Manuel Fuentes, Concha García Campoy o Julia Otero. Había una nómina espectacular y una carpintería de redacción fantástica. El tiempo ha demostrado que había mucho talento concentrado allí, pero no fue su momento.





