El giro desconocido de Airbnb que ha disparado sus beneficios un 5.700% en España

La historia de Airbnb es ya una leyenda de Silicon Valley: en 2007, dos diseñadores sin dinero para pagar el alquiler de su piso en San Francisco, Brian Chesky y Joe Gebbia, decidieron inflar tres colchones de aire (airbeds) en su salón y ofrecer desayuno (breakfast) a los asistentes de un congreso. De aquella idea desesperada para sobrevivir nació «Airbed & Breakfast», una plataforma que acabaría revolucionando y poniendo en jaque a la industria hotelera mundial.

A España, Airbnb llegó hace ya 15 años, aunque la sociedad Airbnb Marketing Services, S.L.U., con sede en Barcelona, funcionaba inicialmente como una simple «agencia de publicidad». Eso no significa que Airbnb no desarrollara su actividad principal en España, sino que la sociedad española se encargaba de la promoción y el marketing de la plataforma Airbnb en el mercado español, refacturando estos gastos a la matriz en Irlanda para cubrir costes. Con ello, la compañía logró importantes ahorros fiscales.

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Pero todo cambió a finales de 2022. La sede catalana recibió un nuevo encargo de la cúpula directiva: convertirse en el hub de Airbnb para distribuir seguros a todos los usuarios de la Unión Europea. Airbnb España dejó de ser únicamente una oficina de marketing para transformarse en una rentable insurtech (empresa tecnológica especializada en seguros).

Airbnb España se transforma en una firma de seguros

El cambio, además, se acometió sin asumir apenas riesgos. La filial española actúa como agente y colaborador de Aon, una de las grandes corredurías de seguros. Cuando un viajero en París, Berlín o Roma reserva un apartamento y, ante posibles imprevistos, marca la opción de «añadir seguro de viaje», Airbnb España recibe una comisión automática. Lo mismo ocurre cuando un anfitrión contrata pólizas de responsabilidad civil para proteger su vivienda. Si algo sale mal, el riesgo lo asumen Aon y las aseguradoras finales; Airbnb aporta la plataforma tecnológica y canaliza la comercialización.

El modelo no solo se ha mostrado sólido, sino también muy rentable. En 2021, el beneficio neto de la filial española era de apenas 86.926 euros. En 2024, esa cifra se había disparado hasta superar los 5,08 millones de euros, lo que supone un incremento superior al 5.700% en apenas tres años.

Ese fuerte crecimiento se debe precisamente al giro de Airbnb hacia el sector asegurador. Así, mientras en 2022 los ingresos por comisiones de seguros arrancaron tímidamente con algo más de 85.000 euros, en 2023 se dispararon hasta los 2,9 millones. En 2024, Airbnb España facturó más de 3,24 millones de euros netos solo por la venta de seguros a usuarios europeos. Hoy, la filial se ha convertido en una auténtica máquina de generar liquidez, con 20,4 millones de euros en efectivo en sus cuentas bancarias, según las últimas cuentas disponibles, correspondientes a 2024.

Airbnb contra Consumo

Lo más llamativo de esta reconversión es que se ha logrado manteniendo una plantilla media prácticamente congelada en apenas 30 empleados. Pero las cuentas de la compañía revelan otra curiosidad: Airbnb no contabiliza los ingresos del seguro cuando el usuario europeo lo paga, algo que suele ocurrir meses antes de sus vacaciones, sino en el momento exacto en el que el viajero realiza el check-in en el apartamento.

¿Por qué? Gracias a este desfase, al cierre del ejercicio 2024 la filial puede mantener en sus cuentas «ingresos diferidos» que todavía no tiene que reconocer como ingresos y que, solo en ese último año, superaron el medio millón de euros.

La bonanza de Airbnb en España, sin embargo, ha chocado con las autoridades. El Ministerio de Consumo impuso una multa de 64 millones de euros a Airbnb por permitir el anuncio de más de 65.000 pisos turísticos considerados ilegales o con licencias falsas. La sanción, calculada sobre la base del beneficio ilícito obtenido, fue ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid al rechazar las medidas cautelares solicitadas por la plataforma, obligándola al pago mientras se resuelve su recurso.

Mientras en las calles de las grandes ciudades el debate sobre la masificación turística, Airbnb y la regulación de la vivienda acapara titulares, en los despachos la compañía ya está jugando a otra cosa. Airbnb ha demostrado que su plataforma es un embudo perfecto de consumidores donde ya no solo se alquilan camas, sino también tranquilidad y seguros. Y todo ello, pilotado discretamente desde una «agencia de publicidad» con apenas 30 empleados en el centro de Barcelona.


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