La Rioja prepara la fiesta que muy pocos madrileños conocen y que merece una escapada de fin de semana

El último sábado de septiembre, un pueblo riojano de apenas 500 vecinos repite un ritual que se remonta a 1603. Muy pocos madrileños lo conocen, y esta edición promete ser la más accesible del año.

La Rioja guarda una cita que casi nadie fuera de la región ha presenciado en persona. Cada año, a finales de julio, miles de personas abarrotan un pueblecito de la Rioja Alta para ver a ocho jóvenes bajar una cuesta girando sobre zancos de madera. Pero existe una segunda función, muchísimo menos conocida, que se celebra el último fin de semana de septiembre.

Esta edición de otoño es, según quienes la organizan cada año, la versión «auténtica» de la fiesta: la misma danza, la misma vertiginosa cuesta empedrada, pero con una fracción del público. Si buscas una escapada de fin de semana que no salga en ningún itinerario turístico masivo, esta es tu oportunidad.

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La Rioja esconde su tradición folclórica más antigua

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El pueblo se llama Anguiano, tiene poco menos de 500 habitantes y guarda un documento municipal de 1603 que ya menciona esta danza, lo que la convierte en la manifestación folclórica más antigua de toda la región. Ocho muchachos se calzan zancos de madera de haya de unos 50 centímetros y, con amplios faldones de colores, se lanzan por una rampa con un 20% de desnivel, girando sobre sí mismos sin parar mientras tocan las castañuelas.

No hay truco ni efecto especial: el vuelo de la falda actúa como un pequeño paracaídas que les da estabilidad, y abajo, en la plaza, la propia gente hace de «colchón» para frenar la caída. Es un rito de iniciación que se ha repetido, casi sin cambios, durante más de cuatro siglos.

El secreto que separa julio de septiembre

En La Rioja esta danza tiene dos citas oficiales al año, y ahí está la clave que pocos conocen: la gran celebración de julio, en honor a Santa María Magdalena, congrega a miles de visitantes nacionales e internacionales y una notable cobertura mediática. La segunda cita, en Anguiano, llega el último sábado de septiembre, cuando se devuelve la imagen de la santa a su ermita para pasar el invierno.

Según fuentes especializadas en fiestas riojanas, en estas jornadas de septiembre la afluencia de público es sensiblemente menor, lo que convierte la experiencia en algo mucho más cercano y menos multitudinario para quien decide acercarse. Es la misma danza, el mismo riesgo, pero sin las aglomeraciones del verano.

Una tradición que este año ha hecho historia

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Hay otro motivo, además de la baja masificación, para prestarle atención a esta fiesta ahora mismo: en 2025, una mujer bailó por primera vez en más de cuatro siglos de tradición estrictamente masculina. Un hito que rompió con una de las costumbres más rígidas del folclore riojano y que ha devuelto la conversación sobre Anguiano a la actualidad, aunque de forma mucho más discreta que la cobertura habitual de julio.

La danza está declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial desde 2018 y fue Fiesta de Interés Turístico Nacional ya en 1970, pero su origen sigue siendo un misterio a medias. Los zancos se usaban originalmente para cruzar zonas húmedas y nevadas en el alto Najerilla, y nadie sabe con certeza por qué acabaron incorporados a la veneración de la santa.

Cómo organizar la escapada a Anguiano

Anguiano está en plena Rioja Alta, junto al río Najerilla, a poco más de 40 minutos de Logroño y a una distancia perfectamente asumible para un puente desde Madrid. La danza de septiembre se celebra el sábado y el domingo, con pases a las 14:00 y a las 19:00 horas, lo que permite organizar el resto del día alrededor de la fiesta sin prisas.

Antes o después de ver a los danzadores, el pueblo ofrece motivos de sobra para quedarse: su casco de tres barrios (Mediavilla, Eras y Cuevas), el monasterio de Valvanera a pocos kilómetros y, por supuesto, las bodegas de la Rioja Alta que salpican toda la comarca. Algunas ideas para completar el fin de semana:

  • Reservar alojamiento con antelación, porque las plazas en el propio Anguiano son limitadas y se llenan rápido incluso en la edición pequeña de septiembre.
  • Combinar la visita con una ruta de bodegas cercanas, aprovechando que septiembre coincide con plena vendimia en la región.
  • Llegar con tiempo antes de las 14:00, ya que aunque haya menos gente que en julio, los mejores sitios junto a la cuesta se ocupan pronto.
  • Preguntar en el ayuntamiento por el programa exacto de «los troqueaos», el baile de palos que cierra la jornada tras la danza sobre zancos.

Por qué esta fiesta puede ganar protagonismo en los próximos años

El interés reciente por el folclore auténtico y poco masificado está cambiando la forma en que se planifican las escapadas de fin de semana en España, y tradiciones como la de Anguiano son de las más beneficiadas por esta tendencia. La combinación de historia verificable, riesgo físico real y una comunidad que sigue manteniendo el rito casi intacto desde 1603 tiene todos los ingredientes para atraer a un público que busca experiencias distintas a las rutas turísticas habituales.

Si el hito de 2025 marca el inicio de una apertura mayor de la tradición, no sería extraño que la cita de septiembre empiece a ganar visibilidad en los próximos años. Mi consejo, como quien ya ha visto crecer el interés por otras fiestas riojanas menos conocidas: ve este año, mientras la experiencia todavía conserva ese aire íntimo que la hace especial.


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