Los ingresos de Ethereum cayeron un 69,3% interanual hasta los 127 millones de dólares en el primer semestre de 2026. El dato aparece en el último informe de 21Shares y confirma que las comisiones se enfrían cuando el mercado baja.
La lectura no es tan negativa como parece. Ethereum ya vivió un retroceso del 64% entre el primer semestre de 2022 y el de 2023. Aquel ajuste tampoco impidió que la red siguiera sumando usuarios y desarrolladores.
Una caída del 69% que no es nueva para Ethereum
Entre enero y junio, Ethereum generó 127 millones de dólares de ingresos brutos, frente a los 414 millones del mismo periodo de 2025, según datos del agregador DeFiLlama, de Token Terminal y de Blockworks recogidos por 21Shares. Con menos operaciones especulativas bajan las comisiones base, las tarifas de prioridad y el MEV, el valor extra que los creadores de bloques capturan al ordenar transacciones.
El informe pide contexto. Entre 2022 y 2023, la red vivió una caída del 64% en ingresos, muy similar a la actual. Aquel ciclo bajista se produjo antes de dos mejoras técnicas, las EIP-4844 y 7691, que abarataron las comisiones en todo el ecosistema. Que los ingresos caigan en pleno invierno cripto es un patrón, no una anomalía.
Las EIP (Ethereum Improvement Proposals) son propuestas de mejora del protocolo. Equivalen a actualizaciones que ajustan reglas como el precio del gas o la capacidad de las segundas capas, los populares rollups.
Stablecoins, activos tokenizados y usuarios: lo que sí crece
Mientras los ingresos retroceden, las stablecoins (criptomonedas ligadas al dólar) depositadas en Ethereum subieron un 22% interanual hasta unos 156.000 millones de dólares en activos gestionados. La red concentra alrededor de la mitad de toda la oferta mundial de stablecoins, lo que la afianza como capa de liquidación principal.
La red no está perdiendo relevancia, está dejando de cobrar tan caro por usarla.
También avanza la tokenización de activos tradicionales, lo que el sector denomina RWA. Ethereum capta unos 16.000 millones de dólares, cerca del 47% de un mercado de 34.000 millones que ya incluye bonos, acciones y materias primas representadas en tokens.
El capital comprometido refuerza la tesis. Ethereum retiene el 54% de todo el valor bloqueado en aplicaciones cripto, el famoso TVL, pese a representar solo el 32% de la capitalización del mercado alternativo a bitcoin. Traducido: hay más dinero realmente depositado en Ethereum del que sugiere el precio de su token.
La actividad de usuarios y desarrolladores también crece. Las direcciones activas mensuales llegaron a 8,4 millones, un 15% más interanual, y los contratos inteligentes desplegados subieron un 74% hasta superar los 1,3 millones, según Token Terminal. Una parte puede ser spam, pero el desarrollo no se detiene.
La mirada larga: qué dice este informe sobre la inversión en ether
21Shares propone una metáfora: Ethereum funciona como una tienda de aplicaciones. Apple y Google cobran por cada transacción dentro de sus ecosistemas; Ethereum cobra por cada operación o contrato que se ejecuta en su red. El valor combinado de la App Store y Google Play se estima en unos 723.000 millones de dólares. Si Ethereum alcanzara la mitad, su token implícito rondaría los 2.995 dólares, un 91% por encima del cierre de 1.570 del 30 de junio.
Es un modelo, no un precio objetivo. La red compite con Hyperliquid y Solana en trading, y con Tron y Solana en stablecoins. Ethereum también se ha vuelto ligeramente inflacionaria: las recompensas del staking (bloquear ether para validar la red) emiten más tokens de los que se queman con las comisiones. Esa inflación anual es del 0,86%, la mitad que la del oro.
Aun así, hay un matiz que conviene retener. La caída de ingresos llega mientras la actividad no especulativa crece. Ethereum cobra menos por cada operación, pero hay más usuarios, más contratos y más capital real asentado. Es la diferencia entre mirar el precio de la gasolina y el número de coches en la carretera.
Los hackeos recurrentes en DeFi siguen erosionando el capital bloqueado y son el principal riesgo operativo a vigilar junto a la competencia de otras redes. La tesis de Ethereum no descansa en cuánto cobra, sino en cuánta actividad acaba asentada en su infraestructura.




