Las playas paradisíacas de España que aún no se masifican y los trucos para encontrar alojamiento ‘low cost’

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Isla Canela: kilómetros de playa atlántica y bungalows a 45€ la noche

Isla Canela es el extremo occidental de la Costa de la Luz, en Ayamonte (Huelva), y su reclamo es puro Atlántico: siete kilómetros de arena dorada y fina que se prolongan hasta la desembocadura del Guadiana, ya en la frontera con Portugal. La franja, con bandera azul y flanqueada por dunas y las marismas del Paraje Natural Marismas de Isla Cristina, es tan ancha que ni en julio ni en agosto se satura: siempre hay un hueco para la toalla sin pelear por él, algo cada vez más raro en el litoral andaluz. La brisa atlántica refresca las horas de más calor y, de paso, alimenta a kitesurfistas y windsurfistas en tramos como la playa de San Bruno. El paseo marítimo se llena de chiringuitos de pescado frito y gambas, y en verano funciona hasta un cine al aire libre sobre la arena. Todo en un entorno de edificios bajos y sin rascacielos, donde el urbanismo parece haberse detenido a tiempo.

La otra gran baza es el precio. Frente a los complejos del Mediterráneo, aquí la oferta se reparte en apartamentos y bungalows de baja altura, muchos a un paso de la arena y con piscina comunitaria, que en temporada baja convierten la escapada en una opción especialmente económica. De lo poco sobrevalorado que está el destino da fe su alojamiento más célebre: el Barceló Isla Canela, elegido mejor hotel del mundo en los World Travel Awards de 2024, ronda los 80 euros la noche en tarifa estándar. Además, la isla se recorre a pie o en bici, hay aparcamiento gratuito junto a la playa y el aeropuerto portugués de Faro queda a 45 minutos en coche, lo que abarata la llegada para quien vuela desde fuera. Ayamonte, al otro lado del puente, y el Algarve, a un ferry de distancia, completan el plan sin que el presupuesto se resienta.


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