Trump impone aranceles del 50% a Canadá: automóviles y acero desde enero de 2027

La tasa se duplicará respecto al gravamen vigente y abarcará por primera vez al conjunto del acero canadiense. Ottawa prepara represalias dólar por dólar desde el 8 de septiembre.

Donald Trump anunció este lunes aranceles del 50% a Canadá sobre vehículos, autopartes y acero. La medida entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y supone una nueva escalada en la guerra comercial entre Washington y Ottawa.

El anuncio llega después de que el Gobierno canadiense rompiera las negociaciones el pasado viernes al considerar inaceptables las condiciones añadidas por Washington. No se trata, por tanto, de una amenaza aislada: la represalia canadiense ya está en marcha y la subida arancelaria se ejecutará al inicio del próximo año.

Publicidad

El anuncio y el estado actual de los aranceles

En concreto, el gravamen pasará del 25% actual al 50% para los automóviles y camiones que hoy se castigan por no ajustarse al T-MEC. La nueva tasa, sin embargo, se aplicará a todos los vehículos canadienses, no solo a los que quedan fuera del tratado.

  • Automóviles y camiones: el arancel se duplica hasta el 50% a partir de enero de 2027.
  • Autopartes: quedan incluidas de forma explícita en el nuevo gravamen del 50%.
  • Acero: el 50% deja de ser selectivo y abarcará la totalidad del acero canadiense.

Trump justificó la decisión con un déficit comercial que cifró en 60.000 millones de dólares y con unos aranceles canadienses que calificó de “ridículamente altos”. También sostuvo que Canadá concentra el 95% de sus negocios con Estados Unidos, una afirmación que refuerza su narrativa de asimetría comercial.

Negociaciones rotas y represalias en marcha

La ruptura del diálogo no es un detalle menor. El primer ministro canadiense, Mark Carney, cerró la negociación el viernes pasado. En la medianoche del sábado entraron en vigor gravámenes del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses.

“El 1 de enero de 2027, los aranceles sobre todos los automóviles, camiones (tanto grandes como pequeños), piezas de automoción y acero aumentarán al 50 %. Si se fabrican en EE. UU., no habrá aranceles.” — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Truth Social, 24 de agosto de 2026

Carney ya ha prometido una respuesta dólar por dólar a partir del 8 de septiembre. Esto convierte el calendario en un factor clave: la represalia canadiense llegará antes que la subida arancelaria estadounidense, pero ambas se alimentan mutuamente.

Lo que veo en esta nueva fase de la guerra comercial

Lo que me parece más relevante no es la cifra del 50%, sino la lógica que la sostiene: o se fabrica en EE. UU. o se paga el arancel. Esa disyuntiva golpea de lleno a una industria automotriz profundamente integrada entre Michigan y Ontario, donde las piezas cruzan la frontera varias veces antes del ensamblaje final.

El anuncio convierte el T-MEC en un marco cada vez más disputado. Washington no ha derogado el tratado, pero utiliza la vía arancelaria para forzar la relocalización de producción. Para las empresas, el problema es la incertidumbre. Invertir en plantas transfronterizas con reglas que cambian cada trimestre se vuelve una decisión de alto riesgo.

Veo, además, una segunda lectura: el acero canadiense pierde acceso preferente en un momento de exceso de capacidad global. Parte de esos flujos puede redirigirse a Europa y presionar a la baja los precios siderúrgicos comunitarios. No es el objetivo declarado, pero sí una consecuencia previsible de la fragmentación comercial.

La primera prueba visible llegará el 8 de septiembre, cuando Ottawa active su represalia arancelaria. El 1 de enero de 2027 medirá la reacción de los fabricantes de automóviles y de los mercados.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo para España es limitado, pero la señal es clara: la fragmentación comercial se consolida y las cadenas de suministro deben asumir más fricciones.

  • Euríbor e hipotecas: no se espera un movimiento inmediato, aunque el ruido arancelario añade prima de riesgo a los bonos europeos si la escalada persiste.
  • Precios industriales: el desvío de acero y componentes desde América del Norte puede alterar los flujos hacia Europa y moderar o distorsionar precios en algunos mercados.
  • Empresas exportadoras: los fabricantes españoles de componentes deben vigilar los desvíos comerciales y los posibles nuevos equilibrios entre Washington y Bruselas.

Publicidad