Goldman Sachs avisa: el precio del gas en Europa debe dispararse para asegurar el invierno

El banco estadounidense advierte de que solo un encarecimiento del TTF antes de diciembre permitirá llenar los almacenamientos. La competencia de Asia por el GNL deja a Europa con menos margen si el estrecho de Ormuz no se reabre.

Europa necesita precios del gas mucho más altos para llenar sus reservas de invierno si la crisis de Ormuz persiste. Es la advertencia de Goldman Sachs, que condiciona el llenado de los almacenamientos a un encarecimiento del gas antes de diciembre.

El banco estadounidense lanza el mensaje en un momento delicado. La crisis del estrecho de Ormuz mantiene los precios del gas natural licuado en Asia en niveles elevados. Desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, Europa ha empezado a perder la competencia con Asia por los suministros al contado.

Publicidad

Goldman Sachs reclama un gas más caro para llenar los almacenamientos

Según el análisis recogido por Oilprice, los precios del gas natural en Europa deben subir de forma notable antes de diciembre para que los inventarios alcancen un nivel suficiente de cara al invierno. El informe no fija una cifra concreta, pero subraya que el alza es necesaria si la tensión en Ormuz no remite.

El mecanismo es sencillo de enunciar y complejo de gestionar. Si los precios spot del GNL en Asia siguen disparados, los cargamentos disponibles buscan el mejor postor. Para atraer esos barcos, el TTF debe ofrecer una prima sobre la referencia asiática. Sin ese diferencial, los tanques europeos no se llenan.

La situación recuerda a episodios de 2021 y 2022, cuando la competencia con Asia marcó la agenda energética europea. Entonces, la dependencia del gas ruso todavía actuaba de válvula de ajuste. Ahora, la retirada de Moscú deja al GNL como gran colchón de seguridad. Y ese colchón se compra al precio más alto.

La ausencia de buena parte de los volúmenes de gas catarí contratados a largo plazo añade presión adicional. Qatar, uno de los mayores exportadores de GNL, suele amortiguar los picos de demanda con sus envíos. La interrupción parcial de esos contratos reduce el colchón europeo y deja el mercado más expuesto al corto plazo.

Europa no solo compite por precio: compite por disponibilidad física de cargamentos en un mercado que Asia ya está ganando.

La guerra de Irán y la intensificación de la demanda asiática coinciden con el periodo en que Europa reconstruye sus existencias de gas de primavera y verano. El margen de maniobra se estrecha justo cuando la temporada de inyección debería estar en marcha. El tiempo corre.

El mismo mecanismo que llena los depósitos encarece el gas que consumen la industria y los hogares.

El TTF neerlandés se ha convertido en la referencia de precios para el gas europeo. Marca la senda de los contratos mayoristas y de buena parte de las tarifas españolas. Si el precio del gas sube en Rotterdam, la factura en España lo nota con pocas semanas de retraso.

La puja con Asia y el impacto en la factura española

La competencia con Asia activa un mecanismo directo en los mercados europeos. Si los precios spot en Asia se mantienen elevados, los cargamentos de GNL viajan hacia el mejor postor. Para evitar un desabastecimiento, el TTF debe ofrecer una prima suficiente. Esa prima se convierte en una señal de precios al alza para empresas y consumidores.

La industria electrointensiva europea vuelve a mirar la evolución del gas con recelo. Un invierno con precios elevados reabre el debate sobre la competitividad de la producción europea frente a la estadounidense. La factura gasista no solo afecta a los hogares: también decide inversiones industriales.

En España, la exposición al GNL es estructural. El país cuenta con plantas de regasificación y una capacidad de entrada sobrada, pero no escapa de la fijación de precios internacional. Un TTF más caro se traslada a la tarifa regulada del gas y a los contratos indexados, justo en el tramo final del año.

El impacto no será simétrico. Los clientes con tarifa fija quedan parcialmente protegidos a corto plazo. Los contratos que revisan precios cada trimestre empezarán a notar la subida antes de que termine 2026. La factura del invierno se decide, en buena parte, en las próximas semanas.

precio gas invierno

El equilibrio inestable entre precio y seguridad de suministro

El aviso de Goldman Sachs plantea un dilema incómodo para la política energética europea. Mantener precios bajos favorece a los hogares, pero desincentiva la llegada de GNL en un momento crítico. La seguridad de suministro, no la factura, es la prioridad que subyace al informe.

La crisis de Ormuz transforma un mercado que ya venía tensionado por la retirada del gas ruso y la mayor dependencia del gas natural licuado. En este nuevo ciclo, la flexibilidad del suministro la aportan los barcos. Los barcos van donde se paga más.

La paradoja es evidente. El mismo mecanismo que llena los almacenamientos encarece el gas que consumen las familias y la industria. Sin una prima sobre el precio asiático, los tanques no se llenan. Con la prima, la factura sube. Es un equilibrio que Bruselas no puede resolver con discursos.

El papel del estrecho de Ormuz añade un componente de riesgo geopolítico que no se refleja en los modelos tradicionales de precios. Un accidente, una escalada militar o una simple señal de cierre temporal bastarían para disparar las primas de flete y seguro. El mercado del GNL es incapaz de redistribuir flujos de un día para otro.

Para los reguladores, la disyuntiva es delicada. No hay un precio bueno para todos: lo que abarata los recibos puede desabastecer los tanques. Decidir entre ambas prioridades no es solo una cuestión técnica, sino una elección política con costes repartidos de forma desigual.

El próximo hito será la evolución de la crisis en el golfo Pérsico. Si el tránsito por Ormuz se normaliza, la prima europea puede desinflarse. Si persiste, el mercado anticipará un invierno caro. Diciembre, más que la propia geopolítica, se convierte en el reloj del suministro europeo.

Publicidad

La incógnita no es si Europa puede llenar sus reservas, sino a qué precio. El invierno 2026-2027 empieza a decidirse en agosto, en el estrecho de Ormuz y en las pantallas del TTF.


Publicidad