Renfe envía a Cercanías Valencia trenes Civia de 23 años y abre guerra política

Las unidades Civia 465 llegan tras años de servicio en Madrid y sustituirán a trenes de las series 447 y 464. El anuncio enfrenta al Gobierno con PP, Vox y Compromís, que hablan de parche ante 14 a 23 años de antigüedad.

Renfe enviará 41 trenes Civia de 23 años a Cercanías Valencia y ha abierto una guerra política entre el Ministerio de Transportes y los partidos valencianos, según ha desvelado La Vanguardia.

¿Por qué 41 trenes Civia usados en Madrid encienden la guerra valenciana?

El anuncio del Mitma contempla sustituir los 34 trenes de la serie 447 y los siete de la 464 que hoy circulan por las líneas C-1, C-2 y C-6. El objetivo es elevar un 30% la capacidad de las líneas electrificadas del núcleo valenciano con trenes de mayor porte, según Renfe.

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El problema es la etiqueta. Los Civia de la serie 465 fueron fabricados entre 2003 y 2012, y algunas unidades que llegarán a València acumulan entre 14 y 23 años de servicio, principalmente en Madrid. Lo que el Gobierno vende como modernización, los partidos valencianos lo leen como material de segunda mano.

Nando Pastor, síndico popular, ha acusado al ministro Óscar Puente de tratar a la Comunitat Valenciana como una región ‘de segunda’ y ha reclamado la ejecución del Plan de Cercanías. Vox ha calificado la operación de ‘burla’ y ‘chiste’. Compromís, con Paula Espinosa al frente, reconoce la urgencia inmediata de más trenes, pero advierte de que no se puede confundir una solución transitoria con la modernización.

En el PSPV la defensa es clara: los usuarios tendrán mejores trenes que los actuales. José Muñoz sostiene que las unidades están ‘en perfecto estado de uso’ y recuerda que, durante los siete años de Gobierno de Mariano Rajoy, se compraron cero trenes para la Comunitat.

El pulso ya no es técnico, sino de relato. Nadie discute que las Cercanías valencianas arrastran retrasos, averías, y cancelaciones ni que hacen falta más plazas. La discusión es si 41 trenes usados representan una solución suficiente o apenas un parche que aplaza el debate de fondo.

El conflicto no es técnico: es la evidencia de que Valencia recibe el material que Madrid da por amortizado y de que el plan de inversión sigue sin responder.

Compromís resume bien la trampa con un matiz. Aumentar capacidad es una ‘urgencia inmediata’, pero presentar estos Civia como la modernización de la red valenciana es un salto arriesgado. El propio anuncio admite que no resuelven por sí solos carencias de infraestructuras, electrificación, frecuencias y fiabilidad.

Mientras tanto, la estadística juega a favor del PSPV: de 2011 a 2018 no llegó material nuevo. Ahora llega material rodante usado, es cierto, pero disponible. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

La discusión no es la capacidad: es la palabra modernización

La operación tiene un destinatario claro: los usuarios de las tres líneas que concentran el tráfico del área metropolitana de València. El incremento del 30% de capacidad es real si se cumple la sustitución, porque los Civia 465 cuentan con más plazas que las series 447 y 464.

Sin embargo, el fracaso del reparto territorial de material es más profundo. Un traslado de 41 unidades desde Madrid sin inversión nueva sugiere que Renfe está resolviendo el cuello de botella valenciano con activos que ya superan la mitad de su vida útil. Es legítimo en una fase de transición, pero no es una política de renovación de flota.

En esta redacción entendemos que la defensa del PSPV es correcta en el corto plazo: cualquier tren que sume capacidad quita presión a una red congestionada. La crítica de PP, Vox y Compromís también es correcta a medio plazo: sin calendario de electrificación y sin inversión en fiabilidad, el alivio durará exactamente lo que tarden en volver las averías.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto inmediato se concentra en el bolsillo de tiempo: los viajeros de las líneas C-1, C-2 y C-6 verán, si se ejecuta la sustitución, un incremento de plazas cercano a un tercio. La zona cero es el corredor entre València y su área metropolitana, donde el Civia de Madrid sustituye al veterano 447.

Dato clave: 41 trenes usados, con edades de entre 14 y 23 años, para sustituir a 41 unidades todavía más antiguas. No es una flota nueva, pero sí más capaz. El precedente es claro: con un Plan de Cercanías sin ejecutar plenamente y siete años sin compras entre 2011 y 2018, el material acumula una edad media excesiva.

La lectura a cinco años es que esta decisión pospone la renovación de fondo. Si el Ministerio no abre una licitación de material de proximidad nueva, Valencia volverá a necesitar refuerzos en 2030. Y los partidos ya han tomado posiciones para ese debate.

El cierre queda abierto: Compromís exige saber por qué no llegan trenes de nueva fabricación. La próxima ventana crítica es la ejecución del Plan de Cercanías y su revisión presupuestaria en el Congreso.


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