Bitcoin firma su mejor semana desde 2023. Sube un 23% en siete días, supera los 79.000 dólares y deja más de 1.000 millones de dólares en posiciones cortas liquidadas.
El movimiento no nace de una sola noticia. Es la confluencia de fondos cotizados al contado con apetito comprador, deuda pública estadounidense más barata y un nuevo guiño regulatorio desde Washington. Para el inversor medio, la lectura es sencilla: el dinero vuelve a tratar el riesgo con ganas, pero el rebote llega después de dos meses de calma sospechosa.
Una subida del 23% con más de 1.000 millones en cortos liquidados
El viernes, el precio cotizaba un 23% por encima del nivel de hace siete días, después de superar los 77.542 dólares y tocar durante la sesión los 79.319 dólares. El dato aparece en la actualización de mercado difundida por Bitcoin Magazine y confirma una aceleración inusual para un activo que había pasado junio y julio mayormente por debajo de los 65.000 dólares.
Los vendedores en corto, que básicamente alquilan bitcoin esperando devolverlo más barato, sufrieron el golpe más duro. La plataforma de datos Coinglass eleva por encima de 1.000 millones de dólares las liquidaciones semanales. La mayor parte de esas posiciones cortas se cerró el jueves, con 1.100 millones barridos en una sola jornada.
Geoffrey Kendrick, jefe global de investigación de activos digitales de Standard Chartered, calificó esa jornada como la mayor liquidación de cortos de bitcoin jamás registrada. No es un detalle menor: cuando una apuesta bajista se liquida, el sistema recompra bitcoin automáticamente y esa recompra añade combustible al rebote.
Mientras tanto, los ETF de bitcoin al contado —los fondos que compran el activo directamente— encadenan varias jornadas de entradas sin freno. Solo el jueves captaron 606,3 millones de dólares, una de sus mejores lecturas del año. En el conjunto de la semana superan los 1.600 millones, según Farside Investors.
Cuando el rendimiento de los bonos baja, el dinero vuelve a mirar a bitcoin y al oro.
Por qué bitcoin ha roto los 79.000 dólares
El detonante inmediato no fue una noticia propia del sector. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el miércoles que duplicará el tamaño de sus recompras de bonos a largo plazo. Ese movimiento empujó a la baja los rendimientos de la deuda, algo que reduce el coste de oportunidad de mantener activos sin intereses como el oro o bitcoin.
El dólar se mueve en mínimos de tres meses y encadena su peor semana de agosto. Los analistas de CNBC lo resumen: una caída de los rendimientos a largo plazo abarata el capital y alimenta el apetito por el riesgo, un contexto que suele favorecer a los activos con más volatilidad.
En paralelo, la Casa Blanca ha metido otra marcha a la regulación. Donald Trump se reunió a principios de semana con ejecutivos cripto y urgió a los legisladores a aprobar la Clarity Act, la norma que la industria llevaba tiempo pidiendo. La votación esperada llegará en septiembre.
Análisis: un rally con dudas bajo la superficie
Leído con perspectiva, este movimiento no se explica solo por el apetito al riesgo. Bitcoin pasó junio y julio con una volatilidad notablemente baja y cotizando por debajo de 65.000 dólares. La ruptura de los 79.000 llega después de semanas de calma, un patrón que en ciclos anteriores ha solido preceder a movimientos bruscos, en ambas direcciones.
Conviene no convertir el dato en euforia. Las liquidaciones de cortos pueden amplificar la subida precisamente porque expulsan a los operadores equivocados, pero también dejan un mercado más expuesto a correcciones rápidas si los nuevos compradores buscan salir al primer susto. La inercia compradora de los ETF, aunque sólida, depende de que el contexto macroeconómico siga ayudando.
La fecha clave está en septiembre. Si la Clarity Act supera la votación, el debate regulatorio estadounidense cambiaría de fase y daría a los inversores institucionales un marco más predecible. Si vuelve a atascarse, el rally tendría que sostenerse solo con la macro. Ahí se verá si los 79.000 dólares son una base o una meta de ida y vuelta.





