El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo este viernes una conversación telefónica de casi 90 minutos con Donald Trump. El motivo de la llamada fueron los aranceles de EEUU a Brasil, que Washington ha elevado al rango del 25% al 50% y que Brasilia considera carentes de fundamento.
La charla llega en el peor momento de una relación históricamente positiva. La cancelación de la visa de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Viotti, había colocado el vínculo diplomático al borde de la ruptura. Por eso la diplomacia brasileña buscó durante días este contacto directo, convencida de que el diálogo personal ya había permitido antes reducir tensiones.
El acercamiento: tono cordial y equipos técnicos
El comunicado oficial de la Secretaría de Comunicación describe un tono «amistoso y cordial». Lula apeló al perfil negociador de Trump como antiguo dirigente sindical. La intención no era solo comercial: se trataba de restablecer un canal que había funcionado en dos oportunidades anteriores. Ambos presidentes se habían visto en Washington en mayo pasado, y hasta ahora ese encuentro no había impedido el deterioro posterior.
Trump coincidió con Lula en la necesidad de preservar vínculos comerciales sólidos y propuso que los equipos técnicos de ambos países vuelvan a reunirse lo antes posible. Ese es el primer compromiso concreto de la llamada.
«Las acusaciones en las que se basaron los aranceles —deforestación, acuerdos preferenciales, propiedad intelectual, lucha contra la corrupción, Pix, etanol e importaciones de productos fabricados con trabajo forzado— carecen de fundamento.» — Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, comunicado oficial, 21 de agosto de 2026
Los frentes abiertos: comercio, crimen y geopolítica
Brasil insiste en que el intercambio bilateral favorece a Estados Unidos y rechaza también las quejas de Washington por las restricciones al comercio digital y a las grandes tecnológicas. Lula reiteró la importancia de trabajar juntos para que Estados Unidos siga siendo uno de los principales socios comerciales de Brasil.
- Aranceles del 25% al 50%: la medida que Brasilia considera «infundada» y desproporcionada con la balanza comercial bilateral.
- Cancelación de la visa de la embajadora Maria Luiza Viotti: el gesto que convirtió el desacuerdo comercial en una crisis diplomática.
- Cooperación policial: Lula aceptó cooperar contra el crimen organizado, pero sin asumir la designación de terroristas para el PCC y el Comando Vermelho.
En el plano criminal, Lula explicó a Trump la estrategia de asfixia financiera a las bandas, las incautaciones millonarias y una ley que facilita la confiscación de bienes y pasaportes. También mencionó la creación del Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonía, en Manaos. La conversación se extendió a las guerras en Ucrania y en Oriente Próximo: ambos líderes coincidieron en la urgencia de una salida negociada para el conflicto entre Rusia y Ucrania, que ya se prolonga casi cinco años.
«Coincidió en la necesidad de preservar vínculos comerciales sólidos y propuso que los equipos de ambos países volvieran a reunirse lo antes posible.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, según el comunicado oficial de la Secretaría de Comunicación de Brasil, 21 de agosto de 2026
Análisis: el factor Trump en la campaña electoral brasileña
Lo que me parece más relevante de esta conversación no es solo la agenda arancelaria. Es su contexto electoral. Lula comenzó el pasado domingo la campaña con un discurso encendido y una alusión directa al caso venezolano. El Gobierno brasileño ya no alberga dudas de que Trump estará en el centro de la escena electoral. Primero recibió a Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula, y después declaró organizaciones terroristas al PCC y al Comando Vermelho.
La llamada tiene, por tanto, un doble destinatario. En Washington sirve para intentar contener los aranceles y evitar una escalada. En Brasil busca arrebatar al bolsonarismo la bandera de que Trump es un aliado natural de la oposición. Lula lo hace desde la cooperación, pero sin aceptar el lenguaje de terrorismo. Ese matiz no es menor: aceptar esa clasificación habría legitimado una narrativa externa sobre la seguridad brasileña.
El riesgo inmediato es que los equipos técnicos no alcancen un acuerdo antes de que la campaña entre en su tramo decisivo. Si Washington mantiene los aranceles como herramienta de presión, la distensión de este viernes puede quedarse en un gesto sin consecuencias.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo para España de la tensión entre Brasil y Estados Unidos no es inmediato, pero sí relevante para el comercio de materias primas y para la inflación europea. Brasil es un proveedor clave de café, carne, soja y minerales; una escalada arancelaria puede reorientar flujos y presionar los precios en los mercados globales.
- Euríbor e hipotecas: si los aranceles elevan los costes de materias primas, el BCE podría retrasar la retirada de estímulos, con efecto indirecto en el Euríbor.
- Empresas españolas: las compañías con filiales en Brasil o exposición a divisas emergentes podrían enfrentar mayor volatilidad, aunque el impacto directo en el IBEX es limitado.
- Geopolítica comercial europea: refuerza el argumento de Bruselas para cerrar acuerdos con Mercosur y reducir la exposición a las decisiones arancelarias de Washington.




