Los carburantes encadenan ya siete semanas consecutivas de subidas: el diésel acumula un 21% de alza desde junio. El repunte estival no da tregua y castiga a transportistas, agricultores y familias que dependen del coche para sus desplazamientos.
Siete semanas sin tregua: qué dicen los datos oficiales
Según los datos que recoge Telemadrid, ni la gasolina ni el diésel han bajado una sola semana desde que terminó la rebaja del IVA. La serie coincide con la operación salida de agosto y mantiene el encarecimiento más largo del año en el surtidor. Ni siquiera la ligera moderación de varias plazas europeas ha frenado la tendencia al alza en España, donde el efecto fiscal ha agrandado la subida.
El precio de la gasolina también sube, aunque con menor intensidad. El combustible sin plomo encadena su séptima semana al alza y no devuelve todavía el recorte fiscal que alivió los surtidores durante la primera mitad del año.
En Aragón, el repunte es aún más intenso. El diésel se encarece un 23% durante el verano y roza su nivel más alto desde la crisis de Irán, según apunta Heraldo de Aragón. La comunidad se coloca entre las más castigadas por el encarecimiento del gasóleo, un coste que termina trasladándose al transporte por carretera.
No es un fenómeno regional. El fin de la rebaja fiscal, sumado al repunte estacional del consumo turístico, explica buena parte del aumento. También influye la cotización internacional del gasóleo, que ha aguantado el tipo este verano pese a la incertidumbre geopolítica.
El resultado práctico se deja sentir en los presupuestos. Llenar un depósito de diésel cuesta ahora bastante más que a mediados de junio. El transporte de mercancías, la maquinaria agrícola y las flotas de reparto son los primeros en absorber un sobrecoste que, al final, acaba en el precio de los alimentos.
El diésel ha dejado de ser el combustible refugio: en siete semanas ha pasado a marcar el mayor encarecimiento del surtidor.
Por qué el diésel sube por encima de la gasolina
El diésel partía de una base más baja tras la crisis de 2022 y ahora recupera terreno. Su demanda se dispara en verano por el turismo de carretera y la actividad agrícola, dos sectores que tiran fuerte en agosto. La gasolina, aunque también sube, se mantiene por debajo del ritmo del gasóleo en el acumulado desde junio.
La retirada de la ayuda fiscal ha devuelto al diésel su sensibilidad al alza. Sin el colchón del IVA reducido, cada variación internacional se traslada con más rapidez al surtidor. Es la razón de que el encarecimiento haya sido tan lineal durante siete semanas. El diésel de automoción, que todavía mueve la mayoría del transporte de mercancías, es el que más acusa la escalada.
El patrón es coherente con otros episodios de retirada fiscal. El primer mes tras la recuperación del tipo impositivo concentra el salto más visible; a partir de ahí, el ritmo puede suavizarse si el precio internacional no empeora. Con el Brent todavía por encima de los niveles de junio, ese margen no está asegurado.
Análisis: el combustible vuelve a ser un gasto estructural
He seguido la evolución de los carburantes durante muchos veranos y hay algo que llama la atención: el diésel no suele ser el protagonista de las subidas estivales, pero esta vez lo está siendo. El encarecimiento del 21% desde junio no solo consume renta de las familias; también ensancha los costes operativos de los sectores más expuestos a la carretera.
Conviene no perder de vista el matiz regional. Los datos de Aragón muestran un repunte de 23%, algo que puede parecer una simple diferencia de dos puntos, pero que en términos de cuota de transporte pesado es relevante. Una comunidad con fuerte actividad logística nota antes y con más fuerza cualquier movimiento del gasóleo.
No voy a aventurar un techo de precios. La condición que vigilo de aquí a finales de agosto es muy concreta: si el gasóleo internacional mantiene esta pendiente y la demanda turística sigue firme, la octava semana de subidas es probable. El riesgo, en todo caso, no está en el surtidor. Está en que el repunte se consolide y se filtre con más intensidad a la cadena alimentaria de la próxima campaña.




