Iberdrola completa un hito renovable en el mar del Norte: los 95 cimientos del parque East Anglia 3 ya están instalados frente a la costa de Suffolk, en Reino Unido, según informó la compañía.
El proyecto, promovido a través de ScottishPower junto a Masdar, se ha convertido en la mayor eólica marina del grupo por capacidad, con 1.400 MW y una inversión de 4.676 millones de euros.
Los monopilotes, con pesos de entre 1.200 y 1.800 toneladas, alturas de 67 a 84 metros y diámetros de hasta 10,6 metros, son los más grandes instalados desde un buque autoelevador en Europa.
También se han completado las 95 piezas de transición, de 20 metros de altura, ocho metros de diámetro y más de 400 toneladas por unidad.
Con el montaje de turbinas ya en marcha, la previsión es que East Anglia 3 esté plenamente operativo a finales de 2026, con 1,4 GW de electricidad limpia.
Con más de 200.000 toneladas de acero ancladas al lecho marino, East Anglia 3 reúne los monopilotes más grandes de la eólica europea instalados desde un buque autoelevador.
Un hito de ingeniería en el mar del Norte
La instalación ha sido ejecutada por Seaway7 y ha contado con una cadena de suministro británica que incluye a Wood Thilsted en el diseño de cimentaciones y a Siemens Gamesa en la fabricación de palas desde Hull.
Iberdrola no solo instala cimientos: está midiendo la eólica marina por gigavatios y arrastra a toda una cadena industrial británica al mismo ritmo.
ScottishPower Renewables no ha ocultado el alcance logístico. El lecho marino sobre el que se asientan las estructuras equivale a unos 43.000 campos de fútbol, según detalló el director ejecutivo de ScottishPower Renewables, Charlie Jordan.
Jordan calificó el hito como ‘un verdadero triunfo de la ingeniería’. La compañía ha invertido cerca de 2.000 millones de libras, unos 2.338 millones de euros, en proveedores locales.
Cadena de suministro, empleo y seguridad energética
La inversión en la cadena de suministro incluye el fletamento de buques a NR Marine Services y OEG, con sede en Norfolk, y el apoyo de la consultora Partrac, especializada en meteorología, oceanografía y estudios del lecho marino.
El proyecto está dando soporte a 2.300 empleos durante la construcción y creará alrededor de un centenar de puestos a largo plazo en el este de Inglaterra.
Cuando entre en operación, la producción eléctrica cubrirá el consumo de más de 1,3 millones de hogares británicos, una cifra que refuerza la seguridad energética de Reino Unido.
East Anglia 3 es el segundo proyecto de la alianza estratégica de 15.000 millones de euros entre Masdar e Iberdrola y el primero con ScottishPower en Reino Unido.
El director ejecutivo de Energía Eólica Marina Global y Reino Unido en Masdar, Husain Al Meer, subrayó que el avance refleja la solidez de la colaboración con ScottishPower y el papel de Seaway7 como contratista clave. ‘Estamos construyendo uno de los parques eólicos marinos más grandes del Reino Unido’, afirmó.
Reino Unido mantiene una de las carteras de eólica marina más ambiciosas de Europa, con rondas de contratos por diferencia que han fijado precios de ejercicio estables para los promotores. East Anglia 3 se inserta en ese marco y refuerza la posición de ScottishPower como uno de los principales desarrolladores del país.
El salto de escala en eólica marina
El avance de East Anglia 3 confirma un cambio estructural en la eólica marina europea. La escala de los proyectos ya no se mide en decenas de turbinas, sino en gigavatios y en cadenas logísticas continentales. Iberdrola traslada esa lógica a su filial británica tras años de consolidación en el mar del Norte.
El despliegue de monopilotes más grandes desde un buque autoelevador en Europa es un indicador técnico relevante. Implica que la industria ha superado el cuello de botella de los buques de instalación y avanza hacia cimientos capaces de soportar aerogeneradores de última generación. No es un dato menor para un sector acusado de depender de proveedores asiáticos.
La radiografía industrial del proyecto muestra, además, que la inversión británica supera los 2.000 millones de libras. Ese dato contradice la idea de que las renovables importan todo el valor añadido. La fabricación en Hull, los fletamentos en Norfolk y la ingeniería de cimentaciones dejan una parte relevante del gasto en territorio británico.
El contraste con el mercado ibérico es rotundo. Con 1.400 MW, East Anglia 3 supera la capacidad de casi todos los parques eólicos marinos operativos en España, donde los primeros proyectos comerciales aún están en fase inicial. El grupo concentra su salto de escala en el mar del Norte.
La estructura de alianza con Masdar cubre una parte relevante del riesgo de ejecución. El acuerdo de 15.000 millones de euros permite a Iberdrola acelerar sin asumir en solitario los desembolsos de un proyecto que supera los 4.600 millones. Esa fórmula será clave para financiar futuros parques en aguas británicas.
¿Puede mantenerse ese ritmo cuando el Reino Unido acelere su próxima ronda de contratos por diferencia? La pregunta no es retórica: con East Anglia 3 como referencia operativa, la alianza Masdar-Iberdrola tendrá que repetir el esquema en nuevos emplazamientos, y cada vez con menos margen de error.
El hito de los cimientos deja abierto un punto crítico. La instalación de las turbinas es una fase distinta, con ventanas meteorológicas reducidas en el mar del Norte y dependencia de buques especializados. La plena operación prevista para finales de 2026 será la prueba real de que el calendario se mantiene.
El calendario británico de subastas prevé nuevos cupos en los próximos años, y la experiencia acumulada en East Anglia 3 sitúa a la alianza en una posición ventajosa para competir por emplazamientos en aguas más profundas o por parques flotantes. El coste de capital, sin embargo, se mueve al ritmo de los tipos de interés.
Los datos de empleo e inversión local despejan parte de la crítica ambiental que suele acompañar a los grandes parques marinos. East Anglia 3 no es solo una cifra de capacidad: es un ensayo de cómo repartir valor industrial en la transición energética británica.
Así se cierra el círculo de un proyecto que aporta 1,4 GW a un sistema eléctrico británico necesitado de generación limpia. La incógnita ya no es tecnológica: es financiera y logística, y se resolverá en los próximos trimestres.




