La AEMET avisa de una DANA con tormentas y hasta 43 grados durante 48 horas desde el miércoles.
No será un episodio aislado. La depresión aislada en niveles altos ya marcó el tiempo del fin de semana y este lunes ha dejado avisos amarillos en varias comarcas andaluzas. Ahora el sistema se rearma sobre el este peninsular y promete combinar dos amenazas casi opuestas: chubascos intensos y calor extremo.
La DANA ya dejó avisos amarillos este lunes en Andalucía
Durante la jornada del lunes, la AEMET mantuvo avisos amarillos por lluvia y tormentas en Cádiz (campiña y Grazalema), Málaga (área de Ronda), Córdoba (Sierra y Pedroches) y Jaén (Capital y Montes, Cazorla y Segura, Morena y Condado y Valle del Guadalquivir). Las tormentas podían venir acompañadas de granizo y rachas muy fuertes.
El color amarillo no implica un episodio menor: en la escala de la agencia advierte de que las actividades al aire libre pueden verse afectadas, sobre todo en campiña abierta o junto a cauces. La diferencia con el naranja o el rojo es una cuestión de extensión y severidad, no de ausencia de riesgo.
La DANA se gestó durante el fin de semana y se desplazó el domingo hacia el suroeste peninsular. Ese movimiento dejó una franja de inestabilidad que el lunes se tradujo en tormentas dispersas desde el valle del Guadalquivir hasta las sierras orientales andaluzas.
Uno de los fenómenos más llamativos del episodio son los llamados reventones: corrientes descendentes convectivas que se originan en el interior de una tormenta y golpean el suelo con vientos anómalos. Suelen superar los 80 km/h, duran entre cinco y treinta minutos y afectan a un área de menos de diez kilómetros de diámetro. Cuando la zona es inferior a cuatro kilómetros, los meteorólogos hablan de micro-reventón, con una vida que no supera los quince minutos.
Una tormenta no avisa por su apariencia: el viento destructivo puede llegar de repente desde la base de una nube aparentemente inofensiva.
Los reventones pueden ser húmedos o secos según la precipitación asociada llegue o no al suelo. Justamente por eso resultan traicioneros: una tormenta puede no mostrar lluvia intensa y aun así proyectar una corriente descendente capaz de tumbar árboles o destrozar mobiliario urbano en segundos.
Para hacerse una idea de la escala: un reventón de diez kilómetros de diámetro equivale a un barrio entero de Sevilla o Valencia. En ese espacio, el viento puede pasar de la calma a más de 80 km/h en cuestión de segundos.
Calor extremo y poniente: la segunda fase arranca el miércoles

Las 48 horas de tormentas no implican lluvia continua. En la práctica, alternarán periodos de sol intenso con chaparrones breves y duros, a menudo acompañados de aparato eléctrico. Este formato de precipitación corta y torrencial puede saturar barrancos y torrentes con rapidez.
El miércoles cambia el guion. La DANA se situará al oeste de la península e impulsará viento de poniente que recalentará el este peninsular: la previsión de la AEMET contempla máximas de 43 grados y un episodio de tormentas que se alargará durante 48 horas. Ese poniente, además, dispara el riesgo de incendios en la Comunidad Valenciana.
El contraste es geográfico. Mientras el este alcanza el pico de calor, en Andalucía el jueves comenzará el alivio térmico. En Sevilla las máximas descenderán entre cinco y seis grados y las mínimas bajarán de los 20 grados. Córdoba notará el cambio sobre todo desde el jueves, con noches frescas y mínimas de 15 grados hacia el fin de semana. Huelva, Cádiz y las provincias orientales quedarán por debajo de los registros actuales entre el jueves y el viernes.
Meteorológicamente, el poniente es un viento terral: desciende desde las mesetas hacia el litoral, se reseca y se recalienta por compresión. En la Comunidad Valenciana, ese flujo seca la vegetación y reduce la humedad relativa, dos ingredientes que elevan la probabilidad de ignición y complican las labores de extinción. Por eso el aviso no solo mira al cielo; también mira al monte.
Por qué un embolsamiento de aire frío dispara el termómetro
Puede parecer contradictorio que una DANA —aire frío en las capas altas, como explica la entrada de Wikipedia— conviva con 43 grados. La clave está en la circulación que la rodea. Al oeste de la depresión, el aire frío desciende y desestabiliza la atmósfera; al este, el flujo del sur succiona aire africano muy cálido y seco. El choque entre ambas masas es precisamente la gasolina de las tormentas: más contraste térmico, más energía disponible para la convección.
Ese mismo contraste explica los avisos amarillos del lunes. No hizo falta una borrasca clásica; bastó el giro del aire en altura para que el calor acumulado en superficie escapara en forma de tormentas. En meteorología, el área inestable se desplaza y se intensifica según la posición del embolsamiento frío.
No obstante, la predicción aún guarda margen de incertidumbre. Los avisos por tormentas indican probabilidad y zonas amplias, no un punto exacto de caída. La AEMET actualizará los umbrales a medida que el sistema se defina. Aun así, los modelos coinciden en la persistencia del calor extremo y la intensidad de los chubascos.
Aun con la incertidumbre, el mensaje de fondo es simple: conviene revisar los avisos cada mañana, no salir a la montaña en las horas centrales y retirar los vehículos de ramblas o pasos inundables. Son medidas de protección civil que, año tras año, demuestran salvar vidas frente a crecidas repentinas.
La DANA de esta semana ilustra el tipo de tiempo que los climatólogos asocian a un final de verano cada vez más caliente: temperaturas récord y precipitaciones torrenciales en poco tiempo. Si la atmósfera retiene más energía, los episodios breves tienden a ser más contundentes. No es una profecía de la AEMET, sino una lectura del patrón que se repite en los últimos agostos.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: la AEMET alerta de una DANA con 48 horas de tormentas intensas y máximas de 43 grados a partir del miércoles.
- Dónde: tormentas y granizo en Andalucía y otras zonas del interior peninsular; calor extremo y riesgo de incendios en la Comunidad Valenciana.
- Institución responsable: Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
- Cuándo: el lunes ya se registraron avisos amarillos en cuatro provincias andaluzas; la fase más adversa comienza el miércoles 19 de agosto de 2026.
- Impacto a futuro: el episodio puede dejar chubascos destructivos, reventones y noches muy cálidas que agravan el estrés térmico.




