Un family office nacional compra el Hotel Rex de la Gran Vía de Madrid por más de 80 millones

La operación dobla el precio pagado en 2015 por AXA Real Estate y culmina una década de reposicionamiento del inmueble, diseñado por Gutiérrez Soto. Con una ocupación hotelera del 100%, el comprador se asegura un activo prime con inquilinos de primer nivel.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un family office español ha comprado el inmueble del antiguo Hotel Rex, en el número 43 de la Gran Vía madrileña, por más de 80 millones de euros, prácticamente el doble del precio de 2015.
  • ¿Quién está detrás? El vendedor es BNP Paribas Asset Management, que completó un ambicioso plan de rehabilitación. El comprador, un inversor privado nacional, no ha revelado su identidad. En la operación han asesorado Garrigues, DLA Piper y Catella.
  • ¿Qué impacto tiene? La transacción confirma el apetito del capital privado por activos prime en la milla de oro madrileña y pone de relieve la revalorización de los hoteles boutique con ocupación garantizada.

Un family office nacional ha comprado el antiguo Hotel Rex, en el número 43 de la Gran Vía madrileña, por más de 80 millones de euros, según ha adelantado Idealista. La operación, cerrada por BNP Paribas Asset Management, supone prácticamente duplicar los 42 millones que AXA Real Estate desembolsó en 2015 por este inmueble protegido.

La metamorfosis del Rex: de cine a hotel insignia

El edificio, proyectado en 1943 por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto —también autor de los Cines Callao—, nació con vocación hotelera y comercial, aunque casi de inmediato incorporó una sala de cine con capacidad para 500 espectadores. La actividad cinematográfica se mantuvo hasta 2015, cuando AXA inició la transformación del activo en un espacio de uso mixto.

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La rehabilitación no fue sencilla. El Ayuntamiento de Madrid exigió un Plan Especial por la protección arquitectónica del inmueble. El proyecto inicial, presentado en 2017, fue rechazado. No obtuvo luz verde hasta finales de 2021, tras un intenso debate técnico. El resultado: cerca de 8.000 metros cuadrados construidos, distribuidos entre 1.963 metros de superficie comercial en planta baja y sótano, 7.500 metros destinados al hotel y 94 plazas de aparcamiento.

Hoy la parte hotelera está operada por Room Mate Hotels, que gestiona un establecimiento de 130 habitaciones, mientras que la zona comercial acoge la flagship de Urban Outfitters en Madrid y un restaurante de la cadena La Mafia se Sienta a la Mesa. En el momento de la venta, el activo contaba con una ocupación del 100%.

Una operación redonda con la Gran Vía como telón de fondo

El apetito del comprador se entiende al observar los números. La transacción valora cada metro cuadrado construido por encima de los 10.000 euros y, según los cálculos de esta redacción, el yield bruto (la rentabilidad anual del alquiler antes de gastos) se sitúa en el entorno del 4%, en línea con los activos prime del centro de Madrid. Una cifra que los grandes fondos internacionales consideran atractiva si se suma la protección arquitectónica y la ubicación.

La Gran Vía, en plena eclosión turística, garantiza una demanda hotelera estable. El hecho de que la operación se cierre con el hotel y los locales comerciales a pleno rendimiento elimina el riesgo de vacancia y ofrece al family office un flujo de caja inmediato. La presencia de marcas consolidadas como Room Mate y Urban Outfitters añade una capa extra de seguridad.

La compra del Rex no es una apuesta a futuro, sino la captura de un activo maduro con una ocupación blindada por contratos en vigor.

En la transacción han intervenido como asesores los despachos Garrigues y DLA Piper, y la consultora Catella. Fuentes del mercado consultadas por MERCA2.ES subrayan que el perfil del comprador —un family office nacional no identificado— encaja con la tendencia de capital privado que busca alternativas patrimoniales de largo recorrido frente a la volatilidad de otros mercados.

La Ficha del Inversor

La operación del Hotel Rex dibuja un perfil nítido de hacia dónde mira el capital privado inmobiliario en España. El precio por metro cuadrado supera los 10.000 euros, una cota reservada a los activos más exclusivos del centro de la capital. Si se descuenta la parte comercial, la valoración del componente hotelero se dispara, reflejando la escasez de inmuebles con esta protección arquitectónica y esta ubicación.

En los próximos seis meses, la tendencia para este tipo de activos se mantiene claramente alcista. La demanda de hoteles boutique en el centro de Madrid no da señales de agotamiento, y la oferta de inmuebles susceptibles de ser reposicionados es limitada. Los family offices que entran en este segmento lo hacen con horizontes de inversión superiores a diez años, lo que les permite absorber los costes de entrada sin prisa por rotar.

El perfil ideal para replicar una jugada como esta es el de un inversor patrimonialista de largo plazo, con capacidad para movilizar entre 80 y 100 millones de euros en un solo activo. No es terreno para pequeños ahorradores, sino para grandes fortunas que buscan blindar capital en ladrillo prime con inquilinos de primer nivel. El Rex, con su ocupación garantizada y su arquitectura singular, se convierte en un refugio casi perfecto.

El precedente histórico más cercano lo encontramos en la compra del Edificio España por parte de RIU Hotels, aunque allí el componente hotelero iba ligado a una gran reforma. Aquí el family office recoge el fruto de una rehabilitación ya culminada. La lectura estratégica es que, mientras las socimis y los fondos se concentran en el Build to Rent, el capital privado familiar está dispuesto a pagar precios altos por activos únicos que los institucionales no pueden replicar.


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