El staking de Ethereum ha marcado un nuevo máximo: más de 42 millones de ethers —casi un tercio de toda la oferta— están bloqueados en la Beacon Chain, el núcleo que asegura la red desde The Merge. La paradoja es que esta cifra récord no ha impulsado al alza el precio de ETH, que este lunes caía por debajo de los 1.900 dólares.
Según datos de la plataforma de análisis CryptoQuant, el volumen depositado superó los 42 millones de ETH. Es la mayor cantidad de monedas fuera de circulación activa en la historia del protocolo. Sin embargo, la estabilidad del precio sigue sin acompañar el hito. En la sesión del 11 de agosto, ether cotizaba alrededor de 1.874 dólares, lejos de los 2.500 con los que empezó el año.
Las claves de la desconexión entre staking y precio
La mayor parte del staking se canaliza a través de protocolos de staking líquido como Lido. Al depositar los ether, los usuarios reciben un token derivado —stETH, rETH— que se puede vender, usar como colateral o mover libremente en DeFi. Es decir, los 42 millones de ETH no están del todo inmovilizados: una porción significativa circula en forma de derivados y mantiene una presión de venta potencial.
Además, la actividad en la red principal de Ethereum ha caído. Las comisiones de transacción, que en otros ciclos quemaban ether y empujaban el precio al alza, se han desplomado. La mayor parte de las operaciones migraron a redes de capa 2 como Arbitrum o Base, dejando la red principal con una quema mínima. Con menos ether destruido, el suministro total ha vuelto a ser ligeramente inflacionario, lo que debilita el relato deflacionario que acompañó a ETH tras The Merge.
El contexto macro tampoco ayuda. Las entradas netas en los ETF de ether al contado se mantienen bajas en 2026. Rara vez superan los 200 millones de dólares al día, muy lejos de los flujos de 600 o 900 millones que se veían en 2025. Los inversores institucionales siguen esperando señales más claras de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal antes de volver a apostar fuerte por el activo.
Nunca antes la red había estado tan asegurada y, al mismo tiempo, tan poco respaldada por el precio.
Por qué la seguridad de la red no cotiza en el precio
El dato de los 42 millones de ETH en staking es un hito técnico, pero la historia reciente de Ethereum demuestra que el precio no siempre baila al son de las métricas on‑chain. En 2023, tras la activación de Shapella, el staking se disparó y el precio cayó en los meses siguientes. La desconexión actual recuerda aquella fase: los validadores apuestan por el largo plazo, pero el mercado de contado está dominado por la liquidez inmediata de los derivados y por un apetito institucional aún tibio.
Ethereum ha logrado una base de seguridad admirable, con más de un millón de validadores activos según datos de beaconcha.in, pero la concentración en pocos proveedores de staking líquido —especialmente Lido— introduce un riesgo de centralización. Si un gran protocolo sufriera un fallo de contrato o un slashing masivo, la reacción del mercado podría ser virulenta, algo que no se refleja en el precio actual.
Mientras el ether se consolide entre los 1.800 y los 2.000 dólares, el suelo de medio plazo se mantiene. Una ruptura por encima de los 2.000 con volumen colocaría la mira en los 2.500, pero para eso haría falta una vuelta del capital institucional y una reactivación de la actividad en la red principal. El récord de staking es una buena noticia para la seguridad del protocolo, pero todavía no es gasolina para el precio.




