SpaceX ha presentado este lunes sus primeros resultados trimestrales como empresa cotizada, y las cifras han dejado una paradoja mayúscula: los ingresos se dispararon un 92% respecto al mismo periodo de 2025, pero la acción cayó más de un 5% en las operaciones posteriores al cierre. La razón: el fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial (IA) ha encendido las alarmas en un mercado que ya cotiza con desconfianza cualquier desviación en los márgenes de las tecnológicas.
La compañía fundada por Elon Musk debutó en bolsa el pasado mes de mayo, en una de las OPV más esperadas del año. Estos resultados del segundo trimestre de 2026 eran, por tanto, la primera prueba de fuego para los inversores. Y el veredicto ha sido ambivalente: el crecimiento es espectacular, pero los costes asociados a la IA están devorando parte del beneficio potencial.
Ingresos: un 92% más que hace un año
El aumento de la facturación se apoya, según los documentos presentados por la empresa, en un ritmo récord de lanzamientos —tanto para clientes externos como para el despliegue de su constelación Starlink— y en la creciente demanda de servicios de conectividad por satélite. SpaceX no ha desglosado la contribución exacta de cada división, pero fuentes cercanas a la compañía apuntan a que Starlink ya supera los tres millones de suscriptores en todo el mundo, un 40% más que al cierre de 2025.
El dato de ingresos se sitúa muy por encima de lo que esperaban los analistas, que habían anticipado un crecimiento en torno al 70%. Esa sorpresa positiva, sin embargo, no ha sido suficiente para compensar la inquietud que genera la partida de gasto en IA.
El gasto en IA lastra la cotización
SpaceX ha reconocido un incremento de más del 150% en la inversión en inteligencia artificial durante el trimestre, destinada principalmente a optimizar los algoritmos de aterrizaje autónomo de sus cohetes y a dotar a Starlink de capacidades de enrutamiento inteligente. Aunque la compañía defiende que este desembolso es estratégico, los inversores han castigado la acción con ventas que la llevaron a ceder más de un 5% en el mercado fuera de hora.
El propio Elon Musk había advertido en la conferencia con analistas que “estamos entrando en una fase en la que la IA no es opcional, pero sus costes son difíciles de digerir a corto plazo”. La advertencia no gustó, y el interés corto sobre SpaceX ha repuntado hasta niveles que no se veían desde la salida a bolsa, según datos de Investing.com.
El mercado está premiando la facturación récord pero castigando la ambición tecnológica. Una ecuación que no siempre es coherente.
Lo que está en juego: SpaceX y la apuesta por la inteligencia artificial
La reacción de los inversores revela una tensión de fondo que va más allá de SpaceX. Las grandes tecnológicas han apostado miles de millones a la IA sin una hoja de ruta clara de retorno. La empresa de Musk no es ajena a esa presión: si el gasto sigue creciendo a este ritmo, los márgenes podrían estrecharse en los próximos trimestres y despertar aún más el apetito de los bajistas.
No obstante, hay argumentos para pensar que la caída puede ser temporal. SpaceX ha demostrado en el pasado que sus inversiones en tecnología disruptiva acaban generando ventajas competitivas difíciles de replicar. Si la IA permite reducir los costes de lanzamiento o multiplicar los clientes de Starlink, la ecuación cambiará radicalmente.
Mientras tanto, el próximo 7 de agosto, la compañía tiene previsto lanzar un nuevo lote de satélites con capacidad de procesamiento a bordo, un hito que podría dar pistas sobre la madurez de su estrategia en IA. Los inversores estarán atentos a cada detalle.




