Recompensas staking Ethereum: la Fundación estudia recortarlas al 1,1% anual

La propuesta, impulsada por el investigador Justin Drake, reduciría los incentivos para los validadores cuando la mitad del ETH esté bloqueado. El sector debate si los grandes operadores aceptarán una medida que reduce sus beneficios para limitar la concentración.

La Ethereum Foundation ha puesto sobre la mesa un borrador que podría cambiar las reglas del staking de ETH. La propuesta, identificada como EIP-8361, plantea reducir la recompensa anual por bloquear ether hasta un 1,1% cuando la mitad del suministro esté en manos de validadores. Actualmente, los stakers perciben cerca de un 2,6% anual, y hay más de 41 millones de ETH ya depositados, el 33,7% del total en circulación.

¿Qué propone exactamente la EIP-8361?

El mecanismo es sencillo de entender: cada pocos minutos, la red tomaría una parte de cada recompensa generada y la destruiría, en lugar de repartirla íntegra a los validadores. Esa quema de emisión —que recuerda a la EIP-1559 aplicada a las comisiones— crecería conforme más ETH se bloquee, como se explica en la documentación oficial de Ethereum sobre recompensas. Con el nivel actual de staking, se destruiría el 56% de las recompensas. Cuando el staking alcance los 60,25 millones de ETH (el 50% de todo el suministro), la quema se llevaría el 100%, recortando la recompensa efectiva al 1,1% anual, según cálculos de BeInCrypto.

Publicidad

Detrás del borrador está el investigador Justin Drake, junto a otros cinco coautores, aunque el autor principal es el analista conocido como pintail. La idea lleva dando vueltas en la comunidad desde enero de 2023, pero ahora se ha formalizado en una EIP que necesita aún revisores, el visto bueno de los equipos de clientes y una actualización en la propia blockchain.

¿Por qué la Fundación quiere reducir las recompensas?

El motivo de fondo es evitar la concentración excesiva del staking. Lido, el mayor pool de staking líquido, atesora 9,41 millones de ETH (según sus propios datos), lo que supone casi el 23% de todo el ETH bloqueado. Si unos pocos actores dominan el consenso de Ethereum, se corre el riesgo de que la red pierda su carácter descentralizado. La propuesta busca que, una vez alcanzado el 50% de staking, no compense seguir aumentando la posición, porque las recompensas se esfumarían.

Sin embargo, las cuentas no salen tan rápido para los grandes operadores. Según los propios parámetros del plan, un gigante como Lido todavía seguiría obteniendo beneficio hasta que el staking total ronde los 49 millones de ETH, muy por encima de los 41,1 millones actuales. Es decir, el freno no sería inmediato para los pesos pesados.

staking ETH rentabilidad

Recortar las recompensas al 1,1% es un intento de poner puertas al campo del staking, pero los grandes validadores aún tienen margen para seguir acumulando ETH.

Análisis: un equilibrio delicado entre descentralización y rentabilidad para el pequeño staker

La propuesta de la Ethereum Foundation toca una fibra sensible. En los últimos tres años, el staking de ETH se ha convertido en uno de los pilares del ecosistema, con una rentabilidad estable que ha atraído a inversores institucionales y a pequeños ahorradores por igual. La EIP-8361 parte de una premisa clara: si el staking sobrepasa la mitad del suministro, la red se vuelve vulnerable a una toma de control por unos pocos. Pero el remedio puede tener efectos secundarios.

Los stakers domésticos, esos que ejecutan un nodo desde casa, se llevan la peor parte. Las penalizaciones por inactividad (las multas cuando un validador se desconecta) se mantienen igual, mientras las ganancias se reducen hasta un 70% en el peor escenario. Recuperarse de unas horas sin conexión podría llevar cuatro veces más tiempo que ahora, lo que desincentiva la participación individual y, paradójicamente, puede favorecer la concentración en servicios profesionales que gestionan mejor los cortes.

Además, el borrador admite un punto ciego: las recompensas por MEV (Máximo Valor Extraíble, las ganancias que los validadores obtienen al ordenar transacciones) no se verían afectadas por la quema. Esa fuente de ingresos, estimada en unos 78.300 ETH el año pasado (equivalente a un 0,20% adicional), premia precisamente a los operadores con más músculo técnico y financiero. Los propios autores reconocen que el MEV puede seguir incentivando la concentración, aunque consideran que su impacto es reducido.

Mirando al pasado, el precedente más cercano es la cola de salida de validadores que se vivió en 2025, cuando los cambios en las recompensas provocaron un éxodo masivo temporal. Aquello demostró que el mercado responde con rapidez a cualquier ajuste en las reglas del staking. Con ETH cotizando en torno a los 1.866 dólares, cualquier movimiento en la rentabilidad esperada puede provocar oscilaciones significativas.

Por ahora, solo es un borrador. Necesitará debate, revisiones y el consenso de una comunidad acostumbrada a discutir cada línea de código. La pregunta que planea es si los grandes pools de staking aceptarán de buen grado una norma que, literalmente, les dice que dejen de crecer si quieren seguir cobrando. Y si quienes diseñan la red priorizarán la descentralización sobre los intereses de los gigantes que hoy la sostienen.


Publicidad