España ha vuelto a romper su propio techo laboral. El último informe de la Seguridad Social, publicado este martes, confirma que la afiliación de trabajadores extranjeros ha empujado al sistema hasta un nuevo récord histórico: más de 22,5 millones de cotizantes, una cifra nunca vista en un mes de julio desde que hay registros. Lo cuentan en DW Español, donde el analista Ezequiel desmenuza las luces y las sombras de una fotografía que, a simple vista, es espectacular.
Más de 22,5 millones y un 15% de protagonistas
El dato grueso es contundente. Según el organismo que publicó las cifras este mismo martes, los extranjeros representan ya más del 15% de toda la fuerza laboral española. No es una anécdota: se trata de un colectivo que ha crecido a un ritmo que deja atrás cualquier previsión anterior. La afiliación total supera los 22 millones y medio de trabajadores, y el empuje principal viene de quienes han regularizado su situación administrativa en los últimos meses.
La regularización que disparó el mercado
DW Español recuerda que este salto se produce después de que el Gobierno impulsara una regularización extraordinaria que afectó a más de un millón de migrantes. Aproximadamente una cuarta parte de esas personas ya cotizan, un mecanismo que, además de llevar oxígeno a las arcas de la Seguridad Social, ha permitido aflorar empleo que antes operaba en la economía sumergida. Sin embargo, este mismo dinamismo tiene una lectura ambivalente: el acceso de los trabajadores regularizados a los servicios de empleo también elevó la cifra de desempleo registrado en julio. El propio medio matiza que, medida en términos absolutos, la tasa de paro para un mes de julio sigue siendo la más baja desde 2007.
La otra cara: productividad y crecimiento extensivo
El análisis en profundidad llega desde la Bolsa de Frankfurt. Ezequiel, el analista de DW, pone sobre la mesa un dato del Banco de España que debería inquietar: entre 2022 y 2024, de los aproximadamente tres puntos de crecimiento anual del PIB, entre 0,4 y 0,7 puntos se deben a la incorporación de trabajadores migrantes. El problema, como él mismo describe, es que ese crecimiento es extensivo, no intensivo. Añadir factor trabajo no incrementa automáticamente la productividad. De hecho, durante ese mismo periodo la productividad cayó.
Ezequiel es tajante: el 60% del crecimiento de España en los últimos años lo explica esta incorporación poco productiva. En el corto plazo puede servir para sacar pecho con las cifras de afiliación; en el medio y largo, sin inversión que eleve el valor de lo que cada trabajador produce, los salarios seguirán planos y la competitividad se resentirá.
Se agrega factor de producción pero este no agrega productividad, con lo cual los salarios no crecen
— Ezequiel, analista de DW Español
Dónde terminan estos trabajadores (y por qué importa)
El analista subraya que los sectores que absorben a la mayoría de los nuevos cotizantes son los menos productivos. Por eso, la receta que esboza es ambiciosa: generar las condiciones para que fluya inversión en tecnología y en intangibles, ese conocimiento que no se toca pero que multiplica riqueza. La productividad en España ha crecido a un ritmo de apenas un 0,4% anual, por debajo de la media europea, y solo algunos bolsillos concretos —las startups, los servicios financieros, las telecomunicaciones— escapan de esa inercia.
Hay un techo que Ezequiel señala con claridad. El turismo, la hostelería, la restauración… no pueden añadir clientes al infinito. En cambio, los servicios que se exportan, como los digitales o las soluciones basadas en inteligencia artificial, pueden escalar sin freno, y eso es justo lo que necesita España para dejar de depender de un modelo que ya muestra su límite.
Invertir o resignarse a la mediocridad salarial
La reflexión final del analista es un recordatorio de que la foto del récord es engañosa si no se lee con contexto. Formar a los trabajadores que hoy están en sectores de baja productividad para que mañana puedan saltar a los que sí generan valor es una tarea paciente y costosa. Sin esa inversión, el riesgo es que España se instale en una bonanza estadística que no se traduzca en mejores sueldos ni en una economía más sólida a largo plazo. Porque, como él mismo insiste, incorporar trabajadores es bueno, pero no suficiente.
Yo añadiría: seguimos celebrando récords de cantidad mientras nos cuesta mirar de frente a los de calidad.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español:





