Bernstein: la moratoria eléctrica no frenará a los mineros de bitcoin en Texas

La firma de análisis destaca que los mineros ya operativos mantienen sus contratos y pueden ajustar el consumo en horas pico, lo que los convierte en aliados de la red eléctrica. La restricción solo afecta a proyectos futuros que aún no han solicitado la interconexión.

La moratoria de nuevas conexiones eléctricas que Texas ha impuesto para aliviar la presión sobre su red no inquieta a los analistas de Bernstein. La firma de inversión acaba de publicar un informe en el que concluye que la medida tendrá un impacto limitado sobre los mineros de bitcoin que operan en el estado, el mayor polo de minería de Estados Unidos.

El motivo principal es sencillo: la restricción solo afecta a proyectos futuros que aún no han solicitado la interconexión, no a las instalaciones que ya están en marcha. Y estas últimas, según Bernstein, tienen una ventaja competitiva que las hace especialmente resistentes a los vaivenes regulatorios.

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Qué dice el informe de Bernstein

El análisis, distribuido entre los clientes de la firma, evalúa las implicaciones de la moratoria anunciada por la Comisión de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT, por sus siglas en inglés). La conclusión es clara: el impacto será mínimo para los mineros actuales.

Bernstein subraya que las instalaciones mineras ya cuentan con contratos de energía firmados y acuerdos con el operador de la red que les permiten operar de manera flexible. No hay una orden de desconexión ni una revisión de los permisos ya concedidos. La moratoria pone el foco en nuevas demandas de carga, sobre todo aquellas vinculadas a centros de datos y futuros proyectos de minería que todavía no han conseguido el visto bueno de interconexión.

Los analistas también recuerdan que esta decisión es temporal. No supone un cambio estructural en la política energética de Texas, sino una pausa para que ERCOT pueda reforzar la estabilidad de la red antes de absorber más demanda.

La capacidad de apagar equipos en segundos convierte a los mineros en el consumidor eléctrico más adaptable de la red texana.

La flexibilidad eléctrica como ventaja competitiva

El punto que más destaca el informe es la capacidad de los mineros de bitcoin para ajustar su consumo en tiempo real. Cuando la red eléctrica de Texas entra en estrés —algo frecuente en los picos de calor del verano—, los mineros pueden reducir su carga o incluso apagar sus equipos por completo en cuestión de minutos.

Esta flexibilidad no es habitual en otros grandes consumidores industriales. Una fábrica o un centro de datos tradicional no puede permitirse cortes repentinos sin incurrir en pérdidas significativas o comprometer su operación. La minería de bitcoin sí, y eso la convierte en un aliado para el operador de la red.

De hecho, ERCOT ha incentivado esta práctica mediante programas de respuesta a la demanda. Los mineros reciben pagos a cambio de comprometerse a reducir el consumo cuando la red lo necesita. Es una relación simbiótica que, según Bernstein, la moratoria no altera en absoluto.

Para los mineros que aún no han entrado en el mercado texano, el escenario es distinto. Sus proyectos podrían sufrir retrasos mientras dure la restricción. Pero para quienes ya operan —y son mayoría entre los grandes actores del sector—, las tarifas eléctricas no cambian ni sus contratos se revisan.

Texas, la minería y el largo plazo

Conviene recordar por qué Texas se ha convertido en un imán para la minería de bitcoin. El estado opera un mercado eléctrico independiente del resto de Estados Unidos, con precios que fluctúan casi en tiempo real y una penetración creciente de energías renovables, sobre todo eólica. Eso permite a los mineros acceder a tarifas competitivas y negociar acuerdos directamente con los generadores.

La moratoria actual tiene un precedente cercano: la tormenta invernal de 2021, que dejó sin electricidad a millones de texanos y puso en el punto de mira a todos los grandes consumidores. Desde entonces, ERCOT ha ido endureciendo los requisitos de conexión para nuevas cargas, aunque sin llegar a prohibir la actividad minera. La medida de ahora, en ese contexto, es más un ajuste técnico que un giro regulatorio hostil.

La tesis de Bernstein no cambia tras este episodio. La firma mantiene su visión de crecimiento para la minería de bitcoin en Estados Unidos y, en particular, en Texas. Eso sí, advierte de que los nuevos actores deberán ser más pacientes con los plazos de aprobación antes de comprometer inversiones en infraestructura.

La reacción del sector ha sido, en general, tranquila. Varios mineros públicos han reiterado sus planes de expansión en el estado, y las acciones de las principales empresas del sector apenas se inmutaron tras conocerse la decisión de ERCOT. Lo cual encaja con la lectura de Bernstein: para el negocio que ya está rodando, esto apenas es ruido.


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