Lo que acaba de confirmar el ministro de Información de Yemen es una noticia que los mercados energéticos han temido durante meses: los hutíes planean imponer un peaje a los buques que transiten el estrecho de Bab el-Mandeb, replicando el modelo que Irán ha aplicado en Ormuz. La maniobra, diseñada con asesoría directa de la Guardia Revolucionaria iraní, añade un nuevo foco de tensión a una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo y amenaza con encarecer aún más el transporte de crudo.
Los detalles del plan de peaje
Este miércoles, 29 de julio de 2026, el ministro de Información del gobierno internacionalmente reconocido de Yemen, Moammar al-Eryani, hizo públicos los datos de inteligencia que apuntan a la creación de un sistema de cobro por tránsito en Bab el-Mandeb. Según esa información, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) está directamente implicada en el diseño técnico y administrativo del proyecto.
Los elementos clave que la inteligencia yemení ha confirmado son:
- Expertos de la IRGC asesoran a los hutíes en la estructuración del peaje, incluidos los mecanismos de facturación.
- Se creará una entidad específica encargada de gestionar los pagos de las navieras y los buques comerciales.
- El objetivo declarado es transformar el corredor en una fuente de financiación permanente para las actividades militares de la milicia.
El ministro al-Eryani calificó el plan como una escalada peligrosa que convertiría un punto de paso vital en un instrumento de presión económica. La iniciativa recuerda al controvertido derecho que Teherán reclama para cobrar tasas en el estrecho de Ormuz, por donde antes transitaba una quinta parte del crudo y del gas natural licuado mundiales.
«Una escalada peligrosa destinada a transformar uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo en una fuente permanente de financiación para las actividades militares y terroristas de la milicia.» — Moammar al-Eryani, ministro de Información de Yemen, 29 de julio de 2026
Bab el-Mandeb, cuyo nombre en árabe significa «Puerta de las Lágrimas», conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y se ha convertido en la ruta alternativa preferente para el crudo desde que las tensiones en Ormuz estrangularon las exportaciones de energía del Golfo. Los hutíes no controlan el litoral exacto del estrecho, pero mantienen posiciones a menos de 100 kilómetros de distancia, lo que les permite amenazar la navegación.

Análisis: un eslabón más en la cadena de presión sobre el comercio global
Lo que veo en este movimiento es la extensión del manual de guerra económica que la Guardia Revolucionaria iraní ha perfeccionado en Ormuz. Monetizar el acceso a una vía marítima crítica no solo genera ingresos para un grupo que buena parte de la comunidad internacional considera una organización terrorista, sino que sienta un precedente perturbador para la gobernanza de los chokepoints globales. Si los hutíes logran implementar el peaje, el coste de transitar por Bab el-Mandeb se sumará a las primas de riesgo que ya pagan las navieras, acelerando la desviación de rutas hacia el cabo de Buena Esperanza y añadiendo semanas de tránsito al suministro energético europeo.
La amenaza no ocurre en el vacío. Los hutíes, autodenominados Ansar Allah y parte del «Eje de Resistencia» de Teherán, vienen atacando buques vinculados a Israel desde la guerra de Gaza, lo que ya había desplomado los volúmenes de carga en el mar Rojo. La semana pasada, además, anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí y reivindicaron ataques contra petroleros saudíes. Riad respondió con bombardeos, y este mismo miércoles, Estados Unidos y Arabia Saudí lanzaron operaciones conjuntas contra una alianza paramilitar proiraní en Irak. La región acumula demasiados frentes abiertos como para que un nuevo peaje no dispare la volatilidad en los mercados de futuros del Brent.
El precedente de Ormuz demuestra que este tipo de disputas no se resuelven rápido. Irán insiste en su derecho a cobrar por el tránsito, y las negociaciones con Washington siguen estancadas. Si los hutíes consolidan su sistema de cobro, el estrecho de Bab el-Mandeb dejará de ser una tubería predecible para convertirse en un grifo que se abre o se cierra según convenga a los intereses de Teherán. El impacto sobre los fletes y los seguros marítimos podría trasladarse a los precios de la energía en cuestión de semanas.
🌍 El impacto en España y Europa
Europa recibe una parte considerable de su petróleo y gas a través del canal de Suez, para lo cual el paso por Bab el-Mandeb es obligatorio. Un peaje, sumado al aumento de los costes de seguridad, encarecería cada barril que llega a las refinerías españolas. Para un país como España, que importa casi el 75% de su energía, la factura se trasladaría de inmediato a los mercados mayoristas y, en última instancia, al recibo de la luz y al precio de los carburantes. El Euríbor no reacciona directamente a shocks geopolíticos, pero un repunte sostenido de la inflación energética podría frenar el ciclo de recortes que el BCE ha iniciado este verano, prolongando la presión sobre las hipotecas variables de las familias españolas. Además, el Puerto de Algeciras, nodo logístico de primer orden en el tránsito marítimo mundial, vería alteradas sus cadenas de suministro si las grandes navieras optan por evitar la zona, lo que restaría competitividad al tejido exportador español.





