Paul Atkins, el presidente de la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos), ha dado un paso al frente para impulsar la CLARITY Act, el proyecto de ley que busca crear un marco regulatorio para el mercado de criptoactivos en el país. Su respaldo, expresado a través de la red social X, llega en un momento en que los legisladores intentan desatascar el texto antes del receso estival del Congreso, previsto para agosto.
Atkins, nombrado por el presidente Trump y con un perfil más favorable a la innovación financiera que su predecesor Gary Gensler, aseguró estar «comprometido con apoyar al Congreso en el avance de la CLARITY Act, incluida la asistencia técnica». La declaración, recogida por Bitcoin Magazine, subraya la voluntad del regulador de dejar atrás años de incertidumbre y litigios contra la industria.
¿Qué es la CLARITY Act y por qué genera consenso?
La CLARITY Act (siglas en inglés de Ley de Claridad y Transparencia para los Activos Digitales) ya fue aprobada en la Cámara de Representantes el año pasado con un sólido apoyo de ambos partidos. Sin embargo, su tramitación en el Senado se ha estancado durante buena parte de 2026. El proyecto establecería por primera vez reglas claras para la emisión, custodia y negociación de criptoactivos, incluyendo aspectos como la protección al inversor, las obligaciones de los intermediarios y la clasificación de ciertos tokens. Grandes instituciones financieras como Fidelity y Goldman Sachs han mostrado su apoyo público al proyecto.
El senador demócrata Catherine Cortez Masto ha manifestado su respaldo a la última versión del texto, lo que amplía la base de apoyo en una cámara donde los republicanos necesitan votos demócratas para superar el umbral de 60. El inesperado pacto entre Atkins y un senador del partido azul ha devuelto el optimismo a los defensores de la iniciativa.
El respaldo del presidente de la SEC y el inesperado apoyo demócrata sitúan la CLARITY Act en una encrucijada: el consenso no es total si los bancos no ceden en su postura sobre las stablecoins.
El escollo de las stablecoins y la presión bancaria
El principal punto de fricción sigue siendo el tratamiento de las stablecoins, las criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable vinculado a monedas fiduciarias como el dólar. La Asociación de Banqueros Americanos (ABA) ha pedido ajustes en un aspecto clave: si las plataformas de intercambio de criptoactivos pueden ofrecer rentabilidades atractivas a los clientes que depositen sus stablecoins, los bancos tradicionales temen perder parte de su base de depósitos.
La última versión de la ley, presentada la semana pasada, ya resuelve las reticencias éticas que habían manifestado algunos demócratas: prohíbe expresamente que funcionarios públicos o sus familiares emitan o promocionen criptomonedas. Sin embargo, la presión del sector bancario sobre la rentabilidad de las stablecoins sigue sin estar del todo resuelta, según fuentes cercanas a la negociación.
Implicaciones para el inversor español
Para un inversor español, lo que ocurre en Washington es más relevante de lo que parece. Estados Unidos es el principal mercado de criptoactivos del mundo, y una regulación clara tendería a atraer más capital institucional y a reducir la volatilidad extrema que a menudo provocan los vacíos legales. Además, la futura normativa estadounidense podría influir en cómo evoluciona el reglamento MiCA que ya está en vigor en la Unión Europea desde principios de este año.
Algunos analistas apuntan a que, si la CLARITY Act sale adelante con los estándares previstos, proyectos cripto que operan globalmente podrían optar por registrar sus sedes o servicios en Estados Unidos, en lugar de en jurisdicciones como Irlanda o las Islas Caimán. Eso reforzaría el liderazgo competitivo de la economía digital norteamericana, pero también podría generar divergencias regulatorias que la UE debería vigilar de cerca.
Un punto de inflexión con matices
Desde esta redacción creemos que la CLARITY Act representa un avance saludable para una industria que lleva años reclamando certidumbre. Que el presidente de la SEC la apoye explícitamente y que un senador demócrata se sume rompe la dinámica de bloques enfrentados que ha caracterizado buena parte del debate regulatorio en el Capitolio.
No obstante, hay que leer la situación con prudencia. La urgencia por sacar la norma antes del receso estival puede precipitar concesiones de última hora que debiliten ciertos aspectos de protección al consumidor, sobre todo en lo relativo a las stablecoins. Europa, con MiCA, ha optado por un enfoque más granular que, al menos en su redacción inicial, no contempla pagos de intereses sobre stablecoins referenciadas al euro. La experiencia europea demuestra que es posible legislar sin generar un vacío de depósitos, pero el sistema bancario estadounidense opera con una estructura y una escala muy diferentes.
En los próximos días sabremos si la voluntad política que personifica Paul Atkins es suficiente para superar el escollo bancario. De conseguirse, sería la primera gran ley de estructura de mercado cripto en la primera potencia mundial. De fracasar, la oportunidad podría desvanecerse hasta la próxima legislatura, dejando a Estados Unidos rezagado frente a otras regiones que ya han tomado la delantera.




