Alerta: el staking de Ethereum bate récord en 2026 y 21Shares destapa el riesgo oculto de una salida masiva

La firma de análisis señala que la concentración en manos de Bitmine, con 4,9 millones de ETH bloqueados, podría replicar un escenario de colas de hasta 50 días. La próxima actualización Glamsterdam mitigaría parcialmente el problema.

El porcentaje de ethers en staking (el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red y obtener recompensas) ha alcanzado un nuevo máximo: el 33,33% de toda la oferta de ETH está comprometido en la red. A primera vista, parece un voto de confianza masivo. Pero el último análisis de 21Shares, el emisor de ETFs sobre criptoactivos, enciende una luz de alarma: detrás del récord se oculta un riesgo de atasco en la cola de salida que pocos inversores están valorando.

La clave está en la concentración del staking en manos de un único actor. Bitmine, una empresa que ha acumulado y puesto en staking una cantidad de ETH que ya representa cerca del 5% de toda la oferta y aproximadamente el 12% del total en staking, opera con 4,9 millones de ETH bloqueados (a precios actuales, unos 11.000 millones de dólares). Cualquier movimiento forzado de venta por su parte podría desatar un efecto dominó en la red.

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El motivo es su estructura financiera. Bitmine ha emitido acciones preferentes que pagan un dividendo fijo anual del 9,5% en efectivo, semana a semana. Una obligación recurrente y no discrecional. Si la empresa necesitara liquidez y vendiera parte de sus ethers, el impacto no se limitaría al precio: la cola de salida de validadores se congestionaría de forma severa.

Para calibrar el riesgo, sirve el precedente de Kiln. A finales de 2025, la retirada de aproximadamente 1,6 millones de ETH por parte de este validador elevó los tiempos de espera en la cola de salida hasta casi 50 días. Y entonces, otros participantes se apresuraron a salir antes para no quedarse atrapados, añadiendo otros 400.000 ETH al atasco. Ahora Bitmine tiene tres veces esa cantidad.

Una liquidación parcial equivalente al valor de sus acciones preferentes (unos 367,5 millones de dólares) implicaría vender alrededor del 5% de sus ethers bloqueados. Según los cálculos de 21Shares, eso añadiría entre 5 y 6 días adicionales a la cola. Pero si la situación financiera se deteriora y el precio de ETH cae, la necesidad de vender se amplifica, y los tiempos de espera se disparan.

Tener 4,9 millones de ETH bloqueados por un solo jugador convierte su calendario de pagos en un reloj para toda la red.

El riesgo no es teórico. La dependencia de un único gran validador, unida a una cola de salida que se alarga exponencialmente, plantea una pregunta incómoda: ¿qué pasaría si Bitmine tuviera que hacer frente a sus compromisos en un mercado bajista? La respuesta, advierte 21Shares, podría ser un cuello de botella que afecte a todos los stakers, no solo a los accionistas de Bitmine.

Glamsterdam: el parche que solo resuelve la mitad del problema

La actualización Glamsterdam, prevista para el cuarto trimestre de 2026, podría aliviar la situación. Incluye la EIP-8061, una propuesta que elimina el límite de salidas de validadores y multiplica por cuatro la velocidad de la cola de salida. Si esta mejora hubiera estado activa durante el incidente de Kiln, los 50 días de espera se habrían reducido a unos 12.

Sin embargo, Glamsterdam no toca la cola de entrada. Bitmine ha dejado claro que seguirá acumulando hasta alcanzar lo que llama la «Alquimia del 5%», y si mantiene su modelo de staking intensivo, los atascos en la incorporación de nuevos validadores se convertirán en una característica estructural de de la red. La entrada seguirá siendo lenta por diseño, mientras la salida se acelera. Un desequilibrio que, a largo plazo, puede penalizar a los stakers pequeños que quieran mover sus fondos con agilidad.

El riesgo que nadie incluye en sus cálculos

El récord actual de ether en staking es una cifra de compromiso, pero no cuenta la historia completa. La concentración en Bitmine y la rigidez de la cola de salida son dos realidades ahora entrelazadas. Los accionistas de Bitmine pueden salir en cualquier momento; los validadores de Ethereum, en cambio, tienen que esperar su turno en una fila que puede alargarse peligrosamente. Y la mayoría de quienes hoy bloquean sus ETH no está incorporando esa dependencia en su tasa de utilización esperada.

Si la EIP-8061 se incluye finalmente en Glamsterdam, la vulnerabilidad en la salida quedará resuelta. Pero la entrada seguirá siendo un cuello de botella. La pregunta para cualquier persona con ETH en staking es si su marco de riesgo ha simulado de verdad un colapso de esta magnitud… o si todo está valorado bajo el supuesto de que nunca ocurrirá.


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