Core Scientific ha anunciado este martes que cerró el segundo trimestre de 2026 con 848 bitcoins en su tesorería, un incremento de 301 monedas respecto a los 547 que tenía al final del primer trimestre. La compañía minera, que cotiza en el Nasdaq, recompone así parte del colchón de criptoactivos que había vaciado a principios de año para financiar su costoso salto al negocio de la inteligencia artificial. Pese a mantener la estrategia de ventas, el minero ha vuelto a acumular monedas procedentes de su propia actividad de minería, un gesto que refuerza su balance en un entorno donde el precio del bitcoin ronda los 63.500 dólares por unidad.
Los ingresos de Core Scientific en el segundo trimestre alcanzaron 164,2 millones de dólares, muy por encima de los 78,6 millones del mismo periodo de 2025. El beneficio bruto se disparó hasta 70 millones, frente a los apenas 5 millones del año anterior. La compañía opera centros de datos en siete estados del país y ha sabido aprovechar la creciente demanda de computación de alto rendimiento para diversificar sus fuentes de facturación.
La venta de bitcoins sigue siendo una pieza clave de su financiación. A finales de 2025, la empresa llegó a atesorar 2.537 monedas, pero las fue liquidando de forma agresiva para costear la expansión hacia la IA. La decisión tiene su lógica: vender criptoactivos evita depender de ampliaciones de capital o nueva deuda, sobre todo en un entorno de tipos de interés elevados. Sin embargo, el movimiento de este trimestre, añadir 301 bitcoins extraídos por sus propios equipos, envía una señal de que no quiere desprenderse por completo del activo digital.
El martes, la empresa comunicó un acuerdo con AMD para desplegar 2,5 gigavatios de capacidad de centros de datos. El pacto, en en el que AMD accederá a más de 500 megavatios de capacidad preparada para IA, refleja hasta qué punto la industria de la minería está mutando. No se trata de abandonar el bitcoin, sino de convertirse en proveedores de infraestructura digital que pueden alternar entre acuñar monedas y alquilar potencia de cálculo para inteligencia artificial, según lo que resulte más rentable en cada momento.
Core Scientific está jugando en dos tableros a la vez: acumula bitcoins para blindar su balance y vende monedas para financiar la infraestructura de IA que le dará ingresos recurrentes.
Un balance de 848 bitcoins y unos ingresos que se multiplican
El dato de tesorería sitúa a Core Scientific en una posición ambivalente. Por un lado, 848 bitcoins equivalen a más de 54 millones de dólares a los precios actuales, una cifra modesta comparada con la capitalización de la empresa, pero suficiente para mostrar músculo cripto. Por otro, la compañía ha pasado de liquidar casi todo el balance en 2025 a volver a acumular, lo que sugiere que espera revalorizaciones futuras o quiere tener reservas estratégicas mientras el halving de 2024 sigue reduciendo la recompensa por bloque.
El giro no es exclusivo de Core Scientific. Otros mineros cotizados han empezado a presentarse como empresas de «computación» o «infraestructura digital» y gestionan sus flotas para saltar de la minería a la IA según las señales de rentabilidad. La dificultad, no obstante, es real: los centros de datos para IA exigen unos sistemas de refrigeración y ventilación mucho más exigentes que los que bastan para minar bitcoin, y no todos los operadores cuentan con el músculo técnico para dar el salto.
El acuerdo con AMD de 2,5 GW: la apuesta por los centros de datos para IA
El contrato con AMD representa un paso firme en esa dirección. Los 2,5 GW de capacidad total, de los que 500 MW ya están listos para cargas de IA, colocan a Core Scientific como un socio relevante para los grandes diseñadores de chips. Este tipo de acuerdos blinda ingresos predecibles y reduce la exposición a la volatilidad del bitcoin, algo que el mercado suele premiar en el largo plazo, aunque de momento las acciones (CORZ) cedían un 2% en la sesión del martes.
Navegar entre la minería de bitcoin y la inteligencia artificial: ¿una estrategia sostenible?
El caso de Core Scientific es representativo de una encrucijada que atraviesa todo el sector. Con la minería de bitcoin cada vez más competitiva y el ‘hashrate’ en máximos, muchos operadores buscan en la IA una salida a la presión sobre los márgenes. Sin embargo, mantener una pata en bitcoin y otra en la inteligencia artificial implica dominar dos mundos muy distintos. No basta con enchufar servidores: hace falta experiencia en sistemas HVAC avanzados, contratos de suministro energético flexibles y una gestión financiera que sepa cuándo vender monedas y cuándo acumular.
Lo que haga Core Scientific en los próximos trimestres servirá de termómetro para el resto de la industria. Si consigue que la división de IA crezca sin sacrificar por completo la tesorería de bitcoin, habrá encontrado un modelo híbrido exportable. Si, por el contrario, la acumulación de criptoactivos se frena para seguir alimentando la pata tecnológica, quedará claro que la fiebre por la inteligencia artificial está absorbiendo incluso los colchones estratégicos de los mineros. El tiempo dirá.




