Juan Ramón Rallo alerta: el conflicto monetario Trump-Fed amenaza el boom inversor de la IA

El economista alerta del choque entre las presiones de la Casa Blanca por recortar tipos y la realidad de una economía recalentada por la inteligencia artificial, que mantiene a la Fed en el filo de la navaja.

Juan Ramón Rallo ha lanzado una advertencia que pocos inversores quieren escuchar: la tensión entre los deseos de Trump de bajar los tipos de interés y la independencia de una Reserva Federal que ahora lidera Kevin Wars podría acabar frenando el actual boom de la inteligencia artificial en Estados Unidos. El economista analiza un cóctel de factores —inflación, deuda pública y un descomunal apetito inversor en centros de datos— que deja a la Fed sin margen real para los recortes que la Casa Blanca reclama.

Wars, Trump y el desencuentro monetario

En su intervención más reciente, Rallo sostiene que el nombramiento de Wars por parte de Trump tenía un único objetivo: bajar los tipos de manera apreciable. Sin embargo, los mercados ya no descuentan más que ajustes minúsculos, y la propia Fed parece haber aparcado cualquier agenda expansiva. A pesar de las presiones de la Casa Blanca, el presidente de la Reserva Federal mantiene un enfoque centrado en la inflación. Rallo detecta una contradicción de origen: Wars fue escogido para ejecutar una política agresiva de recortes, pero sus declaraciones apuntan a un perfil mucho menos activista.

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Oriente Medio y el espejismo de la inflación vencida

El analista recuerda que la tregua en Oriente Medio ofreció un alivio puntual —petróleo por debajo de 70 dólares— que disparó las expectativas de fin de ciclo. Pero la realidad se ha invertido: el estrecho de Ormuz sigue sin normalizarse y la amenaza de repuntes inflacionistas vuelve a poner presión sobre la Fed. La volatilidad geopolítica, agravada por la retórica errática de Trump, añade un factor de imprevisibilidad que el banco central no puede ignorar.

El boom de la IA, un motor que impide bajar tipos

Rallo subraya que mientras el apetito por centros de datos y la infraestructura eléctrica asociada se mantenga, los tipos de interés a largo plazo seguirán tensionados. Cualquier intento de la Fed por forzar una bajada artificial no haría más que inflar una posible burbuja crediticia. El peligro, explica, no es solo la inflación: un exceso de inversion alimentada con crédito fácil podría distorsionar la asignación de capital durante años.

El boom inversor mientras se mantenga dificulta bajar tipos de interés y eso puede tener consecuencias negativas no solo sobre la inflación, sino también sobre la asignación de capital a largo plazo.

— Juan Ramón Rallo

Una reversión brusca del flujo inversor, desencadenada por modelos de IA más baratos como el reciente Química 3, podría enfriar la economía y provocar, ahora sí, los recortes que Trump tanto ansía. Pero a un precio muy alto: la llegada de una recesión. Así, la paradoja se cierra: tipos bajos por el camino equivocado.

¿Cómo afecta este conflicto a los inversores?

Para el pequeño inversor, el dilema es enorme. Rallo distingue dos fuerzas: el tipo de interés de equilibrio que fija el mercado —lastrado por el déficit público y la fiebre tecnológica— y la voluntad manipuladora de la Fed. Si el banco central decide contener la subida del bono a 10 años para evitar un desplome de la deuda pública, el oro y otros activos refugio podrían brillar. Por el contrario, si la Fed se cruza de brazos y los rendimientos reales repuntan, el metal precioso sufriría. El verdadero punto de inflexión, según el economista, sería un pinchazo de la burbuja de la IA, capaz de tumbar los tipos y devolver el protagonismo a las bajadas, aunque en un contexto de deterioro económico.

La falacia de la especulación inmobiliaria

Juan Ramón Rallo también dedicó unos minutos a desmontar el ataque mediático contra el exfutbolista Ferran Torres por tener más de una veintena de viviendas. En su análisis, poseer múltiples inmuebles y ponerlos en alquiler no reduce la oferta de vivienda; al contrario, transforma oferta de compra en oferta de alquiler, sin impacto alcista en los precios. Para el economista, el verdadero problema del mercado de la vivienda en España nada tiene que ver con el número de propiedades de un particular, sino con las restricciones de oferta que impiden construir más. Criticar al propietario que alquila, insiste, es desviar el debate.

La conversación con Rallo deja claro que el inversor se enfrenta a un tablero particularmente inestable: una Reserva Federal atrapada entre el deseo político de dinero barato y la realidad de una economía recalentada por la inteligencia artificial. La gran pregunta no es si habrá recortes de tipos, sino si llegarán por la vía dolorosa del pinchazo de una burbuja.


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