El voraz incendio que desde hace días devora la sierra oeste de Madrid ha alcanzado esta madrugada el Centro de Comunicaciones del Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela, amenazando las gigantescas antenas que sostienen el enlace con Marte y que un día recibieron la señal del Apolo 11. El fuego, fuera de control, ha obligado a evacuar a parte del personal de la instalación, y los servicios de extinción luchan contra las llamas que cercan las parábolas de 70 metros de diámetro.
La situación es crítica. El complejo, uno de los tres nodos que la NASA mantiene en el mundo para comunicarse con sus misiones más lejanas, es la puerta de entrada de los datos que llegan desde Marte y de las sondas que viajan hacia el exterior del sistema solar. Desde sus antenas se han seguido las señales de misiones emblemáticas como Voyager, Cassini y, desde 2021, el rover Perseverance. Cada imagen del planeta rojo, cada telemetría de los instrumentos científicos, pasa por este centro situado a 60 kilómetros de la capital.
Una ventana al espacio profundo en peligro
El Madrid Deep Space Communications Complex es un enclave estratégico para la exploración espacial. Forma parte de la Red de Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés), junto con las estaciones de Goldstone (California) y Canberra (Australia). Esta distribución geográfica permite que al menos una de las tres antenas esté siempre apuntando a una nave, sin importar la rotación de la Tierra. La antena DSS-63, de 70 metros, es la más prominente del sitio y ha estado operativa desde 1974. Su reflector parabólico tiene la superficie de un campo de tenis y es capaz de captar señales de mil millonésimas de vatio desde distancias astronómicas.
El incendio forestal, declarado a principios de semana en la Sierra Oeste, ha avanzado con rapidez impulsado por el viento y las altas temperaturas. Durante la noche, el fuego ha entrado en el perímetro del complejo, afectando a algunas instalaciones auxiliares y forzando la evacuación preventiva. Las llamas han llegado a pocos metros de las antenas principales, que por el momento resisten, según ha informado la Guardia Civil. Sin embargo, el riesgo es alto: el fuego sigue activo y los medios aéreos trabajan para proteger la zona.
Lo que está en juego va más allá de la propia infraestructura. El 20 de julio de 1969, los primeros pasos de Neil Armstrong en la Luna se transmitieron al mundo a través de los receptores de Robledo de Chavela. Aquella histórica señal de televisión cruzó el océano Atlántico y llenó de orgullo a España. Hoy, esas mismas antenas son el enlace vital con el rover Perseverance, la misión china Tianwen-1 y los orbitadores que cartografían Marte. Si la comunicación se interrumpe, se perderían datos científicos irremplazables y se pondría en riesgo la operatividad de misiones interplanetarias.
Cada imagen de Marte y cada dato de las sondas que viajan hacia el exterior del sistema solar atraviesan en este instante las antenas que el fuego acecha.
El humo denso y el intenso calor dificultan las labores de los bomberos, que tratan de enfriar las estructuras y abrir cortafuegos alrededor de las antenas. La evacuación del personal no esencial se ha completado sin incidentes, aunque los ingenieros encargados de las comunicaciones permanecen en el centro de control, según testigos presenciales.
La lucha contra el fuego y el plan de contingencia de la NASA
Los equipos de extinción del Plan INFOMA de la Comunidad de Madrid y la Unidad Militar de Emergencias han desplegado decenas de efectivos en la zona. Aunque la prioridad es defender las antenas, las llamas han alcanzado ya algunas infraestructuras auxiliares como los talleres de mantenimiento y una caseta de generadores eléctricos. La NASA, a través del INTA, ha activado sus protocolos de emergencia y, según fuentes de la agencia, se está trabajando en una reasignación de las comunicaciones. Sin embargo, la operación no es inmediata. La antena DSS-63 solo tiene relevo total cuando las otras estaciones miran hacia el mismo cielo, algo que no ocurre en todas las franjas horarias.

Por qué Robledo de Chavela es irremplazable para la exploración
Más allá del drama inmediato, el incendio de Robledo de Chavela aviva un debate sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras científicas clave. El complejo madrileño es el único nodo europeo de la DSN, y aunque los centros de Goldstone y Canberra pueden asumir parte de la carga, la geometría de la rotación terrestre impide una cobertura continua sin la estación española. Una interrupción prolongada obligaría a reprogramar las órbitas de algunas misiones y a posponer maniobras críticas, como las de la misión de retorno de muestras de Marte. Además, las comunicaciones con la estación espacial china Tiangong y las futuras misiones Artemis también dependen parcialmente de estas antenas.
La historia de la estación está íntimamente ligada a la exploración humana. Aquel 20 de julio de 1969, los técnicos españoles sintonizaron la señal procedente del Mar de la Tranquilidad y la retransmitieron al mundo. Desde entonces, Robledo ha participado en todas las misiones interplanetarias: desde las primeras Voyager hasta la reciente misión DART para desviar un asteroide. La antena DSS-63, construida con capital español y cedida a la NASA, es un monumento a la cooperación internacional. Perderla, aunque fuera temporalmente, sería un golpe emocional para la comunidad científica y un recordatorio de lo frágiles que son nuestras ventanas al cosmos.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Un incendio forestal ha alcanzado el complejo de comunicaciones del espacio profundo de la NASA en Robledo de Chavela (Madrid), poniendo en riesgo las antenas que conectan con Marte y otras misiones.
- Dónde: Centro de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, Robledo de Chavela, Sierra Oeste de Madrid.
- Institución responsable: NASA e INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), gestor de las instalaciones.
- Cuándo: El incendio comenzó a principios de semana y alcanzó el complejo en la madrugada del 26 de julio de 2026.
- Impacto a futuro: Podría interrumpir temporalmente la recepción de datos de misiones interplanetarias y dañar infraestructuras históricas. La NASA ha activado planes de contingencia para derivar las comunicaciones a otras estaciones.




