Cuando un founder se sienta a negociar la venta de su startup, la primera ficha que mira el comprador no es la ronda levantada ni el último MRR: es el cap table. Cuántas acciones hay en circulación, cuántas opciones sobre acciones esperan a ser ejercidas y, sobre todo, cuánto poder de voto conserva quien fundó la empresa. Monday.com ha movido ficha en ese tablero y su decisión callada encierra una lección de control fundacional que pocos titulares de prensa económica están contando.
La decisión: 10,8 millones de acciones fuera del tablero
El pasado viernes, la compañía israelí de software de gestión del trabajo presentó un documento regulatorio en el que su consejo cancelaba 10,875 millones de acciones ordinarias no emitidas que estaban reservadas para futuros incentivos a empleados. No se trata de un ajuste cosmético: eran títulos que Monday.com mantenía en cartera para cubrir posibles nuevas concesiones de opciones sobre acciones (stock options) y unidades restringidas (RSU). La empresa dejó claro que la medida no toca los planes ya asignados a la plantilla, solo recorta el margen de dilución futura para los accionistas existentes.
La razón que dio la compañía es directa: reducir la dilución innecesaria. Traducido a la práctica, menos acciones en el futuro significa que los founders, los inversores tempranos y los empleados con equity ya ganado mantienen intacto su porcentaje de propiedad cuando llegue una salida. La matemática es sencilla pero a menudo se olvida en la euforia de las rondas de crecimiento.
Esa decisión de pulcritud accionarial se produce mientras los inversores llevan meses cuestionando si las SaaS tradicionales pueden sostener sus modelos de contratación masiva en la era de la inteligencia artificial. Monday.com ha querido mandar un mensaje doble: no vamos a diluiros más y, además, podemos crecer sin añadir tanta nómina.
La IA como motor: crecer sin diluir
Los datos de la compañía avalan el giro. En los resultados del primer trimestre de 2026, Monday.com facturó 351,3 millones de dólares, un 24 % más que un año antes, y duplicó el beneficio operativo hasta los 20 millones de dólares. Las previsiones para el año completo se mantienen en torno a los 1.460 millones, con un crecimiento cercano al 20 %. La diferencia con otras empresas tecnológicas que recortan plantilla por decreto es que aquí la productividad ha venido de dentro: la adopción interna de herramientas de IA ha permitido escalar el negocio sin que la plantilla crezca al mismo ritmo.
Los cofundadores Roy Mann y Eran Zinman lo expresaron con claridad tras los resultados: «A medida que la IA aborda más y más aspectos del trabajo de nuestros clientes, nuestro negocio crece con ella. Creemos que el capítulo más significativo de la historia de Monday es el que estamos escribiendo ahora». La frase no es retórica: se traduce en la cancelación de casi once millones de acciones que, en otra época, habrían acabado engordando un pool de equity para fichajes.
La clave no está en cuánto capital repartes para crecer, sino en cuánto conservas para cuando llegue la oferta de compra.
La eficiencia física refuerza la misma tesis. La empresa decidió no ejecutar por ahora la ampliación prevista de 1.000 metros cuadrados en el complejo EcoTower que había anunciado en 2025 y, en su lugar, añadió temporalmente tres plantas en la cercana Sonol Tower. Menos metros cuadrados, menos dilución, más foco en lo que de verdad añade valor al accionista. El timing no es casual: los fondos de venture capital y los inversores institucionales premian hoy la disciplina operativa por encima del crecimiento a cualquier precio.

Este movimiento enlaza con una corriente más amplia en Silicon Valley y en los centros de innovación como Israel. Varias tecnológicas cotizadas han empezado a revisar sus pools de incentivos a la baja, conscientes de que el coste de capital ya no es cero y de que cada acción extra emitida es un punto menos de rentabilidad para quien compra la empresa. Si una startup puede generar el mismo ingreso con menos contrataciones, mantener un gran colchón de acciones reservado para futuras concesiones se convierte en un lastre contable y una señal de gestión poco afinada.
La lección para el founder que planea vender
El fundador español que esté escalando su empresa y sueñe con un exit tiene aquí una clase práctica de tres párrafos. La primera: el cap table se limpia antes del due diligence, no después. Cancelar acciones no emitidas que no estén comprometidas en planes de incentivos vigentes es una jugada barata y reversible que reduce el número total de títulos y, por tanto, hace que cada acción valga más. La segunda lección: cada vez que la empresa levanta una ronda, parte del capital se destina a ampliar el pool de stock options para nuevos empleados. Si la IA y la automatización te permiten crecer con menos gente, redimensiona ese pool desde el minuto uno y protege tu participación.
Las acciones que no emites son las que más rentabilidad te darán cuando pongas la empresa en venta.
La tercera lección, quizá la más incómoda, es que esta tendencia va a acelerarse en los próximos años. Los compradores estratégicos y los fondos de private equity ya aplican este mismo baremo: miran el enterprise value por empleado, la dilución acumulada y la relación entre ingresos y stock-based compensation. Un cap table inflado puede rebajar la valoración en un proceso de venta o incluso hacer que el comprador exija un recorte forzoso de incentivos antes de firmar. Monday.com ha hecho el trabajo antes de que se lo impongan.
La decisión de la empresa israelí no es un hecho aislado. Se parece a lo que hicieron algunas scale-ups europeas tras el estallido de la burbuja de 2022, cuando descubrieron que los pools de opciones sobredimensionados penalizaban la rentabilidad a ojos de los mercados. La diferencia ahora es que la inteligencia artificial está acelerando ese proceso: si un SaaS que factura 1.500 millones de dólares anuales dice que puede crecer con menos empleados y menos acciones, el mensaje para cualquier startup que aspire a ser comprada es cristalino. La gobernanza del equity se ha convertido en una palanca de valoración y en un escudo para los founders.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Audita tu cap table YA: Antes de empezar a negociar una salida, identifica todas las acciones no emitidas reservadas para futuros incentivos y valora cancelarlas si no están comprometidas.
- Liga el pool de incentivos a la eficiencia operativa: Si la automatización te permite reducir el ritmo de contratación, ajusta el tamaño del pool inmediatamente; no esperes a que lo haga el comprador.
- Mide la productividad por acción, no por empleado: Sustituye métricas de plantilla por el ratio ingresos/acciones en circulación. Un múltiplo bajo es una bandera roja para cualquier exit.
- Habla el idioma del comprador: Antes del due diligence, prepara un data room que muestre claramente la dilución histórica, el coste real de los incentivos y cómo la tecnología está reduciendo la necesidad de talento adicional.





