Bank of America pide moderar el optimismo en bolsa: las posiciones en renta variable estadounidense alcanzan máximos desde diciembre de 2024. La encuesta mensual del banco a gestores de fondos muestra que los inversores profesionales han llevado la liquidez a un nivel ultrabajo del 3,6%, frente al 4,1% del mes anterior.
La liquidez toca fondo y dispara la señal de BofA
El Indicador Alcista y Bajista del banco, que va de uno a diez, se sitúa en una lectura extrema de 9,4. Esa cifra, la más alta desde que se inició el rally de finales de 2024, es una señal clara para el equipo de estrategia liderado por Michael Hartnett: ha llegado el momento de reducir la exposición a renta variable y a valores de alta beta.
Las acciones estadounidenses se mantienen cerca de máximos históricos tras rebotar con fuerza desde la caída provocada por la guerra con Irán. Los inversores siguen apostando fuerte por los ganadores de la inteligencia artificial, especialmente los semiconductores, que concentran la operación mayoritaria, según el 82% de los encuestados.
Los inversores se refugian en salud e industrial, mientras venden tecnología
El mismo optimismo ha provocado, sin embargo, una rotación sectorial llamativa: los gestores han recortado posiciones en acciones tecnológicas un 48% este mes. Al mismo tiempo, elevan la exposición en salud, industriales y consumo discrecional, mientras se repliegan en energía, comunicaciones y consumo básico.
Por regiones, los flujos favorecen a Estados Unidos y la zona euro, y castigan al Reino Unido, que baja al nivel más bajo desde agosto de 2020. La infraponderación de la renta fija complementa el sesgo hacia la renta variable, con una sobreponderación global del 42% frente al 38% de junio.
El indicador extremo de BofA no anticipa un desplome inmediato, pero sí sugiere que la relación riesgo-beneficio ha dejado de ser atractiva.
Cuando el miedo desaparece, el riesgo de corrección aumenta
El elevado apetito por el riesgo recuerda a otros picos de euforia en los que el mercado se desconectó de los fundamentales. Las expectativas sobre los beneficios empresariales rozan niveles extremadamente altos, y el gasto de capital en IA de las grandes tecnológicas se percibe como la fuente más probable de un problema crediticio, según los gestores encuestados.
Coincido en que la señal de BofA no debe ignorarse. Un indicador en 9,4 no anticipa un desplome inmediato, pero sí reduce el margen para sorpresas positivas. La sobreponderación en renta variable estadounidense del 24% neto —el nivel más alto desde diciembre de 2024— deja poco espacio para nuevos compradores que empujen los índices al alza sin una mejora real de los resultados empresariales.
La fragilidad del alto el fuego con Irán y la volatilidad del petróleo añaden ruido a un tablero donde las valoraciones ya no ofrecen protección. La rotación hacia sectores defensivos, aunque incipiente, podría ser el primer síntoma de que el mercado empieza a ponerse una red de seguridad. La pregunta es si esa red será suficiente si el ciclo de revisión de beneficios se tuerce en el segundo semestre.




