Más del 82% del aceite de oliva producido en la campaña 2025/2026 ya ha sido vendido por las almazaras, según los últimos datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Esa cifra, combinada con maniobras especulativas y la entrada de aceite de terceros países, adelanta una presión alcista que el consumidor puede notar en el precio del litro durante las próximas semanas.
El 82% vendido: el dato que mete presión al precio
El informe de la AICA, cerrado a 30 de junio, muestra que las salidas acumuladas ascienden a 1,07 millones de toneladas sobre una producción total de 1,3 millones de toneladas. Aunque el ritmo de ventas es similar al de la campaña anterior, las organizaciones agrarias denuncian que los precios en origen se mantienen artificialmente bajos y no cubren costes de producción.
COAG, Asaja y UPA coinciden en el diagnóstico: la especulación está distorsionando el mercado. Mientras el agricultor cobra en torno a 3,5 euros por kilo —muy por debajo del umbral de rentabilidad de 5 euros que señala UPA—, la distribución acumula un 25% más de aceite que el año pasado.
Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía, explica que las salidas al mercado se mantienen pero a precios que no responden a la realidad del mercado. «Se está abasteciendo de aceite de terceros países y hay maniobras especulativas que provocan una caída del precio en origen», señala.
Importaciones y maniobras especulativas: por qué el precio puede subir en la recta final
Esa aparente paradoja —precios bajos en origen y riesgo de subida en el lineal— tiene una explicación. Las existencias totales de aceite suman 683.344 toneladas, pero la mayoría está en manos de envasadores y la distribución. Quedan cuatro meses para la nueva cosecha y el enlace de campaña se prevé «bastante ajustado», según COAG. Cuando la oferta se concentra en pocos operadores y la demanda se mantiene, el precio final tiende a subir.
Las importaciones de aceite de oliva de fuera de la UE también juegan un papel. Con un consumo algo menor en Estados Unidos por tensiones comerciales, el aceite español busca otros mercados, pero a la vez el mercado interno recibe producto foráneo. Asaja Jaén estima que, a final de campaña, las existencias superarán las 300.000 toneladas, un colchón que podría amortiguar una escalada brusca pero no evitarla.
El litro de aceite que llega al supermercado no responde solo a la cosecha: la especulación y el juego de los inventarios de la distribución pesan tanto como el aforo del olivar.
La Ley de la Cadena Alimentaria establece que todos los eslabones deben cubrir costes, pero los olivareros de secano y pendiente están lejos de lograrlo. UPA Andalucía calcula que los productores han dejado de ingresar más de 1.200 millones de euros desde octubre de 2025, algo más de cuatro millones de euros diarios. «El agricultor continúa siendo el gran perjudicado», resume Jesús Cózar, secretario general de UPA Andalucía. La situación es insostenible, afirman desde la organización.

Lo que el historial de precios nos dice sobre el final de campaña
Para el consumidor, el foco debe estar en el precio por litro y no en el formato del envase. La estrategia de las cadenas de supermercados suele trasladar las tensiones de oferta con un decalaje de varias semanas. Si las almazaras ya han colocado el 82% de la producción, lo razonable es que el margen para rebajas en el lineal se reduzca y el precio se endurezca conforme avance el verano.
La campaña actual se parece a la anterior en volumen de producción, pero la presión compradora sobre las existencias remanentes es mayor. En 2025, la recta final de la campaña dejó precios en tienda por encima de los 9 euros el litro en determinadas variedades. Aunque ahora los precios en origen son más bajos, el traslado al consumidor no será inmediato ni proporcional. La distribución suele aprovechar la incertidumbre para mantener precios firmes.
La AICA constata que las salidas de aceite en junio fueron algo inferiores a las del año pasado, pero en el acumulado anual son superiores porcentualmente. Eso significa que el mercado no se ha frenado, a pesar de los precios altos que el comprador encuentra en los lineales. La demanda resiste, y eso da argumentos a los envasadores para mantener la tensión alcista.
En 2023, con una cosecha más corta, el aceite de oliva virgen extra llegó a superar los 10 euros el litro en supermercados. El actual nivel de existencias es algo superior, pero la especulación financiera y la competencia de aceites más baratos (girasol, orujo) pueden distorsionar la percepción de escasez. El consumidor informado sale ganando si compara precios entre varios establecimientos antes de llenar la despensa.
🛒 El Veredicto de Compra
- Compare el precio por litro, no por garrafa: ante posibles oscilaciones, fíjese en el precio por unidad de medida. Un envase de 5 litros puede esconder un precio más alto que los formatos pequeños si no se mira el detalle.
- No aplace la compra si necesita aceite: los datos de existencias apuntan a que agosto, mes inhábil para muchas almazaras, puede marcar un repunte de precios. Asegurar el litro ahora evita sustos.
- Desconfíe de ofertas demasiado agresivas: si un lineal anuncia una rebaja notable en plena escalada de precios, revise la etiqueta: puede tratarse de aceite refinado o mezcla, no de virgen extra.




