El mercado de Solana ha vuelto a calentarse con las últimas predicciones de dos de las voces más seguidas en el ecosistema cripto. El trader Ansem y el analista Michaël van de Poppe han lanzado esta semana sus previsiones de precio y, aunque con matices, ambos coinciden en que SOL podría estar a las puertas de un rally importante. Con el token rondando los 76 dólares, Ansem habla de casi duplicar el valor hasta los 150 dólares, mientras Van de Poppe apunta a una subida más contenida del 32%, con los 100 dólares como primer objetivo.
No son los únicos alcistas, pero la coincidencia de dos referentes del análisis on-chain y de la operativa minorista ha vuelto a poner a Solana en el radar de los inversores que esperan un cambio de ciclo. Y eso que las renovadas tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán hicieron caer el precio de SOL en la última semana. El contexto no es fácil, pero las cuentas en la cadena empiezan a dar señales de fortaleza.
Ansem y Van de Poppe: dos voces, dos objetivos
El mensaje de Ansem fue directo y sin ambages en la red X: «Nos vemos en los 150 dólares, SOL». En sus gráficos, el trader señala la zona de los 84 dólares como la resistencia que marcaría el techo del rango lateral actual. Superarla, sostiene, abriría el camino hacia el doble dígito y medio. Para Ansem, Solana está a punto de iniciar «su tendencia alcista nuevamente por primera vez en más de un año». Su objetivo implicaría una ganancia cercana al 98% desde los niveles actuales.
Van de Poppe se apoya en un análisis más conservador. Identifica los 76,6 dólares como el soporte que SOL debe mantener para confirmar la ruptura alcista. «Está rompiendo claramente esta zona de resistencia y cambiando el nivel… probablemente veremos a SOL dirigirse a más de 100 dólares en los próximos uno o dos meses», explicó en su canal. Con ello, el neerlandés dibuja una subida del 32%, un objetivo que, a su juicio, es viable sin necesidad de un cambio drástico en el sentimiento global del mercado.
Que estas predicciones lleguen en pleno goteo de flujos institucionales hacia los ETF al contado de Solana añade un matiz interesante: el rally que pronostican descansa, sobre todo, en la demanda minorista y en los fundamentales de la red.
Los datos on-chain respaldan el optimismo, pero el dinero institucional se enfría
Si algo diferencia a estas proyecciones de otras efímeras en redes sociales es que los números dentro de la cadena de Solana empiezan a acompañar, al menos parcialmente, la narrativa alcista. El valor total bloqueado (Total Value Locked o TVL, la métrica que mide el capital depositado en protocolos DeFi) ha subido hasta su nivel más alto desde principios de junio, según los datos recopilados por BeInCrypto. Eso indica una recuperación genuina del capital sin necesidad de artificios especulativos.
Además, el perfil de los inversores parece estar girando hacia el largo plazo: los depósitos en aplicaciones DeFi de Solana crecen y los holders de largo recorrido continúan acumulando. El interés abierto y las tasas de financiación en derivados, en cambio, han bajado, lo que sugiere que la demanda actual es mayoritariamente spot, sin el apalancamiento que tantos sustos ha dado en ciclos anteriores. Las direcciones activas también repuntan a un ritmo rápido y vuelven a probar máximos anuales.
Sin embargo, la foto institucional cuenta otra historia. Los flujos del ETF spot de Solana fueron negativos durante junio de 2026, con una salida neta mensual de aproximadamente 790.000 dólares, de acuerdo con los datos de SoSoValue. En lo que va de julio, las entradas apenas alcanzan los 3,65 millones de dólares, una cifra muy pobre si se compara con los casi 200 millones del debut del ETF en octubre de 2025 o con el pico de 419 millones registrado en noviembre. El dinero grande no está, de momento, participando en este posible rebote.
Solana ha demostrado que no necesita el visto bueno institucional para encadenar rallies potentes, pero cada vez cuesta más ignorar los datos fríos de los ETF.
Por qué la cautela sigue mandando en Solana
El ecosistema de Solana no arranca de cero esta vez. Llega de una historia de ciclos vertiginosos que han puesto a prueba la resiliencia de la red: desde los mínimos de 8 dólares tras el colapso de FTX en 2022 hasta la efervescencia de las memecoins de 2024 y el aterrizaje de los ETF spot en 2025. Cada episodio ha ido forjando una base de usuarios y de capital más sólida, pero también ha dejado claros los riesgos de concentración y de dependencia de unos pocos actores.
En este sentido, la concentración del staking en un puñado de validadores, el aún limitado despliegue del segundo cliente validador (Firedancer, de Jump Crypto) y la irregularidad de los flujos institucionales recuerdan que la red tiene tareas pendientes. Las tensiones geopolíticas, con un posible recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, añaden otra capa de incertidumbre que puede castigar a los activos de riesgo sin previo aviso.
Las predicciones de Ansem y Van de Poppe trazan un arco optimista que podría materializarse si la actividad on-chain sigue al alza y los ETF logran un punto de inflexión. Pero el propio mercado, con sus flujos todavía tibios, parece estar pidiendo más pruebas. De momento, el momentum descansa en los datos de la cadena y en la convicción de los inversores minoristas que, una vez más, están dispuestos a dar el primer paso antes de que lleguen las instituciones.
Quizá la clave no esté solo en si SOL alcanza los 100 o los 150 dólares en los próximos meses, sino en si el repunte es capaz de reactivar la demanda institucional o si quedará otra vez en un espejismo apalancado en la especulación. La historia de Solana nos ha enseñado que ambos escenarios caben en en el mismo guion.




