Más de 1.000 millones de euros y una vieja planta química. Submer, la tecnológica catalana especializada en infraestructuras para la inteligencia artificial, ha anunciado la mayor inversión privada en el sur de Europa dedicada a centros de datos de IA. El proyecto transformará los terrenos de la antigua factoría de Ercros en Flix, Tarragona, y generará hasta 150 puestos de trabajo directos.
La infraestructura estará desarrollada y operada por Rubix Data Centers, filial del grupo Submer. La puesta en marcha será progresiva a partir de 2029, según confirmó la compañía. El emplazamiento, con tradición industrial y cercano al Ebro, ofrece acceso a redes eléctricas y espacio para una instalación de gran escala.
Una apuesta que reindustrializa Flix y refuerza el polo tecnológico catalán
Flix no es un lugar cualquiera. Ercros cerró su planta química en 2022, dejando un vacío económico en la comarca de la Ribera d’Ebre. El acuerdo con con Ercros, que incluye el alquiler de terrenos y la prestación de servicios, se enmarca en un plan de reindustrialización impulsado por la Generalitat. El presidente Salvador Illa participó en el acto de presentación y subrayó que la zona “tiene terreno, capacidad de generar energía y cultura empresarial”.
Para Submer, el salto es estratégico. Hasta ahora, la empresa se había centrado en el diseño de sistemas de refrigeración líquida para centros de datos, una tecnología en la que es líder. Con este proyecto, pasa a operar una instalación propia, lo que la coloca en competencia directa con gigantes globales como Equinix o Digital Realty, pero con una propuesta de sostenibilidad diferenciada.
Submer no solo construye un centro de datos: está demostrando que la industria catalana puede liderar la infraestructura de la inteligencia artificial con tecnología propia.
¿El riesgo de una apuesta a gran escala en un mercado volátil?
La inversión de 1.000 millones de euros no es ninguna anécdota. Para un grupo tecnológico catalán, supone un salto cuantitativo y cualitativo. El proyecto se financiará con capital privado y, previsiblemente, deuda bancaria, en un contexto de tipos aún altos. La demanda de computación para IA crece a ritmos explosivos, pero el mercado de los centros de datos también es cíclico y está sujeto a sobrecapacidades puntuales.
Creo que el factor diferencial está en la refrigeración líquida. Submer domina esta tecnología, que rebaja el consumo energético hasta un 40% frente a los sistemas convencionales por aire. En un mundo donde la eficiencia energética es un argumento de venta para los hiperescaladores —AWS, Azure, Google Cloud—, esta ventaja puede ser decisiva para atraer contratos de larga duración.
El calendario juega a favor. Con entrada en operación en 2029, hay margen para asegurar clientes antes de que la instalación esté a pleno rendimiento. Y la ubicación, cerca de los cables submarinos de Barcelona, garantiza baja latencia para servicios cloud y de IA en el sur de Europa. No obstante, el verdadero desafío será convencer a los grandes proveedores de nube de que apuesten por un centro que no es de su propiedad, en lugar de seguir expandiendo sus propias infraestructuras.
La apuesta de Submer, en definitiva, es una muestra de que el ecosistema tecnológico catalán tiene capacidad para liderar proyectos de gran envergadura. Si la demanda de IA sigue la senda alcista que dibujan las previsiones, Flix podría convertirse en un nodo de referencia. Si se frena, el riesgo financiero no será menor.




