Corea del Sur moviliza un billón de dólares para duplicar su producción de chips de memoria y fabricar 30.000 robots humanoides al año.
Claves de la operación
- 585.000 millones en semiconductores para duplicar DRAM en cinco años. Samsung y SK Hynix construirán nuevas plantas en el suroeste y Seúl. El objetivo es liderar la cadena de suministro de memoria en la era de la IA.
- 357.000 millones en centros de datos que sumarán 18,4 GW de capacidad. SK Group, CS Group y Naver convertirán regiones periféricas en nodos de computación masiva para competir con los gigantes estadounidenses y chinos.
- Hyundai destina 5.800 millones a su planta de robots humanoides. Con Boston Dynamics, la automovilística aspira a producir 30.000 unidades anuales en 2028 y formar a 10.000 especialistas en robótica.
La hegemonía de la memoria: 585.000 millones para duplicar los DRAM
La partida más cuantiosa del plan público-privado surcoreano va, como era de esperar, a los semiconductores de memoria. Samsung Electronics y SK Hynix, los dos colosos que controlan más del 70 % del mercado mundial de DRAM, se han comprometido a invertir 585.000 millones de dólares en nuevas fábricas. La mayoría de las nuevas líneas se ubicará en el cinturón industrial del suroreste, aunque también se reforzarán las instalaciones en los alrededores de Seúl.
El reto es doble. Por un lado, duplicar la producción de DRAM en un lustro para alimentar la demanda de servidores de inteligencia artificial. Por otro, blindar a Corea del Sur frente a las tensiones geopolíticas que ya han provocado restricciones a la exportación de equipos de litografía. En esta redacción entendemos que el movimiento va más allá de la capacidad fabril: busca mantener la dependencia tecnológica de Occidente respecto a la memoria surcoreana en un momento en el que China acelera su propia producción.
Los sindicatos, sin embargo, han puesto el foco en otro punto: las plusvalías extraordinarias que están generando los fabricantes de chips. Varias formaciones políticas han propuesto gravar esos beneficios para financiar la transición digital y social, un debate que podría enturbiar la ejecución del plan.
Centros de datos: 18,4 GW que convertirán a Corea en nodo de IA
La segunda pata del megaproyecto es la infraestructura que consumirá esos chips. SK Group, CS Group y el gigante de internet Naver aportarán 357.000 millones de dólares para levantar centros de datos de IA en zonas hasta ahora alejadas de los polos tecnológicos tradicionales. El Ministerio de Ciencia ha fijado una meta ambiciosa: alcanzar una capacidad combinada de 18,4 GW en 2035.
Esa cifra situaría a Corea del Sur como uno de los grandes nodos de cómputo del planeta, capaz de disputar a Estados Unidos y a los centros que los hyperscalers construyen en el norte de Europa. La factura energética será el verdadero campo de batalla: el plan exige una expansión eléctrica que no todos los territorios están dispuestos a asumir sin contrapartidas ambientales.
Corea del Sur no se conforma con vender memoria: quiere ser el hardware de la inteligencia artificial. La factura energética y la presión sindical serán su próxima prueba.
La lección para España y la competencia global
Mientras Seúl anuncia un billón de dólares, Europa debate cómo financiar sus propios chips. España, con el PERTE Chip dotado de 12.250 millones de euros, ha conseguido atraer inversiones de multinacionales como Broadcom o Intel, pero el salto de escala respecto al plan surcoreano es abrumador. La diferencia estructural está en el tejido industrial: Corea del Sur se apoya en campeones que ya dominan la producción global de DRAM, mientras España carece de un fabricante nacional de semiconductores avanzados.
En paralelo, la apuesta por los robots humanoides añade un frente inesperado. Hyundai, que controla Boston Dynamics desde 2021, destinará 5.800 millones de dólares a una planta que quiere entregar 30.000 unidades al año en 2028. El plan incluye la formación de 10.000 especialistas en robótica de IA, una cifra que da idea de la ambición. Pero la fricción con los sindicatos es evidente: la sustitución de operarios en cadenas de montaje por robots humanoides ya es una amenaza tangible en los convenios colectivos.
El debate político también añade incertidumbre. La oposición surcoreana ha criticado la ubicación de las nuevas plantas, alegando que responde a cálculos electorales más que a una estrategia industrial sólida. En esta redacción observamos que la ejecución de un plan de estas dimensiones exigirá un consenso político que hoy no está garantizado.
Más allá de las cifras, la jugada surcoreana redefine la competencia por la IA física. Si el plan se cumple, en 2035 Corea del Sur habrá construido un ecosistema vertical que va desde la memoria hasta los robots que la aprovechan. Europa y España tienen poco tiempo para decidir si quieren ser clientes o socios de ese nuevo polo industrial.




