Bitcoin cierra junio con una caída del 20%, la más profunda desde el colapso de FTX en 2022, y pierde los 60.000 dólares.
Claves de la operación
- Salidas récord de los ETF de bitcoin en junio. Los inversores retiraron más de 4.100 millones de dólares de estos fondos, la mayor cifra desde su lanzamiento en enero de 2024.
- La demanda institucional se tambalea. Strategy (MicroStrategy) ha abierto la puerta a vender parte de sus tenencias, y otras empresas con tesorerías en cripto han reducido posiciones.
- La inflación estadounidense repunta y aleja las bajadas de tipos. El indicador PCE subió un 4,1% en mayo, reforzando la posibilidad de que la Fed mantenga tipos altos durante más tiempo.
La paradoja de los ETF: de motor alcista a lastre del precio
Los mismos vehículos que democratizaron el acceso a bitcoin y empujaron su cotización hasta máximos históricos el año pasado son ahora uno de sus principales lastres. En junio, los trece fondos cotizados en Estados Unidos registraron salidas netas superiores a 4.100 millones de dólares, según datos recopilados por Bloomberg. IBIT, el fondo de BlackRock, por sí solo acumuló reembolsos por valor de 3.000 millones de dólares, una hemorragia que refleja el nerviosismo de los inversores particulares e institucionales.
Esta dinámica supone un giro de 180 grados respecto al arranque de 2024, cuando los ETF captaron flujos récord y alimentaron un rally que llevó a bitcoin a superar los 100.000 dólares. Ahora, con la aversión al riesgo dominando el mercado, los inversores retiran capital hacia activos tradicionales y acciones de inteligencia artificial, que prometen rentabilidades más atractivas.
La masa gestora de los ETF de bitcoin al contado, que aún supera los 40.000 millones de dólares, sigue siendo un termómetro del interés minorista. Pero su capacidad de amplificar movimientos bajistas se ha hecho evidente: cada semana de reembolsos netos presiona a la baja el precio al contado del activo, forzando a su vez nuevas salidas en un círculo vicioso.
El repliegue de las tesorerías corporativas agita el mercado
En los años dorados del cripto, la estrategia de acumular bitcoin como activo de reserva corporativo se convirtió en una moda que infló las valoraciones. Empresas como Strategy, que llegó a tener más de 200.000 bitcoins en balance, marcaron el camino. Sin embargo, en el actual contexto de precios deprimidos, ese mismo apalancamiento se ha vuelto en contra.
Strategy comunicó recientemente que podría vender parte de sus tenencias para hacer frente a obligaciones con sus inversores en notas convertibles. Aunque todavía no ha materializado ventas masivas, la señal es potente: si el mayor tenedor corporativo de bitcoin se repliega, el mercado teme un efecto contagio. Otras compañías con tesorerías cripto, incluso algunas cotizadas españolas que experimentaron con pequeñas exposiciones, han reducido silenciosamente sus posiciones en los últimos meses.
La narrativa de bitcoin como reserva de valor digital se enfrenta a su prueba de fuego: sin compradores institucionales dispuestos a mantener posiciones, el activo carece de suelo firme.

El factor macroeconómico y la ilusión del refugio digital
El desplome de bitcoin no se puede desligar del entorno macro. El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subió un 4,1% en mayo, el mayor incremento desde abril de 2023, según la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos. Esta cifra, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, enfría las expectativas de recortes de tipos y fortalece al dólar, castigando a los activos de riesgo.
Javier Cabrera, analista de mercados citado por la fuente original, resalta que bitcoin ha atravesado ya múltiples crisis y no debe considerarse una moda pasajera. Sin embargo, el cambio en su base inversora la ha hecho más sensible al ciclo monetario. “Se trata de un momento sin momentum”, apunta Javier Molina, otro analista.
Desde España, la CNMV insiste en recordar a los inversores minoristas la extrema volatilidad de los criptoactivos y los riesgos de pérdida total. La experiencia del criptoinvierno de 2022, que se llevó por delante exchanges como FTX y proyectos como Terra/Luna, dejó una huella que aún pesa en la confianza del público español. El colapso de FTX en noviembre de 2022 quitó miles de millones de dólares del mercado y sigue siendo la referencia de caos sistémico. Ahora, sin un cisne negro interno, bitcoin se desangra por pura presión de ventas y falta de catalizadores.
El inversor español, que en los últimos años canalizó parte de su ahorro hacia cripto a través de neobancos y plataformas como Coinbase, se encuentra en una encrucijada. Las alternativas de renta fija ofrecen rendimientos reales positivos por primera vez en una década, y la Bolsa estadounidense, impulsada por la inteligencia artificial, roba protagonismo. En ese contexto, la pregunta que sobrevuela el ecosistema es si bitcoin puede sostener su narrativa de oro digital cuando el oro real repunta y los tipos de interés reales son positivos.




