El Nasdaq subió un 1,6% al cierre del segundo trimestre de 2026 y firmó su mejor trimestre desde 2020, según los datos recogidos por XTB.com. El S&P 500 no se quedó atrás y también registró un avance sólido, impulsado por los semiconductores y el renovado apetito por el riesgo tecnológico.
La jornada del 30 de junio condensó la tónica de todo el trimestre: los valores ligados a la inteligencia artificial y a la computación en la nube tiraron del carro mientras el petróleo crudo caía por las conversaciones indirectas que los enviados de Trump mantenían en Qatar. El crudo West Texas cedió cerca de un 3%, aliviando uno de los focos de presión inflacionaria que tanto habían inquietado a los inversores en los meses anteriores.
Ese telón de fondo —distensión geopolítica y estabilización energética— ha sido decisivo. “No es solo la tecnología; es que por primera vez en tres años el mercado se ha permitido mirar más allá del IPC y de la Reserva Federal”, apuntaba un trader de derivados en la sesión de cierre.
El Nasdaq lidera el avance con el mejor tono desde la pandemia
El índice US100, que agrupa a los cien mayores valores no financieros del Nasdaq, sumó un 1,6% en el trimestre. La cifra puede parecer modesta, pero es el mejor registro trimestral desde los rebotes masivos de 2020, cuando los estímulos monetarios inyectaron una liquidez sin precedentes. En aquel momento, el Nasdaq llegó a subir más del 30% en un solo trimestre. Hoy el contexto es muy distinto: crecimiento económico moderado, tipos aún restrictivos y una inflación que se resiste a volver al 2%.
El S&P 500, por su parte, acumuló un avance que, sin ser espectacular, consolida la rotación sectorial que empezó a insinuarse en marzo. Junio de 2026 ha devuelto la confianza a los grandes gestores, que habían empezado el año con una cartera defensiva.
El mercado ha pasado de temer una recesión a esperar un aterrizaje suave con recorte de tipos en diciembre.
Semiconductores y tecnológicas, los motores de la remontada
Si hay un sector que explica el tirón del Nasdaq en este trimestre es el de los semiconductores. Nombres como NVIDIA, AMD y Broadcom volvieron a dispararse a medida que la demanda de chips para inteligencia artificial se aceleraba. Los pedidos de centros de datos se duplicaron respecto al primer trimestre, y las previsiones para el segundo semestre apuntan a otro salto del 40%, según estimaciones de la industria.
Las grandes tecnológicas —Microsoft, Alphabet, Amazon— también han contribuido con subidas de entre el 3% y el 5%. La narrativa es conocida: los recortes de costes de 2025 han empezado a transformarse en márgenes más amplios, y los inversores compran la historia de que la productividad impulsada por la IA generativa está llegando a los balances.
Pero hay que ser cautos. El múltiplo PER del Nasdaq roza las 28 veces beneficios, lejos del promedio histórico de 20. “No está barato, pero el crecimiento de los beneficios en el sector tecnológico ronda el 15% anual; a esos ritmos, el sobreprecio se digiere rápido si la Reserva Federal acompaña”, matiza el mismo operador.

¿Espejismo estival o el inicio de un nuevo ciclo alcista?
Conviene no dejarse llevar por la euforia del cierre trimestral. El Nasdaq lleva desde enero de 2022 sin encadenar tres trimestres consecutivos de ganancias. Cada vez que ha intentado romper esa barrera, un susto macroeconómico o una corrección del 10% le ha devuelto a la casilla de salida.
Mi lectura es que este trimestre marca un punto de inflexión, pero no un cambio de régimen. Los catalizadores existen —la IA es real y la distensión geopolítica rebaja la prima de riesgo—, pero el eslabón más débil sigue siendo la política monetaria. Una Reserva Federal que retrase el recorte de tipos hasta 2027 o que se vea forzada a subirlos de nuevo por un repunte de la inflación subyacente sería suficiente para enfriar el rally.
La gran prueba llegará en septiembre, con la publicación de los resultados del tercer trimestre y la actualización de las guías anuales. Si las tecnológicas confirman que la IA se traduce en ingresos —más allá de los pedidos de infraestructura—, entonces sí podremos hablar de un nuevo ciclo. Hasta entonces, el mercado ha comprado un voto de confianza. Y los votos de confianza, en bolsa, caducan pronto.




