OpenAI ya busca ingenieros en Madrid: la apuesta de ChatGPT por España

OpenAI acelera su aterrizaje en España con la contratación de forward deployed engineers y perfiles comerciales de alto nivel. La compañía ya ha reunido a la Comunidad de Madrid y a grandes clientes como BBVA en una cena privada que anticipa su despliegue comercial.

Madrid se consolida como capital europea de la inteligencia artificial con un nuevo protagonista. OpenAI, creadora de ChatGPT, ha comenzado a reclutar ingenieros para la que será su primera oficina en España, un paso que subraya la centralidad del mercado español en la estrategia global de la compañía. Las primeras ofertas de trabajo ya aparecen en su portal de empleo, y aunque la empresa no desvela los salarios, los requisitos dibujan un perfil de élite: experiencia de más de cinco años, capacidad para trabajar bajo presión y una actitud abierta a asumir riesgos.

Claves de la operación

  • OpenAI recluta perfiles de alta especialización en IA. Las ofertas se centran en «forward deployed engineers», ingenieros de preventa y postventa, con más de cinco años de experiencia y capacidad para viajar más del 50% del tiempo.
  • El modelo híbrido se impone en la oficina madrileña. La compañía pregunta explícitamente por la disponibilidad para acudir tres días a la semana a la oficina, en una apuesta por la presencialidad controlada.
  • Grandes clientes españoles, como BBVA o IE University, ya están en la órbita de OpenAI. En una cena privada celebrada en Madrid, la empresa reunió a autoridades y clientes clave, anticipando un despliegue comercial que va más allá de la tecnología.

Los perfiles que OpenAI busca en Madrid: ingenieros con temple y comerciales con cartera

El puesto estrella de las cuatro ofertas visibles es el de forward deployed engineer, una figura que ha cobrado fuerza en el ecosistema de la IA y que consiste en ingenieros especializados en integrar modelos avanzados en los complejos sistemas de las grandes corporaciones. OpenAI no solo pide competencias técnicas, sino un temple casi estoico: exige «calma modélica y juicio cuando las apuestas son altas», capacidad para tomar riesgos «sin bajar la velocidad» y, sorprendentemente, «humildad». El viaje constante es norma: los candidatos deben estar dispuestos a pasar más del 50% de su tiempo fuera.

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El foco no es exclusivamente técnico. La empresa también busca un perfil comercial con más de diez años de experiencia vendiendo servicios de software y con un historial demostrable de haber superado los dos millones de euros en ventas durante al menos tres años. La oficina de Madrid no será solo un centro de desarrollo, sino un puesto de avanzada comercial para vender soluciones como ChatGPT Enterprise a las grandes cuentas españolas.

La empresa celebró una cena de presentación en Madrid el pasado miércoles, un encuentro al que asistieron, autoridades como el consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, Miguel López-Valverde, y representantes de BBVA, IESE o IE University. Fuentes presentes confirman que el objetivo es convertir a los clientes españoles en un punto de referencia global para OpenAI, tal y como transmitió una de las directivas del despliegue europeo.

Madrid se afianza como imán del talento IA en Europa

La llegada de OpenAI a la capital no es un hecho aislado. Madrid ya acoge centros de ingeniería de gigantes como Google, Amazon y Microsoft, pero la presencia del creador de ChatGPT eleva el perfil de la ciudad en la carrera de la inteligencia artificial. A diferencia de los hyperscalers, que requieren grandes naves y conexiones eléctricas, OpenAI necesita talento altamente especializado, un recurso que las universidades y empresas españolas producen, aunque con cuentagotas.

Madrid no es solo un mercado para vender ChatGPT Enterprise; es la cabeza de puente para que OpenAI entienda la IA en los sectores regulados y financieros europeos.

La batalla por los ingenieros se recrudecerá. Empresas consolidadas como Indra o Telefónica Tech, que también pugnan por perfiles de IA, verán cómo un competidor con una marca global irresistible entra en su patio trasero. La opacidad de los salarios ofrecidos por OpenAI —la empresa no publica las bandas retributivas— solo añade incertidumbre a un mercado laboral ya tensionado.

Lo que OpenAI se juega con su apuesta española: talento, regulación y el espejo de Bruselas

OpenAI aterriza en Madrid en un momento en que la Unión Europea endurece la regulación de la inteligencia artificial con la AI Act. Establecer una oficina en un Estado miembro clave puede ser tanto un gesto de buena voluntad regulatoria como una forma de influir en el desarrollo de estándares. La presencia física en España facilita el diálogo con las autoridades y la contratación de personal que entienda la idiosincrasia legal y de negocio del sur de Europa.

Desde una perspectiva histórica, el desembarco de OpenAI recuerda al de otras tecnológicas estadounidenses en la península. En 2018, Google abrió su centro de ciberseguridad en Madrid, y Amazon ya contaba con un laboratorio de desarrollo de Alexa. Ninguno de esos movimientos despertó tanto ruido mediático porque la IA generativa tiene el aura de transformar industrias enteras. El reto para OpenAI será retener a los profesionales que contrate; la competencia por estos perfiles es feroz y los salarios, en ausencia de cifras publicadas, se negociarán en la sombra.

El modelo híbrido que propone la compañía —tres días de oficina— sugiere que quiere crear una cultura corporativa sólida desde el inicio, algo que choca con la tendencia a la dispersión total de otras startups tecnológicas. Si la oficina de Madrid funciona, se convertirá en el espejo donde otras divisiones europeas de OpenAI se mirarán. De momento, la empresa no desvela cuántos empleados prevé contratar ni cuándo estará operativa la sede, una discreción que alimenta tanto la expectación como la prudencia.


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