Crisis de memorias 2026: los precios se dispararán hasta un 50% según Jefferies

La firma de análisis alerta de que la demanda de IA y los contratos de los hiperescaladores estrangularán el suministro para el resto de la industria. Los módulos de 16 GB podrían superar los 500 euros a finales de año.

Un módulo de memoria DDR5 de 16 GB podría rozar los 500 euros en el cuarto trimestre de 2026. Lo que hasta hace un año era un componente estándar en cualquier equipo se ha convertido en un activo estratégico que está reconfigurando la cadena de suministro tecnológico global. La firma de análisis Jefferies Equity Research prevé subidas de precios de hasta el 50% en el tercer trimestre, a las que se sumaría un nuevo repunte de entre el 30% y el 40% durante el tramo final del año.

Claves de la operación

  • Los precios se disparan a un ritmo sin precedentes. Un módulo de 16 GB DDR5, que hoy cuesta unos 240 euros, podría alcanzar los 504 euros en el cuarto trimestre de 2026 si se confirman las previsiones de Jefferies.
  • La IA y los hiperescaladores estrangulan el suministro. El 50% de la producción global de memorias ya está reservado mediante contratos a largo plazo con grandes clientes como los proveedores de cloud, y ese porcentaje podría escalar al 70%.
  • La crisis se prolongará hasta 2028. Los analistas no esperan un alivio en los precios hasta dentro de dos años, cuando un ligero aumento de la oferta y una desaceleración de la demanda comiencen a invertir la tendencia.

El cuello de botella de la IA: los hiperescaladores acaparan el 70% de la oferta

El factor diferencial de esta crisis no es la escasez puntual, sino un cambio estructural en el destino de la producción. Fabricantes como Micron ya han firmado 16 contratos estratégicos con grandes firmas e hiperescaladores, según detalla el informe de Jefferies. En la práctica, la mitad de los chips de memoria que salen de las fábricas de Samsung, SK Hynix y Micron no llegan al mercado abierto. Van directamente a centros de datos.

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Este desequilibrio recuerda a la sequía de GPUs de 2022, pero con una diferencia fundamental: el cuello de botella afecta a toda la electrónica de consumo. Desde un smartphone de gama media hasta una consola portátil llevan módulos de memoria. No hay escapatoria. La previsión de que el suministro cautivo por contratos suba al 70% de la capacidad total de los tres grandes fabricantes convierte el acceso al mercado spot en un privilegio cada vez más caro.

La paradoja es que los tres grandes productores globales —Samsung, SK Hynix y Micron— no tienen incentivos reales para forzar la oferta. Con márgenes al alza y contratos blindados, un aumento de producción masivo diluiría sus beneficios unitarios. Mientras la demanda de IA mantenga la presión, la estrategia de priorizar a los grandes clientes es, sencillamente, más rentable que abastecer al canal minorista.

El coste oculto para el consumidor: más allá del PC gaming

Los números marean. Un módulo DDR4 de 16 GB pasaría de 139 a 292 euros. Su equivalente DDR5, de 240 a 504 euros. Pero reducir el problema al entusiasta que monta su propio PC es un error de diagnóstico. El encarecimiento de las memorias impacta en el coste de fabricación de móviles, tabletas, tarjetas gráficas, Smart TVs, routers, consolas y coches. Cada producto que integre chips de memoria verá su bill of materials tensionado al alza.

Apple ya sufrió esta presión en ciclos anteriores y es probable que la gestione con subidas selectivas de precios o recortes en la configuración base de algunos modelos. Los fabricantes chinos como CXMT o YMTC podrían ejercer de válvula de escape, pero su producción está orientada al consumo doméstico y sus precios, como se constató en Computex, no difieren significativamente de los de sus rivales coreanos y estadounidenses. La presión de Washington para mantener a CXMT en la Entity List añade más incertidumbre a esa vía.

Los contratos a largo plazo están vaciando el mercado antes de que el chip salga de la fábrica, y los grandes fabricantes nunca han tenido tan pocos motivos para aumentar la oferta.

Análisis: un oligopolio de facto que sale ganando con retrasar la oferta

La estructura del mercado de memorias ha sido históricamente cíclica, pero esta crisis tiene una cualidad distinta. No se trata solo de un desajuste temporal entre oferta y demanda, sino de un reequilibrio deliberado de prioridades. Los tres grandes fabricantes controlan más del 90% del mercado de DRAM y están gestionando la escasez con una disciplina financiera que contrasta con los excesos de inversión del pasado.

En el entorno español, la dependencia es absoluta. No existe un fabricante comparable en el IBEX 35 ni en el tejido industrial europeo. Cada servidor, cada equipo de red, cada dispositivo que consume un ministerio, un hospital o una pyme incorpora módulos cuyo precio se decide en Seúl, Boise o Wuxi. La soberanía digital de la que tanto habla Bruselas empieza, literalmente, por el chip de memoria, y esta crisis revela lo lejos que está de materializarse.

El informe de Jefferies sitúa el fin de la escalada en 2028, cuando un aumento de la oferta del 15-20% y una demanda menos desbocada podrían empezar a enfriar los precios. Hasta entonces, el mensaje es claro: el coste de la innovación en IA lo pagará, en buena medida, el consumidor que no tiene nada que ver con ella. La pregunta que dejamos sobre la mesa es hasta qué punto el mercado de consumo está dispuesto a absorber estas subidas sin contraer la demanda y forzar, por fin, un cambio de estrategia en los fabricantes.


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