Yann LeCun defiende el open source de la IA: ‘OpenAI y Anthropic usan el miedo para restringir modelos’

El responsable de IA de Meta tacha de ‘oscurantismo medieval’ la narrativa del peligro. La batalla por el modelo abierto decide el acceso de startups y Europa a la tecnología de vanguardia.

Yann LeCun tilda de ‘oscurantismo medieval’ las restricciones a modelos de IA, enfrentando a Meta con OpenAI y Anthropic por el control del mercado.

Claves del debate

  • Choque de narrativas comerciales. Anthropic y OpenAI justifican el cierre de sus modelos por seguridad, mientras LeCun denuncia un afán de control del negocio.
  • La batalla regulatoria en Europa. La AI Act favorece el código abierto, lo que podría dar ventaja a Meta y penalizar a las plataformas propietarias en el mercado único.
  • Impacto en startups españolas. El acceso a modelos fundacionales abiertos es clave para los desarrolladores locales, que dependen de que gigantes como Meta no les cierren la puerta.

La guerra de narrativas que esconde el control del negocio

El último episodio de esta guerra de trincheras fue el lanzamiento de Claude Mythos Preview por parte de Anthropic el pasado 10 de abril.

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El académico, director del laboratorio de IA de Meta desde 2013, arremetió contra sus competidores en el foro VivaTech de París.

La compañía calificó el modelo como demasiado potente para ser liberado y lo embargó bajo un estricto control, con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos, que prohibió su uso a ciudadanos no estadounidenses.

Para LeCun, se trata de una estrategia de marketing del miedo que oculta el verdadero objetivo: controlar quién tiene acceso a la herramienta y bajo qué condiciones.

El problema no es que un modelo sea peligroso, sino que unos pocos decidan quién puede usarlo.

“Si compras un boli, no quieres que la compañía que te lo vende te diga qué puedes escribir con él”, ironizó en VivaTech.

La alternativa es el open source que defiende Meta con LLaMA, permitiendo a terceros adaptar y desplegar modelos sin depender de un proveedor único.

La pugna no es baladí: el mercado de la IA generativa movió 70.000 millones de dólares en 2025 y se espera que se triplique en esta década, una tarta que se repartirán quienes dominen los modelos fundacionales.

Europa, campo de batalla regulatorio para el ‘open source’

El reglamento europeo de IA (AI Act) incluye disposiciones que obligan a los proveedores de modelos fundacionales a detallar la procedencia de los datos de entrenamiento.

Aunque no impone la obligación de abrir el código, la norma deja claro que Bruselas valora la transparencia, beneficiando a quienes apuesten por la apertura como ventaja competitiva.

De hecho, organismos como la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA) ya están preparando los requisitos de auditoría que podría dejar fuera a las plataformas opacas.

Para empresas como Anthropic, una posible exigencia futura de compartir pesos o arquitecturas supondría socavar su modelo de negocio basado en la exclusividad.

En España, la estrategia nacional de IA prioriza la creación de un ecosistema de startups, que depende en gran medida de acceder a modelos abiertos para entrenar aplicaciones especializadas.

El dilema de fondo: ¿proteccionismo o democratización de la IA?

La polémica resucita un debate histórico: ¿la innovación tecnológica se acelera más con estándares abiertos que con jardines vallados?

El éxito de internet se cimentó sobre protocolos abiertos. El software libre puso en jaque a los monopolios propietarios. Ahora la IA generativa se encuentra en una encrucijada similar.

Desde la óptica española, la cuestión es aún más urgente. Sin grandes corporaciones con modelos propios, el país sería un mero consumidor de herramientas ajenas si el mercado se cierra en manos de tres o cuatro actores.

El Plan Nacional de IA 2025-2027 reserva 1.500 millones de euros para computación y formación, pero el retorno real dependerá de que las pymes puedan usar la tecnología sin restricciones.

La postura de LeCun, respaldado por Meta, choca con la estrategia de sus rivales, pero también con la del propio Gobierno estadounidense, que ha decidido blindar ciertos modelos.

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El académico tiene su propia receta: sustituir los modelos de lenguaje por “modelos de mundo” capaces de predecir consecuencias, un enfoque en el que lleva trabajando más de una década.

Mientras ese futuro llega, la decisión está en manos de los reguladores. El AI Act establecerá normas de ejecución a lo largo de 2027, y la presión de los grandes actores será intensa.

En esta redacción consideramos que la apertura, con las salvaguardas necesarias, es la vía más prometedora para que Europa compita. El debate, en todo caso, no ha hecho más que empezar.


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