La misión PACE de la NASA está monitorizando la temporada de incendios en Norteamérica con un arsenal de sensores diseñados para observar el océano. Sin embargo, su capacidad para analizar la vegetación, las cicatrices de quemaduras y la composición del humo está demostrando ser una herramienta inesperadamente poderosa. Los datos hiperespectrales recogidos por este satélite, lanzado en febrero de 2024, permiten a los científicos reconstruir las condiciones previas a un incendio y seguir la evolución de las columnas de humo a miles de kilómetros de distancia, según detalla la agencia espacial.
Lo que revelan los ojos hiperespectrales de PACE
El instrumento principal de PACE, el Ocean Color Instrument (OCI), no se limita al color del agua. Observa el planeta en varios cientos de longitudes de onda del espectro visible, infrarrojo cercano y ultravioleta. Esta amplitud espectral le permite obtener datos sobre el estrés de las plantas, su sequedad y el equilibrio de pigmentos. «El satélite observa la tierra también, y lo hace muy bien», afirma Skye Caplan, responsable de la rama terrestre de la misión en el Centro Goddard de la NASA. Esa información identifica las zonas con alto riesgo de incendio, ayudando a los gestores forestales a distribuir recursos de prevención.
Además, la OCI escruta todo el planeta a diario, con coberturas aún más frecuentes en latitudes altas. Esta cadencia permite a los científicos evaluar rápidamente las secuelas de un incendio: la localización y extensión de la cicatriz de quemadura. Las áreas calcinadas son propensas a inundaciones y corrimientos de tierra, por lo que monitorizar su evolución temporal es crucial. Usando las longitudes de onda ultravioleta, el instrumento también sigue las columnas de humo y determina la altitud a la que viajan las partículas, un factor clave para saber hasta dónde pueden llegar y qué sistemas atmosféricos impactarán.
Cómo se mide la salud de la vegetación desde el espacio
Pero la joya de PACE no está solo en la OCI. Los otros dos instrumentos a bordo —el polarímetro HARP2 y el espectro-polarímetro SPEXone— recogen información riquísima sobre la composición de los aerosoles. Andrew Sayer, científico del proyecto PACE, explica que midiendo cómo la luz se refleja en las partículas atmosféricas, estos sensores determinan la cantidad de partículas, su composición química, color, tamaño y forma. Esta capacidad diferencia el humo de otros aerosoles como contaminantes o polvo. Las partículas de humo suelen absorber luz y aparecen grises, negras o marrones, y son más pequeñas que otras partículas observadas por PACE.

El humo que viaja a gran altitud desde Canadá altera la calidad del aire a miles de kilómetros, y PACE puede rastrearlo en ultravioleta como ningún otro satélite.
Un salto en predicción de incendios: limitaciones y futuro
La integración de todos estos datos hiperespectrales permite construir modelos de incendios mucho más precisos. Kirk Knobelspiesse, científico del equipo de teledetección, señala: «El desafío es tomar esas pistas y usarlas de manera significativa para que nuestros modelos representen adecuadamente lo que está ocurriendo». Con los datos de PACE se pueden simular diferentes escenarios de emisiones futuras y ver cómo el humo creado en un lugar impacta en otras partes del sistema terrestre. Se trata de una herramienta que expande las observaciones de satélites anteriores como VIIRS y MODIS, añadiendo el rango ultravioleta y la resolución hiperespectral.
Sin embargo, la misión no es inmune a limitaciones. La cobertura depende de días despejados, y las nubes pueden obstaculizar la visión. Además, interpretar la firma espectral de una planta estresada requiere calibraciones finas y validación en tierra. Pero los primeros resultados son prometedores. La capacidad inesperada de PACE para la gestión de incendios subraya cómo un instrumento diseñado para los océanos puede ofrecer beneficios transversales. La próxima temporada de incendios se beneficiará de estos modelos mejorados, y el legado hiperespectral de PACE allanará el camino a futuras misiones como el Observatorio del Sistema Terrestre de la NASA.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Que el satélite PACE, diseñado para estudiar los océanos, puede monitorizar la vegetación antes de los incendios, las cicatrices de quemaduras y la composición del humo, con datos hiperespectrales.
- Dónde: Sobrevolando Norteamérica (Canadá y Estados Unidos) desde su órbita terrestre baja.
- Institución responsable: NASA, Centro de Vuelo Espacial Goddard.
- Cuándo: Las imágenes corresponden a las temporadas de incendios de 2024 y 2025; los resultados se publicaron en junio de 2026.
- Impacto a futuro: Mejorar la predicción de incendios forestales, la gestión de recursos y la evaluación de riesgos de inundaciones y corrimientos de tierra tras un incendio.




