Emprendimiento femenino: cómo el burnout lleva a las mujeres senior a dejar lo corporativo, según Rutgers

El estudio de la Universidad Rutgers revela que el cuidado familiar y la falta de flexibilidad laboral empujan a mujeres con hasta 20 años de carrera a fundar su propio negocio. La lección para las empresas es que están perdiendo talento con habilidades críticas para el futuro de

La estabilidad de un puesto directivo ya no es sinónimo de seguridad profesional. El burnout y la presión de los cuidados familiares están empujando a mujeres con carreras consolidadas a abandonar el mundo corporativo y lanzarse al emprendimiento femenino, según revela un estudio de la Universidad Rutgers. La lección: la flexibilidad se ha convertido en el activo más valioso para las profesionales con experiencia, y la empresa tradicional no lo está ofreciendo.

Investigadoras del Rutgers Center for Women in Business entrevistaron a 13 mujeres que dieron el salto del empleo por cuenta ajena a montar su propio negocio en sectores tan diversos como las finanzas, la restauración, la consultoría, el retail o los servicios. Todas compartían una misma realidad: ninguna había planeado ser emprendedora. La decisión llegó después de una década larga en puestos corporativos, muchas veces en la senda del liderazgo, cuando la imposibilidad de conciliar vida y trabajo se volvió insostenible.

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El estudio de Rutgers: el burnout expulsa a las profesionales con experiencia del mundo corporativo

El concepto que utilizan las académicas es burnout combinado con lo que denominan tensión por cuidados (caregiving strain). Las 13 mujeres tenían responsabilidades de cuidado en algún grado: hijos pequeños, padres mayores, familiares enfermos. Y el entorno corporativo, diseñado para premiar la disponibilidad constante, no dejaba espacio para el médico, el colegio o la urgencia familiar sin castigo profesional.

Lo más relevante es el perfil de las protagonistas: no eran profesionales junior probando opciones. Muchas acumulaban entre cinco y veinte años de carrera, gestionaban equipos, asesoraban a clientes y eran depositarias del conocimiento institucional de sus compañías. «Contratar a estas mujeres cuesta años; perderlas, un mal trimestre», resume una de las autoras en el informe.

Esa combinación de alta exigencia y nula flexibilidad generaba un agotamiento que el salario y la estabilidad no compensaban. Muchas describieron haber presentado sus renuncias ante ante la imposibilidad de conciliar vida personal y profesional. En palabras de una participante, la recompensa fue inmediata: «La libertad te da poder».

«La libertad te da poder»: así resume una de las participantes del estudio de Rutgers el motivo por el que dejó una carrera consolidada para emprender.

Melissa Jenkins: de directiva de ventas a dueña de una pastelería artesanal

Uno de los casos más ilustrativos del estudio es el de Melissa Jenkins, fundadora de BAM Desserts, una pastelería en Somerset, Nueva Jersey. Durante años, Jenkins fue escalando posiciones en ventas y marketing hasta llegar a la dirección. Pero el entorno «always on» del mundo corporativo la fue desgastando. A finales de la cuarentena, decidió dejar ese camino y apostar por su pasión por la repostería.

mujeres emprendedoras

📦 Caso de estudio: BAM Desserts

  • El reto: Una directiva con más de 20 años de experiencia en ventas no puede atender a sus padres enfermos y a su hija en un entorno que exige disponibilidad 24/7.
  • La jugada: Dejar la estabilidad corporativa y montar una pastelería artesanal especializada en postres personalizados para empresas y particulares, aplicando sus conocimientos de marketing y gestión.
  • El resultado: BAM Desserts le permite trabajar largas horas, pero con control absoluto sobre cuándo y cómo; además, su salud y nivel de estrés mejoraron notablemente.
  • La lección: La flexibilidad horaria no es un lujo, es una necesidad que puede determinar la continuidad de una profesional valiosa. Y para quien quiera dar el salto, las habilidades corporativas son directamente aprovechables en el proyecto propio.

Jenkins no es un caso aislado. De hecho, el estudio revela que emprender no redujo la carga de trabajo de la mayoría de las entrevistadas; al revés, muchas trabajan más horas que antes. Lo que cambió es el control sobre su tiempo. En lugar de horarios rígidos y exigencias impuestas externamente, decidían cuándo, cómo y dónde trabajar. Ese poder de decisión fue la clave para recuperar la salud y la motivación.

La fuga de talento que las empresas no pueden permitirse

El fenómeno no es nuevo. Los investigadores hablan de “tubería con fugas”: las mujeres van desapareciendo de los puestos de liderazgo no por falta de ambición, sino porque las estructuras no están diseñadas para integrar las responsabilidades de cuidado. Lo irónico es que las empresas expulsan precisamente a las profesionales con habilidades humanas (adaptabilidad, inteligencia emocional, gestión de equipos) que se consideran críticas para el futuro del trabajo.

Las cifras macro respaldan esta tendencia. Las empresas propiedad de mujeres ya representan el 40% de todas las compañías en Estados Unidos, según datos recogidos por el estudio. Y las generaciones más jóvenes, como las mujeres de la Generación Z, muestran una inclinación hacia el emprendimiento mucho más temprana que sus predecesoras. No es una moda pasajera: es un cambio estructural en la forma de entender el empleo.

Además, el emprendimiento femenino viene sin red de seguridad. La mayoría de las entrevistadas iniciaron sus negocios con ahorros personales, apoyo familiar o un segundo empleo. Solo una fracción accede a capital de riesgo: las startups fundadas por mujeres reciben una porción ínfima de la inversión de venture capital, y muchas ganan menos como emprendedoras que en sus antiguos puestos corporativos. Aun así, consideran el emprendimiento la opción más sostenible para sus vidas.

Esto debería hacer saltar las alarmas en los departamentos de recursos humanos. Si profesionales con dos décadas de experiencia están dispuestas a cambiar una nómina fija y un plan de pensiones por la incertidumbre de un negocio propio, es porque las políticas de flexibilidad superficiales –permisos que luego se penalizan, ascensos que desaparecen cuando se pide conciliación– ya no funcionan.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Valora tu flexibilidad como activo estratégico: Antes de dejar tu empleo, cuantifica qué significa para ti poder elegir tus horarios. El estudio muestra que el control sobre el tiempo es el primer factor de bienestar, por encima del dinero. Si tu empresa no lo ofrece, estás pagando un coste personal demasiado alto.
  • Empieza con lo que tienes: La mayoría de las emprendedoras del estudio arrancaron sin inversión externa, usando ahorros, apoyo familiar o ingresos paralelos. No esperes a una ronda de financiación ideal: valida tu idea con recursos propios y da los primeros pasos con lo que ya controlas.
  • Aplica todo tu bagaje corporativo: Melissa Jenkins no dejó atrás sus años de directiva, los incorporó a BAM Desserts. Tus habilidades en ventas, gestión de equipos, negociación o planificación son transferibles. El emprendimiento no exige partir de cero, sino redirigir lo que ya sabes hacer.
  • Construye tu red de apoyo: La transición no es fácil y muchas veces conlleva inestabilidad financiera. Habla con otras emprendedoras que hayan recorrido el camino, busca mentoría y no subestimes el valor de una comunidad que entienda los desafíos del cuidado y el negocio al mismo tiempo.

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