Más de un año después del histórico apagón que afectó a la península Ibérica en abril de 2025, sus efectos todavía siguen dejando huella en algunas compañías eléctricas. Es el caso de Audax Renovables, cuyos resultados del primer trimestre de 2026 reflejan una situación llamativa: el negocio continúa creciendo en clientes, energía suministrada y capacidad renovable, pero los márgenes siguen bajo presión por el incremento de los costes del sistema eléctrico surgidos tras aquel episodio.
Audax enfrenta un trimestre con una menor rentabilidad
La compañía cerró el trimestre con un aumento del 6,2% en el número de puntos de suministro (CUPS), alcanzando los 483.000 clientes. Además, la energía suministrada creció un 2,8% hasta los 5,1 TWh, impulsada principalmente por el buen comportamiento de los mercados ibéricos y neerlandeses. Estos datos muestran que Audax sigue ganando cuota comercial en un entorno altamente competitivo, manteniendo una tendencia de crecimiento que ya venía observándose en ejercicios anteriores.
También avanzó el negocio de generación renovable, de hecho, la producción de energía aumentó un 9,1% interanual hasta los 75,2 GWh gracias a la entrada en operación de nuevos activos fotovoltaicos en España. La potencia operativa alcanzó los 259 MW, frente a los 201 MW del mismo periodo del año anterior, mientras que la compañía mantiene más de 500 MW adicionales en cartera de desarrollo.
Sin embargo, este crecimiento operativo no se ha trasladado todavía a la cuenta de resultados. El EBITDA descendió un 14,9% hasta los 28,3 millones de euros y el margen bruto cayó un 15,7%. Según el análisis elaborado por Lighthouse, detrás de esta caída se encuentra principalmente el fuerte incremento de los costes de operación del sistema eléctrico español registrado tras el apagón de abril de 2025.

Estos costes, que históricamente se situaban en torno a los 8 o 9 euros por MWh, llegaron a aproximarse a los 20 euros por MWh tras los cambios introducidos para reforzar la estabilidad del sistema. El problema para comercializadoras como Audax es que una parte de su cartera estaba compuesta por contratos firmados antes de estos cambios regulatorios, lo que limitó su capacidad para trasladar inmediatamente el aumento de costes a los clientes finales. Es decir, la operación reforzada ataca directamente a la rentabilidad de la compañía.
De hecho, Lighthouse estima que el impacto extraordinario de estos costes ascendió a unos 5,2 millones de euros durante el trimestre. Sin este efecto, el EBITDA habría alcanzado los 33,4 millones de euros, ligeramente por encima del registrado un año antes. La lectura es relevante porque sugiere que el deterioro de la rentabilidad no responde a una pérdida de actividad o de competitividad comercial, sino a una circunstancia extraordinaria derivada del nuevo entorno operativo del sistema eléctrico.
¿Hemos aprendido del apagón? La transición energética es mucho más que solo renovables
Por este motivo, la firma de análisis mantiene una visión relativamente constructiva sobre la evolución de la compañía. En este sentido, apuntan a que, conforme vayan venciendo los contratos antiguos y sean sustituidos por otros que incorporen mecanismos para repercutir estos costes, los márgenes deberían comenzar a normalizarse. En otras palabras, Audax sigue creciendo, pero todavía está pagando la factura de un cambio de reglas que llegó después de haber firmado parte de sus contratos.
A ello se suma un movimiento relevante en el plano financiero, ya que tras el cierre del trimestre, la compañía completó una emisión de bonos por 350 millones de euros con vencimiento en 2031 y obtuvo calificaciones crediticias por parte de S&P y Fitch, reforzando así su acceso a financiación a largo plazo.
En definitiva, los resultados dejan una imagen dual. Por un lado, una empresa que continúa ampliando su base de clientes, desarrollando nueva capacidad renovable y consolidando su estructura financiera; y por otro, unos márgenes todavía condicionados por las consecuencias regulatorias y operativas derivadas del apagón de 2025. La evolución de esa presión sobre costes será probablemente uno de los factores clave para determinar la velocidad de recuperación de la rentabilidad durante los próximos trimestres




